• Juniorado
  • Juniorado Congregacional

JUNIORADO:

Etapa encaminada a perfeccionar la formación recibida en el noviciado y a alcanzar por medio del estudio, la profundización espiritual y la participación responsable en la vida y misión de la comunidad, la madurez necesaria para lograr la unidad de su personalidad consagrada y hacer y profundizar la opción definitiva. (Const. 85)Juniorado

En el primer año -intensivo- de Juniorado se realiza en una casa con la orientación y acompañamiento de la maestra, si existe grupo, en una comunidad erigida para este fin y en caso de ser una sola juniora, lo hará en una comunidad que será designada por la superiora mayor de la Demarcación.

Los años restantes, a excepción de los seis meses de preparación para la profesión perpetua, estarán integradas a una comunidad en la que continúan su proceso formativo.

JUNIORADO CONGREGACIONAL

La profesión perpetua estará precedida por un tiempo de preparación, no inferior a seis meses, transcurridos en un ambiente favorable a la oración, reflexión y convivencia fraterna, eximidas las hermanas de cualquier actividad y trabajo que lo impidan. (Const. 90)

Para este período tan importante y decisivo en la vida de las junioras, la congregación ha decidido que este tiempo de preparación sea a nivel Congregacional; se realiza un curso por año en Colombia, ya que hasta el momento la mayoría de las junioras admitidas a la profesión perpetua han sido de América Latina. Se valora de esta preparación, no sólo el ambiente de reflexión, profundización, sino además la riqueza cultural, conocimiento de la Congregación y el crecimiento en la dimensión carismática.

Para esta etapa se ha nombrado un equipo de formadoras con experiencia, un buen recorrido en la formación: son ellas las Hna. Nora Teresa Castro y Fanny Londoño Sosa.

En el año 2011 se preparó un grupo de 15 junioras provenientes de la Provincia Inmaculada Concepción, España, Fray Luis Amigó, Brasil, Santa María, Medellìn-Colombia, Santa María de los Angeles Centro América, Viceprovincia General Santa Clara de Asís, Filipinas, Viceprovincia el Buen Pastor, Chile. , Viceprovincia Divina Providencia, Ecuador.

En este año 2012, han iniciado la preparación un grupo 19 junioras provenientes de las cuales son nueve de América Latina, cuatro de África, cinco de Filipinas y una de Polonia (la primera a votos perpetuos)

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¡SER TERCIARIA CAPUCHINA HOY, ES SER COLOR EN UN MUNDO GRIS!

“Habiendo amado a los suyos, los amo hasta el extremo” Jn 13,1b

Una vida gris, una noche oscura, es la ausencia de Jesús en nuestras vidas; solo Él puede convertir esa noche oscura en claridad y permitirnos pintar de colores la vida de nuestras hermanas y hermanos con los que diariamente compartimos la vida y nuestra fe, desde nuestra experiencia de intimidad con Él, desde ese estar con Él, desde ese ser de Él.

Al mirarnos en los ojos del Señor hemos contemplado el infinito amor que nos tiene, un amor que no tiene límites, un amor que se dona, que lo entrega todo, ¡Todo!, porque no se reserva nada para sí. San Agustín decía: “Dios es más íntimo a mí mismo, que mi misma intimidad”, porque experimentó la presencia sentida de Jesús en su vida. Esa intimidad con Él desde la oración, es la que hemos ido cimentando y la que nos lleva día a día a una entrega incondicional y a ese deseo profundo de consagración definitiva de nuestras vidas en este estilo de vida a la que Él mismo nos ha invitado a vivir.

Tener la certeza a quién seguimos, es lo que nos ha permitido gustar los regalos que el buen Padre cada día nos ofrece. Ser conscientes de nuestra vocación, es reconocer que es un don que no ha todos se nos da y el amar nuestro carisma, y abrazar nuestra

espiritualidad tan rica, tan actual, tan llena de amor y misericordia nos da el gozo de sabernos privilegiadas por el Señor.

Los Ejercicios Espirituales nos han dejado con un gran compromiso personal: “no negociar los espacios de oración personal y los encuentros comunitarios con el Señor”, un compromiso que te invitamos a que tú también lo acojas; somos hermanas y muchas veces el activismo nos hace perder esos momentos de compartir, esos espacios de encuentros, de fortalecimiento de nuestras relaciones fraternas y mutua comprensión que nos lleva a sentirnos miembros de una familia, teniendo un trato cordial, respetuoso, sencillo, sintiéndonos hermanas.(Cf. Const. 33)r.

El beber de las fuentes de nuestros orígenes nos ha llevado a interpelarnos mucho en nuestras vidas y a cuestionarnos la manera de cómo le hemos venido respondiendo al Señor. Nuevos desafíos se nos presentan, los que con la ayuda y gracia de Dios estamos dispuestas, disponibles a vivir y a abrazar, guiadas de la mano del Padre y con la gracia de su Espíritu Santo. Sentimos la alegría de vivir un proceso de re- estructuración que le está permitiendo a nuestra amada Congregación renovarse, para continuar respondiendo desde nuestro carisma y espiritualidad a las necesidades y urgencias del mundo de hoy, lo que nos exige una mayor cercanía y fidelidad al Señor.

