Diagnóstico de la Congregación
A TODAS LAS HERMANAS DE LA CONGREGACIÓN:
Las hermanas, reunidas en Capítulo General, concluimos esta fase del “VER” nuestra realidad congregacional emitiendo un diagnóstico realista, vivo, no teórico, reconociendo las luces y las sombras, los rayos de luz y las noches que se dan en nuestra vida y misión de Terciarias Capuchinas.
Es la visión de la Congregación que aflora de la síntesis hecha a partir de los primeros documentos estudiados:
a. Informe “Evaluamos desde la vida” de la Hna. Superiora General y Consejo. Sexenio 2004 – 2010.
b. Trabajo de “Síntesis de las comunidades” de los temas de preparación al XXI Capítulo general.
c. Informes de las Superioras de las Demarcaciones.
CONTEXTOS CULTURALES:
Aquellos aspectos más relevantes que influyen en nuestro estilo de vida y misión.
CONSTATAMOS
*Aún en los países más desarrollados, encontramos una manifiesta búsqueda de Dios. Preferentemente en África, América y Asia, hay un profundo sentido religioso de transcendencia e inclinación a la contemplación; de igual manera, valoramos el testimonio de esperanza, solidaridad y fortaleza de mucha gente sencilla ante el dolor y las dificultades.
*La vida religiosa femenina tiene una gran credibilidad ante el pueblo, especialmente en América y Asia.
*En algunos países de África, América y Asia y en sectores significativos de Europa, se valora la familia y se mantiene el sentido de pertenencia al grupo; se vive intensamente la hospitalidad y el sentido de fiesta.
*Desde una justa valoración de la persona, en todas sus dimensiones, existen grupos y movimientos seriamente comprometidos con la defensa de la vida, la justicia, la paz y el cuidado de la creación.
*Vivimos en una aldea global en red, comunicada e informada por el avance de los medios de comunicación social y las nuevas tecnologías, que abarca a todos los continentes.
*Se va creciendo en apertura a las culturas, creación de nuevas relaciones, tolerancia y sensibilidad social.
*Se intensifica el ecumenismo y el diálogo interreligioso, particularmente en Europa, debido a la inmigración, y en los países con presencia musulmana significativa.
A LA VEZ
*Prevalece una sociedad laicista y secular, donde el relativismo y el “pensamiento débil” es el planteamiento que define verdades y comportamientos. Predomina un culto exagerado a la persona, se afianza el individualismo, la autorrealización, el reclamo de derechos y pocas obligaciones, la superficialidad, el facilismo, la inmediatez y la temporalidad en los compromisos. Se detecta esta realidad particularmente en Europa, aunque va teniendo una influencia creciente en los demás continentes.
*La ambición del poder y del tener está llevando a una corrupción bastante generalizada en muchos países.
*Se observa debilitamiento en el testimonio profético de la Iglesia y de la Vida Religiosa y en el compromiso efectivo y afectivo con los pobres.
*Tanto en África como en América y Asia falta valorar más la vida y a la persona no siempre se le da el espacio para una autonomía responsable.
*Se percibe desintegración de la familia tradicional aceptando como tal otro tipo de uniones.
CENTRALIDAD DE DIOS EN NUESTRA VIDA PERSONAL:
CONSTATAMOS
Que se han dado pasos significativos en la toma de conciencia para una respuesta, personal y libre, al amor preferencial de Dios. Respuesta:
a. vivida como espacio que nos centra en el seguimiento de la persona de Jesucristo,
b. en actitud de conversión y apertura al Espíritu,
c. a través de la vivencia de la Eucaristía, de la escucha de la Palabra y del compartir la fe,
d. que nos está llevando a criterios evangélicos de vida.
A LA VEZ
* Vemos pérdida de la fuerza de nuestra identidad carismática (minoridad, sencillez, pobreza).
* Debilitamiento en la radicalidad del seguimiento a Jesucristo y falta la pasión por Él, desde la experiencia de fe y oración, lo que nos lleva a la superficialidad de vida.
* Dios no siempre es la primacía que convoca y envía. Nos falta mística y profecía.
* Nuestra fe débil para centrar la vida en Dios y descubrirlo en las mediaciones.
* Incoherencia entre fe y vida, por falta de oración y de hondura espiritual.
