«Aviva el don de Dios: Enviadas a las plazas públicas del mundo»

5 de agosto 2026.La oración de la mañana marcó la apertura del VI Consejo general ampliado. Estuvo centrada en la misión de sanar las heridas del mundo de hoy desde una perspectiva franciscano-amigoniana, especialmente en las realidades cotidianas —las “plazas públicas”— donde transcurre la vida. El Espíritu Santo no ha dado a las hermanas un espíritu de cobardía, sino de fortaleza. Por ello, las participantes fueron invitadas a reconocer los dones del Espíritu y a seguir pidiendo al Señor que los avive. Asimismo, fueron animadas a permanecer abiertas a la acción del Espíritu Santo, que acompaña y sostiene a la Congregación en su proceso de discernimiento.

En su saludo de bienvenida, la Hna. Blanca Nidia Bedoya Salazar, Superiora General, recordó a las hermanas que no habían venido a representarse a sí mismas, sino a toda la Congregación. Haciendo una analogía con el pueblo de Israel, destacó que ellas son una pequeña porción del pueblo amado por Dios, a quien Él ha amado con amor eterno.

Inspiradas en los Proverbios de Macua, las hermanas continuaron su proceso de integración compartiendo experiencias sobre cómo han sido como el sol, brillando intensamente para los demás, y como la luna, reflejando humildemente la luz junto a los otros. Con profunda convicción, compartieron las actitudes esperanzadoras y transformadoras que están llamadas a vivir en sus comunidades y en sus relaciones interpersonales.

Después de reconocer los dones que han recibido del Espíritu Santo y los desafíos que presentan las “plazas públicas” de nuestro tiempo, las hermanas fueron conducidas a preguntarse: «Señor, ¿a dónde quieres llevarnos?». Esta pregunta las invita a una transformación radical de vida, tanto a nivel personal como congregacional. Inspiradas por la Hna. Blanca Cecilia Cely, ODN, fueron animadas a seguir preguntando y dejándose interpelar, reconociendo que esta actitud es esencial para avanzar en su camino de vida, con sus diversas expresiones y desafíos.

La eucaristía del día fur presidida por el sacerdote Wilson Restrepo, Terciario Capuchino.  

Al concluir la jornada del día, la pregunta «Señor, ¿a dónde quieres llevarnos?» seguía resonando en el corazón de las hermanas.

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