Sep 01 2017

Después de un paréntesis en la celebración del Mes de Espiritualidad en el Santuario de Montiel, debido al acontecimiento del XXII Capítulo general en la Congregación, que tuvo lugar el pasado año, hemos retomado nuevamente la convocatoria para vivir ese tiempo importante de Formación Permanente, en el lugar de origen de nuestra fundación.

Las hermanas procedentes de América, Asia y África llegaron en primer lugar a Madrid, sede de la Provincia Nazaret, donde pudieron compartir con las hermanas de las cuatro comunidades presentes en la capital de España, conociendo también las obras apostólicas. Y al mismo tiempo, por supuesto, un tour por los lugares más importantes de la ciudad, desplazándose además a Segovia, antes de viajar a Valencia para dar inicio al Mes de Espiritualidad.

El 1º de julio por la tarde, todas las participantes en este Mes de formación, habían llegado ya a la Casa Santuario Ntra. Sra. de Montiel, cuna de nuestro Instituto y nuestro hogar durante todo ese tiempo, hasta el día 31.

El grupo, en esta convocatoria del 2017, ha estado formado por 24 hermanas, acompañadas por Hnas. Mª Luisa García y Anabelle Céspedes, Consejeras generales y miembros del Equipo congregacional de Formación. Colombia, España, Panamá, Ecuador, Guatemala, Costa Rica y Tanzania eran los países de origen de las hermanas, trabajando actualmente en 10 países de cuatro continentes.

El día 2 tuvo lugar la Celebración de inicio del Mes de Espiritualidad, llena de movilidad, signos y gestos significativos que nos hacían entrar en lo que iba a ser este tiempo de “búsqueda y encuentros”, dentro del marco del Proyecto congregacional “Crecimiento y Transformación” en su segunda fase, participando seguidamente en la Eucaristía dominical con el pueblo, en el propio Santuario.

Los días 3 y 4 estuvimos acompañadas por Dña. Esther Lucía Awad, psicóloga Colombia, residente hace varios años en España, que nos impartió el tema “Crecer como personas, participando en un proyecto común”, de una forma dinámica interactiva, experiencial que tocó lo más profundo de cada hermana.4

Nuestras hermanas Marisa y Anabelle nos ayudaron a entrar en la dinámica de búsqueda de Francisco de Asís, a través de distintos ENCUENTROS, una búsqueda en su proceso vocacional que marcaría posteriormente su vida y la de los suyos. Encuentro consigo mismo (día 5), encuentro con los pobres y leprosos (día 7), encuentro con el Crucificado y el Evangelio (día 17), encuentro con los hermanos (día 18). Gustamos además de un subsidio sobre la contemplación: “Siguiendo el camino de Clara de Asís”, que nos ayudó a seguir profundizando en esta dimensión de nuestro carisma que nos propone la segunda fase, una contemplación integral. Además, nos presentaron y trabajamos dos documentos ciertamente importantes sobre el Acompañamiento fraterno (día 18) y el Discernimiento franciscano (día 8), considerados como dos soportes fundamentales que acompañan todo el Proyecto congregacional “Crecimiento y Transformación”.

El día 9, nuestra hermana Marta Ulinska nos introdujo en la “danza contemplativa”, como una manera alternativa de oración.

Y los tres días posteriores, contemplamos algunos “Encuentros de mujeres con Jesús en los Evangelios: la sanación que se recibe y se regala”, de la mano de nuestra hermana Estela Aldave, que provocaron nuestra admiración ante algunos descubrimientos a la luz de la Palabra propuesta y nos ayudaron a experimentar a ese Dios que se hace siempre camino para cada una de nosotros, a través de situaciones que nos sorprenden muchas veces.

La Interculturalidad fue considerada en el Documento final de nuestro XXII Capítulo general como el eje transversal de las opciones concretadas y para seguir iluminándonos en este tema, contamos con la presencia de la hermana Cristina Zafra, stj los días 14 y 15, que nos ayudó a profundizar y poner nombre a esa realidad que vivimos en nuestras fraternidades, no siempre fácil, reto y posibilidad para enriquecernos en la diversidad.