Configurar nuestras vidas a las de Cristo, es aprender a ensanchar nuestra tienda (el corazón), es saber tomar la actitud del Buen Pastor, es aprender a limpiar nuestro rostro para reflejar al Padre, es ser una Terciaria Capuchina profética que lucha por la dignidad del pobre, del necesitado, del marginado a ejemplo de Jesús, San Francisco y nuestro amado padre Luís Amigó, en la escucha de la Palabra y de la voluntad de Dios.

La invitación fuerte es a madurar día a día nuestra vocación, a no perder su sentido fundamental: “el seguimiento de Cristo”, a escuchar las palabras del Tabor: “Tú eres mi hija amada” y a vivir con gozo lo que nos configura, lo que nos distingue en la Iglesia como Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia. (Cf. PGF 28, Const. 3, OCLA 2293)

Pinta con los colores del evangelio, de nuestra espiritualidad y con nuestro carisma franciacano-amigoniano el lugar donde estés, ahí donde realizas tu misión. Inúndalo del perfume de Dios y dale tu toque de amor, tomada de la mano de nuestra madre María. Nosotras estamos llenas de esperanza y nos sentimos felices y realmente orgullosas de ser Terciarias Capuchinas y tú... ¿TAMBIÉN LO SIENp>TE?

Unidas en la oración... JUNICON 2014

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May 24 2012

¡SER TERCIARIA CAPUCHINA HOY, ES SER COLOR EN UN MUNDO GRIS!

“Habiendo amado a los suyos, los amo hasta el extremo” Jn 13,1b

Una vida gris, una noche oscura, es la ausencia de Jesús en nuestras vidas; solo Él puede convertir esa noche oscura en claridad y permitirnos pintar de colores la vida de nuestras hermanas y hermanos con los que diariamente compartimos la vida y nuestra fe, desde nuestra experiencia de intimidad con Él, desde ese estar con Él, desde ese ser de Él.

Al mirarnos en los ojos del Señor hemos contemplado el infinito amor que nos tiene, un amor que no tiene límites, un amor que se dona, que lo entrega todo, ¡Todo!, porque no se reserva nada para sí. San Agustín decía: “Dios es más íntimo a mí mismo, que mi misma intimidad”, porque experimentó la presencia sentida de Jesús en su vida. Esa intimidad con Él desde la oración, es la que hemos ido cimentando y la que nos lleva día a día a una entrega incondicional y a ese deseo profundo de consagración definitiva de nuestras vidas en este estilo de vida a la que Él mismo nos ha invitado a vivir.

Tener la certeza a quién seguimos, es lo que nos ha permitido gustar los regalos que el buen Padre cada día nos ofrece. Ser conscientes de nuestra vocación, es reconocer que es un don que no ha todos se nos da y el amar nuestro carisma, y abrazar nuestra

espiritualidad tan rica, tan actual, tan llena de amor y misericordia nos da el gozo de sabernos privilegiadas por el Señor.

Los Ejercicios Espirituales nos han dejado con un gran compromiso personal: “no negociar los espacios de oración personal y los encuentros comunitarios con el Señor”, un compromiso que te invitamos a que tú también lo acojas; somos hermanas y muchas veces el activismo nos hace perder esos momentos de compartir, esos espacios de encuentros, de fortalecimiento de nuestras relaciones fraternas y mutua comprensión que nos lleva a sentirnos miembros de una familia, teniendo un trato cordial, respetuoso, sencillo, sintiéndonos hermanas.(Cf. Const. 33)r.

El beber de las fuentes de nuestros orígenes nos ha llevado a interpelarnos mucho en nuestras vidas y a cuestionarnos la manera de cómo le hemos venido respondiendo al Señor. Nuevos desafíos se nos presentan, los que con la ayuda y gracia de Dios estamos dispuestas, disponibles a vivir y a abrazar, guiadas de la mano del Padre y con la gracia de su Espíritu Santo. Sentimos la alegría de vivir un proceso de re- estructuración que le está permitiendo a nuestra amada Congregación renovarse, para continuar respondiendo desde nuestro carisma y espiritualidad a las necesidades y urgencias del mundo de hoy, lo que nos exige una mayor cercanía y fidelidad al Señor.

Configurar nuestras vidas a las de Cristo, es aprender a ensanchar nuestra tienda (el corazón), es saber tomar la actitud del Buen Pastor, es aprender a limpiar nuestro rostro para reflejar al Padre, es ser una Terciaria Capuchina profética que lucha por la dignidad del pobre, del necesitado, del marginado a ejemplo de Jesús, San Francisco y nuestro amado padre Luís Amigó, en la escucha de la Palabra y de la voluntad de Dios.

La invitación fuerte es a madurar día a día nuestra vocación, a no perder su sentido fundamental: “el seguimiento de Cristo”, a escuchar las palabras del Tabor: “Tú eres mi hija amada” y a vivir con gozo lo que nos configura, lo que nos distingue en la Iglesia como Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia. (Cf. PGF 28, Const. 3, OCLA 2293)

Pinta con los colores del evangelio, de nuestra espiritualidad y con nuestro carisma franciacano-amigoniano el lugar donde estés, ahí donde realizas tu misión. Inúndalo del perfume de Dios y dale tu toque de amor, tomada de la mano de nuestra madre María. Nosotras estamos llenas de esperanza y nos sentimos felices y realmente orgullosas de ser Terciarias Capuchinas y tú... ¿TAMBIÉN LO SIENp>TE?

Unidas en la oración... JUNICON 2014