Jun 07 2012

Casa General Terciarias Capuchinas

¡CUANTO ANTES A ROMA!

El XIII Capítulo general se celebró en Massamagrell (Valencia), convocado por la Madre Gloria de Pamplona, Vicaria general. Tuvo carácter extraordinario por causa de la muerte de la Superiora general Madre Paulina de Bolea. Era el mes de noviembre de 1962.

En él se maduró la idea de trasladar la Curia general a la Ciudad Eterna, lo que tuvo lugar en el año 1964. Se estableció en la casa que la Provincia de San José estaba construyendo en Roma. Al respecto, la Madre Gloria de Pamplona, Superiora general, había solicitado a la Santa Sede la autorización para dicho traslado, pues, entre otras razones, la Congregación estaba extendida en trece países. Así mismo se dirigió al Obispo de la Diócesis de Porto – Santa Rufina en cuyo territorio se ubica la casa.

El 27 de julio de 1964 llegó a la nueva sede la Madre Gloria de Pamplona con su Consejo. La casa también fue ofrecida a religiosas de otras congregaciones que estudiaban en Roma, como lugar de residencia y, transitoriamente, para acoger peregrinos, incluso para retiros y reuniones. Pero la distancia al centro de Roma no favoreció estos fines secundarios.

En la década de los 70, la mitad de la casa fue vendida a la Congregación “Hermanas Maristas de la Sociedad de María” en donde establecieron su curia general. Somos muy “buenas vecinas”.

El primer Capítulo general celebrado en Roma fue el número XIV y todos los siguientes se han desarrollado en esta sede.

La casa está situada en el noroeste de la ciudad de Roma, a 15 kilómetros de la Ciudad del Vaticano y a 17 de los Foros Imperiales (donde se encuentra el Kilómetro cero). La zona, llamada “La Giustiniana”, aúna espacios de viviendas y de parques naturales; en muchos momentos del día el tráfico de coches es intenso y muy lento por el reducido ancho del trazado de la Via Cassia, que mantiene el que hicieron los cónsules romanos.

Entre sus dependencias destacan: la capilla grande, dos oratorios, la Sala del P. Fundador (museo), la Sala Capitular, la Sala de Consejo, el archivo histórico…

La casa alberga, pues, a las hermanas del Gobierno general, a hermanas estudiantes, a hermanas colaboradoras en tareas de la casa. Ha acogido muchos encuentros de carácter general, preparación de hermanas misioneras, hermanas de paso,… La acogida es siempre esmerada.

Cada hermana de la Comunidad se ocupa de las tareas que le son propias (Gobierno, estudio, cuidado de la casa) pero, además, se han encontrado espacios de inserción: catequesis en la parroquia, capellanía de un hospital, visita enfermos, curso de promoción académica para inmigrantes latinoamericanos, coral… cercanía a la Diócesis.

Roma ofrece un amplio abanico de posibilidades de todo género… y junto a la religiosidad, el arte y la belleza por doquier, demanda la atención un mundo de marginación y sufrimiento que salta a la mirada atenta de cualquier observador.