Plenaria de la UISG: Cómo el sínodo cambia la vida religiosa

El periódico de la Santa Sede, “L’Osservatore Romano”, publica un informe final sobre los cinco días de la Asamblea plenaria de la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG), celebrada en Roma del 2 al 6 de mayo 2022 sobre el tema: «Abrazar la vulnerabilidad en el camino sinodal».

Dicha Asamblea concluyó la tarde del 6 de mayo en Roma. Más de setecientas religiosas, al frente de congregaciones presentes en todo el mundo, se reunieron en las fechas citadas, dando vida a un rico debate del que hemos intentado dar cuenta en los artículos publicados en este periódico durante la semana.

Abrazar la vulnerabilidad en el camino sinodal

Por primera vez, la asamblea se celebró en formato mixto: quinientas hermanas presenciales y otras doscientas online. Cada día, una meditación en forma de oración abrió los trabajos. María, Isabel y Ruth, iconos de la vulnerabilidad y la sinodalidad, no sólo acompañaron a las religiosas cada día, sino que sobre todo, recordaron: “A través de nuestra vulnerabilidad y sinodalidad, Dios puede hacer maravillas».

La hermana Jolanta Maria Kafka, Presidenta de la UISG, abrió la asamblea expresando el anhelo de que «a la luz de Cristo, nuestra esperanza, nuestro trabajo pueda llegar a la asamblea más grande que es la Iglesia».

Muchas disertantes ofrecieron reflexiones en torno a la vulnerabilidad y la sinodalidad. Según Ted Dunn, experto en psicología, «abrazar nuestra vulnerabilidad forma parte de una transformación interpersonal interior». Aunque hoy «la vida religiosa se enfrenta a tortuosas encrucijadas, en la gracia se levantará de nuevo», subrayó el relator. Tres religiosas compartieron su experiencia personal sobre cómo hacer frente a situaciones vulnerables en el curso de su vocación.

La hermana Carmen Mora Sena (que habló sobre «ser líder en tiempos de pandemia») dijo estar convencida de que «el modelo de liderazgo en las comunidades que necesitamos hoy debe ser alimentado por la conciencia de la vulnerabilidad».

La hermana Anne Falola («como misionera») compartió su descubrimiento de ser una minoría en el lugar de su misión: «Vivir la kénosis de Cristo coloca a las religiosas en una situación de vulnerabilidad objetiva».

Y la hermana Siham Zgheib («en situaciones de conflicto») contó su experiencia de vida en la guerra civil de Siria, concretamente la de «vivir en permanente peligro de ser secuestradas, torturadas, violadas, obligadas a vestir el hijab, pero sobre todo con el temor de ser obligadas a renegar de nuestra fe». Ella resistió gracias al pensamiento de la cruz, de la Eucaristía y a las palabras de la fundadora de su congregación, las Hermanas Franciscanas Misioneras de María: “En el tiempo de las tinieblas no se cambian las decisiones tomadas en el tiempo de la luz”.

Durante la asamblea plenaria también hubo espacio para la reflexión sobre la vida religiosa en el tiempo de la pandemia, «un tiempo entre lo peor pero también entre lo mejor», como lo definió la hermana Patricia Murray, Secretaria de la Unión Internacional de Superioras Generales, ya que el informe online favoreció el establecimiento de nuevos contactos entre las distintas congregaciones, a través de diferentes culturas y fronteras geográficas.

Jessie Rogers, decana del Saint Patrick’s College de Maynooth, en Irlanda, recordó cómo las hermanas pueden hacer siempre visibles «las huellas de Dios», por un lado recordando el pasado y, por otro, olvidando «lo justo para abrir un espacio a la novedad de Dios». Esto es posible a través de la maravilla de la contemplación, la atención compasiva a los demás, una esperanza robusta y una íntima convicción de que: “La locura de Dios, es más sabia que la sabiduría humana”

La hermana Nathalie Becquart, Subsecretaria del Sínodo de los obispos, y el padre jesuita David McCallum, por su parte, insistieron en la contribución que las religiosas pueden hacer al proceso sinodal y también en cómo éste puede cambiar radicalmente la vida religiosa.

Tras el emotivo encuentro con el Papa Francisco del jueves 5, los trabajos concluyeron con la participación de las Superioras generales en los grupos de trabajo organizados en grupos continentales. La hermana Gemma Simmonds y la hermana María Cimperman presentaron a los participantes un resumen de las indicaciones que las distintas congregaciones ya han comunicado a la Secretaría del Sínodo.

Antes de la eucaristía de clausura, presidida por el P. Arturo Sosa Abascal, Prepósito general de la Compañía de Jesús, la Presidenta de la Unión Internacional de Superioras Generales, la Hna. Jolanta Kafka, declaró: “Concluimos esta asamblea iluminadas y fortalecidas: por esto agradezco a todas las que han contribuido a su desarrollo”.

Fuente: L’Osservatore Romano

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