Feb 01 2012

Para nosotras Terciarias Capuchinas el valor de la minoridad tiene una gran importancia en nuestra vida diaria. Desde nuestra raíz franc

iscana entendemos que la minoridad comporta pequeñez evangélica y actitud de servicio.

Ser menor equivale a ser sierva, pequeña, pobre, sencilla, humilde, sujeta a otros, a su servicio, disponible, sin afán de dominio. Expresiones que, en su conjunto, son manifestaciones de una única actitud interior.

La minoridad según expresiones de nuestro Padre Fundador está basada en humildad, obediencia y pobreza. Esta pobreza entendida hoy como solidaridad, de ahí nuestra opción preferencial por los más empobrecidos y necesitados.

La penitencia es, ante todo, cambio de mentalidad. Mediante ella nos esforzamos en la transformación de nosotras mismas, como exigencia de fe.

El espíritu de penitencia y actitud de continua conversión son componentes esenciales de nuestro carisma. Dios nos llama constantemente a la conversión de todo el ser, y toda la vida se convierte en un itinerario hacia el Dios vivo mediante Cristo. Nos llama a una vida en penitencia donde Él toma la iniciativa por su sola misericordia y la persona se deja conducir.