Comparto mi experiencia al viajar de Guatemala a Colombia para continuar el plan de Dios en mi vida, en la etapa del Postulantado que inicié el 01 de mayo de 2026.
Desde el día en que me enteré de la noticia, sentí mucha felicidad, pero también mucho miedo, pues nunca imaginé que continuaría la siguiente etapa de formación en otro país. Creo que este ha sido uno de tantos regalos que el Señor me concede.
Desde que me despedí de mi familia, de mis hermanas de comunidad y de mi país, y subí al avión, había miedo dentro de mí; pero en mi mente resonaban las últimas palabras de una hermana: “No tengas miedo, pues a dondequiera que vayas, Jesús y tus hermanas te estarán esperando”.
Esas palabras me llenaban de esperanza y tranquilidad, pues confiaba en que el Señor me daría la fortaleza para adaptarme y abrirme a una nueva cultura, aprender de ella y crecer humana y espiritualmente.
Durante estos días que he estado en Colombia, todo ha sido una riqueza, ya que con la paciencia y el amor de mis hermanas he aprendido mucho. También he compartido parte de mi cultura y mis dones con cada una de ellas.
No cabe duda de que el Señor escribe historias maravillosas en renglones torcidos, pues me ha dado la oportunidad de seguir creciendo espiritual y humanamente en este bello país, junto a una hermosa comunidad. Y con su gracia, aprovecharé cada momento para seguir enamorándome de Él y hacer vida su Evangelio.
“Yo te escogí, yo te sostendré”.
Isaías 41, 9