* Poca fundamentación teológica y carismática de la obediencia. Ponemos la razón por encima de la fe.
* Falta de discernimiento personal.
* Algunos aspectos de la cultura postmoderna nos están influenciando indebidamente.
FRATERNIDADES MÍSTICO PROFÉTICAS DE CALIDAD CARISMÁTICA Y TESTIMONIAL:
CONSTATAMOS
* Opción por una vida fraterna sencilla, acogedora y cercana, en la que se destacan las relaciones familiares, la corresponsabilidad, todo ello enmarcado en la vivencia del Proyecto personal y del Proyecto comunitario.
* Conciencia de la necesidad de una vida fraterna de calidad humana y humanizadora que fortalezca el gozo de la consagración, particularmente la vivencia de la castidad, y sea referente vocacional.
* Esfuerzo por mantener la comunión en las diferencias y que, por encima de ellas, promueva la reconciliación y el amor.
* Se han dado pasos de integración intercomunitaria e interprovincial.
A LA VEZ
* No hay suficiente convicción de que es Dios quien nos convoca y de que la hermana es un don para mí.
* Experimentamos que nuestras comunidades no siempre son espacios de acompañamiento mutuo, abiertos y testimoniales que puedan acoger y acompañar a las hermanas en Formación inicial.
* Se dan casos de falta de madurez humana y afectiva.
* En situaciones de conflicto, cuesta llegar al discernimiento comunitario y al diálogo fluido, sobre todo por falta de calor y calidad de vida fraterna, humildad y minoridad.
* No siempre se da ni se recibe una verdadera corrección fraterna que nos pueda llevar a relaciones interpersonales abiertas, profundas y transparentes, donde aprendamos a deponer nuestros intereses personales por el bien común y seamos capaces de aceptarnos en nuestra diversidad y limitación personal.
* El individualismo que, a veces, lleva a que prevalezcan nuestros planes personales.
* Desequilibrio entre oración, misión y vida fraterna.
* Falta de criterios en el uso de los medios de comunicación social (TV, internet, teléfono móvil,…) que dificultan las relaciones fraternas y, en ocasiones, llegan a ser un modo de compensación.
* Con cierta frecuencia, se observa falta de animación y acompañamiento personal y grupal por parte de algunas Superioras locales.
* A veces hay dificultad de relación a causa de la distancia generacional, cultural, de formación y de criterios.
* Excesiva referencia a la familia biológica.
PASIÓN EVANGELIZADORA:
CONSTATAMOS
* Vamos creciendo en la conciencia de que la vivencia y testimonio de la fraternidad es ya misión.
* El impulso y la animación de la evaluación del Plan Global de Pastoral que dinamizó el ardor evangelizador y la aplicación en los proyectos de las Demarcaciones.
* La convicción de ser enviadas y acompañadas por la comunidad para el servicio y entrega creativa a la misión evangelizadora.
* La realización de la misión con disponibilidad, cercanía, solidaridad y entrega, potenciando los valores de gratuidad y servicio a los pobres.
* Las presencias significativas y comprometidas con las nuevas formas de pobreza e inserción.
* La inquietud y el compromiso con la justicia social, defensa de la vida y promoción de la dignidad humana.
* La expansión misionera y el despertar vocacional en África y Asia.
A LA VEZ
* Falta profetismo y capacidad de riesgo, de entrega y de conciencia de envío para abrirnos a nuevas culturas y pobrezas.
* La dificultad para asumir el compromiso de vivir “pobres entre los pobres”, abrirnos al cambio y ceder criterios.
* A excepción de algunas Demarcaciones, en general, no se ha prestado la atención debida a la Pastoral Familiar.
CARISMA COMPARTIDO CON LOS LAICOS:
CONSTATAMOS
* Que se ha impulsado el Movimiento Laical Amigoniano y ha crecido en algunas Demarcaciones.
* La realización de los Encuentros de Formación de Hermanas asesoras.
* La elaboración de materiales de formación y para el acompañamiento de los grupos.
* La programación y las actividades interprovinciales y con los Terciarios Capuchinos.
* Las celebraciones del Año Jubilar Amigoniano.
A LA VEZ
* Hace falta afianzar el liderazgo y formación de las hermanas que asesoran a los grupos.
* Los laicos necesitan un mayor acompañamiento en su proceso de formación.
