Jun 27 2014
I Capitulo Provincia “Nazaret”

"Necesitamos, mirar el futuro con confianza, anticipándonos a él, siendo mujeres de profecía sin renunciar a mirar al pasado con gratitud y sin olvidar nunca que el futuro se labra y se forja en la medida en que logremos vivir el presente con pasión."

Rodriguez Carvallo

Superiora general

Saludo a las Hermanas

“Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado judío. Fue éste a Jesús de noche y le dijo: “Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar los signos que tú realizas si Dios no está con él.” Jesús le respondió: “en verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo, no puede ver el Reino de Dios”

(Juan 3,1-3)

Con las palabras del evangelista San Juan, donde Nicodemo, magistrado judío reconoce la divinidad de Jesús, les saludo hermanas capitulares, con la alegría de iniciar el I Capítulo Provincial de esta amada Provincia Nazaret, donde la conciencia de nacer de nuevo nos convoca. El nacer de nuevo, lo declara Jesús como requisito fundamental para entrar en el Reino de Dios, del que somos parte y herencia. Es la urgencia de volver a crear.

Y este es parte del gran reto que la naciente Provincia Nazaret tiene: trazar caminos nuevos, sin olvidar la historia, porque sin ella nos saltaríamos las páginas más bellas de crecimiento eclesial, carismático y apostólico de la Congregación en Europa.

Ha llegado la hora hermanas, de empezar la tarea, de trazar los caminos nuevos de esta Provincia, como lo hizo el pueblo de Israel, Abrahán, los profetas, Jesús de Nazaret, Francisco de Asís, Luis Amigó, nuestras hermanas mártires y las hermanas de cada generación, aportando lo mejor de sí, porque se reconocían como “un pueblo consagrado al Señor” (cf. Dt 7,6).

Todo no está hecho hermanas, el retoño nuevo que ha brotado requiere cuidado, ardor, pasión carismática y evangelizadora para que dé mucho y buen fruto, sólo así podemos “dar gloria al Padre y ser sus discípulas” (cf. Jn 15, 8). Les invito a iniciar la aventura de Abrahán, que impulsado por la fe, obedeció y se puso en camino, al nuevo camino, un camino desconocido, donde no hay seguridad, donde se requiere el temple de la confianza y la fuerza de la fe, lo mismo que la claridad y la convicción de nuestra responsabilidad “en el hoy, el aquí y el ahora, donde efectivamente algo nuevo se está dando”, como les decía en la circular convocatoria a participar de este primer Capítulo Provincial, sin olvidar nunca, que el futuro se labra y se forja en la medida en que logremos vivir el presente con pasión. (Rodríguez Carvallo).

La acción liberadora de Dios, es dinámica, porque El hace “nuevas todas las cosas” (cf. Ap 21, 5), así lo hemos reflexionado y experimentado a lo largo de este proceso de búsqueda y discernimiento conjunto. Renunciar a lo seguro y conocido, reclama de todas y cada una, un profundo espíritu de fe, de esperanza y de amor. Un ser fieles a Dios y no a la estructura conocida. Un acoger y validar la diversidad cultural, como parte de ese abanico creador de Dios. Unificar es compartir afectos, es compartir y construir sueños juntas. Es aprovechar esta unidad para fortalecernos todas como mujeres del Espíritu, para expandir más y mejor el Reino, para poner “vino nuevo” (cfr. Lc 5,37-39) en el corazón de cada comunidad y en el corazón de toda esta Provincia en Europa.

Es urgente hacer esta nueva travesía en unidad y comunión con la nueva hermana Provincial y su Consejo, así como vinculadas a la Iglesia, a la Congregación, a los miembros del Movimiento Laical amigoniano y a todas las personas con quienes compartimos la vida y la misión, recordando las palabras de nuestro amado Padre Fundador cuando nos dice: “debéis procurar también, haya entre vosotros una íntima unión, pues que en ella está el secreto de la fuerza” (OCLA 1833).

Este I Capitulo provincial especial es la oportunidad para fortalecer las manos débiles, las rodillas vacilantes y decir a las de corazón intranquilo: ¡Animo, no temáis! (cf. Is 35, 3). Hermanas, es la hora de empezar con audacia a consolidar la nueva Provincia “Nazaret”, fundamentadas en el Evangelio y el carisma, con los ojos fijos en Dios (cf. Hb 12, 2), en las hermanas de nuestras comunidades, y en los pobres y excluidos con quienes compartimos la vida. Construyamos el futuro con esperanza y aprendamos a leer en los signos de los tiempos el rostro de Dios impreso en la realidad de toda persona, con una conciencia despierta que permita mirar para actuar. Nazaret es el lugar histórico donde se anuncia, se encarna y se realiza la vida oculta de Jesús. Es también lugar de fraternidad, comunión, minoridad y misión. ¡Comencemos hermanas! (1 Cel 103).

Por último, quiero agradecer a las hermanas María Reyes Jimeno Gómez, Isabel Valdizán Valledor, Ulla Leuffen y sus respectivos Consejos, por la forma como han acogido el proceso de restructuración en sus Demarcaciones. Su actitud positiva ante los diversos trabajos ha sido el acicate para que muchas hermanas pospusieran sus miedos y temores, y entraran en el camino del desapropio para encontrarse con la voluntad de Dios. Gracias por la dedicación y entrega en la preparación de este Capítulo. A todas las hermanas en las distintas comunidades, gracias, porque a pesar del cansancio supieron responder con altura y diligencia a las diferentes tareas, el Señor recompense sus esfuerzos.

Hermanas capitulares, mi deseo ferviente es que el Espíritu del Señor irrumpa en cada una de ustedes, haga arder el corazón y les ayude a vivir con fe y fidelidad creativa cada momento capitular, para que los acuerdos, conclusiones y líneas de futuro para la nueva Provincia sean acogidos con convicción y compromiso para ponerlos en práctica.

Que María, bajo la Advocación de Nuestra Señora de Montiel y en cuyo Santuario nació nuestra Congregación y donde nos encontramos en este momento, les ayude a lanzarse a construir el futuro desde la minoridad, en espíritu de fe y obediencia y nuestro Venerable Padre Fundador Luis Amigó, que mantuvo en su ser el dinamismo renovador de la Congregación, nos enseñe a todas a rejuvenecernos, no sólo en las estructuras externas, sino en nuestro interior.

En unión de las hermanas del Consejo les ofrezco mi oración

Hna. Yolanda de María Arriaga R.

Santuario Nuestra Señora de Montiel, 27 de mayo de 2014