Nuestra hermana Isabel Valdizán nos hizo disfrutar durante los días 20, 21 y 22 con temas de “familia” muy queridos: “Encuentros significativos en la vida de Luis Amigó: en su proceso inicial de búsqueda, fraile capuchino y fundador”. “Carisma e Historia congregacional en clave de crecimiento y transformación”, contemplando también la vida y entrega de Hna. Inés Arango, justamente en el día 21, aniversario de su martirio. El método de trabajo transversal e interactivo, ayudó a las hermanas a entrar de una manera muy diferente en la Historia congregacional y dejó el gusto por seguir profundizando en lo que consideramos “nuestro”, con nuevo interés y compromiso.

Las rutas amigonianas fueron un momento importante en el desarrollo del Mes. Nos acercamos a los lugares fundacionales y significativos en la vida de nuestro Padre Fundador:

  • Massamagrell (día 6), orando ante la tumba del Padre Luis, celebrando la Eucaristía ante el altar de la Sagrada Familia, conociendo el convento capuchino de La Magdalena y por supuesto, compartiendo con las hermanas de las dos comunidades, conociendo las obras apostólicas…
  • Ciudad de Valencia y Godella (día 13), recorriendo las calles por donde José María Amigó se educó y fue creciendo y madurando en su vida cristiana y vocación. Participamos de la Eucaristía en la Basílica de la Virgen de los Desamparados, compartimos con las hermanas de la comunidad de Valencia y por la tarde visitamos en Godella, lugar donde falleció nuestro Fundador, a nuestros hermanos Terciarios Capuchinos, conociendo también el Museo que alberga recuerdos del P. Luis y también el Museo Pedagógico.

    En estas dos rutas, nos acompañó una guía de excepción: nuestra hermana Amparo Alejos, quien nos explicó con todo detalle los rincones por donde íbamos pasando, poniendo vida, entusiasmo y cariño y al relato.

  • El día 22 nos desplazamos a Altura, celebrando la Eucaristía en la Cueva Santa, conociendo después esa Casa de los inicios, en la que se vivieron momentos importantes de nuestra historia, compartiendo con las hermanas de esa comunidad, trasladándonos por la tarde a Segorbe, donde Mons. Amigó ocupó la Sede episcopal, visitando el Museo de la Catedral y compartiendo también aquí con las hermanas de la fraternidad.

Los Ejercicios Espirituales tuvieron lugar del 23 al 30, completando ese último día con una jornada de desierto y síntesis, finalizar el proyecto personal y realizar la evaluación.

Y el día 31 olía ya a despedida… Celebramos la Eucaristía solemne y entrañable de clausura del Mes en el Santuario, dando gracias por todo el tiempo vivido y continuamos celebrando en ambiente de fiesta hasta la tarde, “afinando los sentidos para seguir caminando en búsqueda y gustando de los encuentros”. Pero a la vez, cada una iba preparando sus maletas… pues al día siguiente empezaba la marcha camino de Roma.

Las hermanas de la Curia general nos esperaban con cariño e hicieron posible que se cumpliera con creces el objetivo de esta nueva etapa: del 1 al 9 de agosto, realizamos tres rutas franciscanas: Asís (día 3), Greccio y Fonte Colombo (día 5) y La Verna (día 7), participamos en la Audiencia del Papa Francisco en el aula Pablo VI (día 2), momento de gran alegría y expectación, visitando también lugares importantes de Roma en estos días: Basílicas de san Pedro, san Pablo, Santa María la Mayor, san Juan de Letrán, santa Cruz de Jerusalén; monumentos y lugares emblemáticos como el Coliseo, el Foro romano, la Fontana de Trevi, la plaza España, las catacumbas de santa Inés…

El 10 de agosto el ajetreo de maletas anunciaba el regreso de las hermanas a las distintas Demarcaciones de origen, completándose con las últimas dos que viajaron el día 11 al clarear el alba.

La evaluación que las hermanas participantes han hecho de esta experiencia del Mes de Espiritualidad 2017 ha sido altamente positiva. Agradecemos a todas las hermanas que nos acogieron en los distintos lugares, Madrid, Valencia y todas las comunidades con quienes compartimos en las rutas amigonianas; igualmente la comunidad de Roma. Y un agradecimiento especial a las hermanas de la comunidad del Santuario de Montiel, disponibles en todo momento y para todo y que con su vida fueron un testimonio de fraternidad y entrega para todas nosotras.

Nuestra súplica se eleva al Señor para que todo lo vivido y experimentado en este intenso tiempo de formación, no se quede sólo en algo hermoso que contar, sino que lo podamos ir haciendo vida en la Galilea de cada una de nosotras, allí donde seguiremos recorriendo nuestro camino de búsqueda y encuentros.

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