* Necesidad de relanzamiento del M.L.A. según su definición.
FORMACIÓN:
CONSTATAMOS
* La importancia dada por los Gobiernos General y de las Demarcaciones a la formación a todo nivel, tanto Inicial como Permanente.
* El esfuerzo de la Congregación en cuanto a la elaboración, seguimiento de proyectos, programas y oportunidades diversas en Formación Permanente.
* Se da acogida y apertura a procesos de acompañamiento e implicación de la persona en su propio crecimiento y madurez.
* Mayor sensibilidad para la renovación y actualización permanente.
* Buena acogida y valoración de lo que se propone y ofrece desde los Gobiernos General y de las Demarcaciones.
A LA VEZ
* Falta seguimiento y evaluación en la aplicación de los subsidios de formación enviados por el Gobierno general y/o de las Demarcaciones.
* Vamos perdiendo fuerza de identidad y expresiones carismáticas.
* Experimentamos el vacío de una seria y progresiva formación humana, teológica, carismática y de la conciencia crítica.
* La responsabilidad en la autoformación está muy debilitada.
* A pesar de los esfuerzos, se ve que la Formación Permanente incide poco en la vida.
* Falta más compromiso y responsabilidad en Pastoral Juvenil Vocacional que es una urgencia en la Congregación.
* Pocas Hermanas que ejerzan el liderazgo humano-espiritual en la Congregación, por falta de formación de Superioras y Formadoras.
* Hay un elevado número de hermanas que han salido de la Congregación en los últimos años, hecho que exige un cuestionamiento serio.
CONCLUSIÓN DEL DIAGNÓSTICO DE LA CONGREGACIÓN
De este diagnóstico, que queremos compartir con todas las hermanas, brotan unos retos, desafíos fuertes que, tomados en serio, con responsabilidad personal, transformarán nuestra vida a partir del Capítulo.
Las diferentes culturas en las que estamos presentes, nos están retando a un mayor conocimiento de las mismas con sus valores y contravalores, a un continuo discernimiento -personal, congregacional, eclesial, social-para descubrir en ellas las semillas del Verbo y así poder anunciar el amor de Dios encarnado en cada realidad. Esto conlleva aprendizaje de idiomas, cercanía a los pobres -los predilectos de Dios-, repensar en cómo inculturar el Evangelio desde nuestro carisma.
Dar respuestas proféticas a estos retos requiere, por parte de cada hermana, una relación profunda con Dios, un serio itinerario de vida espiritual para que, a través de la Palabra, la Eucaristía, la oración, la vivencia de los votos, podamos llegar a una transformación profunda y progresiva de nuestra vida, como seguidoras de Cristo.
La vida fraterna es la verificación concreta de nuestra vida de fe. Necesitamos rescatar una vida en fraternidad más cálida, humana y humanizadora que testimonie la alegría de nuestra consagración y sea referente vocacional. Una fraternidad de hermanas menores que favorezca la obediencia caritativa, la alegría de la castidad por el Reino.
Una fraternidad que, en discernimiento permanente, propicie el diálogo, la comunión y sea el lugar privilegiado de formación y de encuentro con Dios; que acoja y ayude a crecer a cada una y nos envía a la misión.
Una preocupación y discernimiento serio en el uso de los medios de comunicación social.
Reestructurar la Congregación partiendo del fortalecimiento de nuestra identidad carismática para dar nuevo impulso y calidad a nuestra misión en la Iglesia en el mundo en que vivimos.
Todo esto requiere una formación de calidad a todo nivel y formación específica de Formadoras y Superioras que acompañen la vocación de cada hermana, así como el compromiso de todas las hermanas en la Pastoral Juvenil Vocacional.
Es importante mantener dos Centros de Espiritualidad: uno en España y otro en un país de América Latina.
El Espíritu Santo nos empuja a dar respuesta a estos retos que ya, en la primera aproximación a nuestra realidad, nos golpean y reclaman de cada hermana un serio compromiso personal, comunitario e institucional, que refleje el nuevo rostro de la Terciaria Capuchina en el mundo de hoy.
Nuestro Vble. P. Fundador nos pide “haya entre nosotras una íntima unión pues en ella está el secreto de la fuerza” (OCLA 1833).
Roma, 19 septiembre 2010


