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VI Capítulo Viceprovincia Santa Clara

Con alegría y espíritu de comunión, la Vice Provincia General Santa Clara, ha dado  inicio al VI Capítulo Viceprovincial, que se lleva a cabo del 17 al 22 de marzo en Filipinas.

Este acontecimiento de bendición, congrega a las hermanas delegadas de las distintas comunidades para vivir un tiempo de discernimiento, reflexión y fraternidad, iluminadas por el Espíritu Santo. Durante estos días, las participantes revisan el camino recorrido en los últimos años, evalúan la vida y misión de la Vice Provincia y proyectarán juntas nuevos horizontes para continuar sirviendo con fidelidad a la Iglesia y a los más necesitados.  El mismo es presidido por hna.  Blanca Nidia Bedoya Salazar, Superiora general, a quien le acompaña  Hna. María Luisa García Casamián, Vicaria general.

El Capítulo Viceprovincial constituye un momento privilegiado de escucha, diálogo y corresponsabilidad, en el que se fortalecen los lazos de comunión y se renueva el compromiso de seguir anunciando el Evangelio con alegría y esperanza.

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La Superiora General y la Vicaria General realizan visita fraterna a las comunidades de Corea

Seúl, Corea del Sur, 5 de marzo de 2026. Con alegría fraterna, las comunidades de Corea recibieron a la Hna. Blanca Nidia Bedoya, Superiora General, y a la Hna. María Luisa García C., Vicaria General, quienes realizan una visita fraterna del 5 al 8 de marzo de 2026.

La presencia de ambas hermanas ha sido acogida con gozo por las comunidades de Seúl y Bucheon, en un ambiente marcado por la cercanía, la fraternidad y la esperanza compartida. Esta visita representa una valiosa oportunidad para fortalecer los lazos de comunión, compartir la vida y la misión, y renovar juntas el compromiso de servicio allí donde el Señor sigue llamando.

Durante estos días, las hermanas viven momentos de diálogo fraterno, oración y reflexión, en un clima de sencillez y gratitud, reafirmando la belleza de una misión que se construye cada día desde la cercanía, la entrega y la esperanza. Asimismo, esta visita constituye un espacio privilegiado de escucha, acompañamiento y discernimiento, que anima a seguir caminando como familia religiosa con el corazón abierto a la acción de Dios.

Se espera que esta experiencia sea un tiempo fecundo de gracia, comunión y renovación misionera para todas las hermanas y comunidades que participan de este encuentro.

Tras concluir su visita en Corea, la Superiora General y la Vicaria General continuarán su recorrido por Asia. Del 9 al 12 de marzo, visitarán las dos comunidades de Vietnam, donde animarán la vida y la misión de las hermanas. Posteriormente, el 13 de marzo, viajarán a Filipinas para participar en el VI Capítulo de la Viceprovincia Santa Clara, que se celebrará del 17 al 22 de marzo.

De este modo, la visita se enmarca en un itinerario de cercanía y acompañamiento que busca fortalecer la comunión congregacional y alentar la misión en los distintos lugares donde las hermanas hacen presente el Evangelio.

¡Bienvenidas, hermanas!

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Justicia, pobreza y ecologia los desafios de la paz Según la reflexion franciscana.

 

El estilo de vida de Francisco de Asís, sale a nuestro encuentro para orientarnos en el camino de la justicia, la pobreza, la ecología y también para enderezar nuestros pasos hacia una convivencia pacífica.

Justicia como convivencia fraterna:
» Ninguno de los hermanos tenga potestad o dominio, y menos entre ellos… y todo el que quiera hacerse mayor entre ellos, sea su ministro y siervo» (RnB 5, 9.11).

En la visión franciscana, la lucha por la justicia no es sólo un compromiso hacia afuera, como cambiar las estructuras y las instituciones que no defienden la justicia, sino que es un compromiso hacia dentro, es un cambio del corazón. Porque sólo a partir del corazón, el hombre es capaz de ser constructor de justicia y portador de paz. Es cuestión de mentalidad, de modos de vivir y de actitudes y no sólo de cultura, de política y de estructura. Porque el hombre puede ser justo y honesto a pesar de la estructura, de la sociedad y de la cultura a la cual pertenece, por lo tanto, la defensa y la promoción de la justicia, no es sólo una gestión política, económica o institucional. Es, sobre todo, una decisión personal, un compromiso comunitario y un cambio de criterios que fundamentan la mentalidad y que justifican las actitudes frente a los desafíos de la paz. Es una opción, un proceso personal hacia criterios que cimientan la vida a partir de la dignidad de la persona hasta llegar a la dimensión de sentirse creatura y parte de una fraternidad, además de ser un compromiso comunitario y político. Por desgracia, hoy día, el clamor por la justicia lo encontramos en tantas situaciones dramáticas de miseria, de hambre, de desnutrición, de abandono, de racismo y de guerra. Esto revela, de hecho, la desvalorización de la vida humana y de su integral dignidad. Por lo tanto, es necesario construir la justicia a partir de los criterios de valoración de la persona humana, es un reto urgente. Justicia como forma fraterna de convivencia, donde la prioridad la tiene la persona sobre el lucro, el servicio sobre el poder y el dominio.

Francisco de Asís supo vivir la audacia de sentirse creatura con las creaturas, de ser pobre junto a los pobres y de ser hermano entre hermanos. El episodio del leproso nos puede ayudar para entender el concepto de injusticia social, de marginación y de sufrimiento humano que se puede llegar a experimentar, también en nuestra realidad. Francisco en su opción de estar entre los pobres y de ser pobre, quiso reivindicar la dignidad del hombre, deformada por la estructura social, el egoísmo y el poder humano. Él quiso asumir la causa del Creador de la Vida, en su generosa y radical entrega. Para ser pobre y hermano no hay que poseer, sino sólo dar, hay que servir como lo hizo Jesús. Francisco inaugura una hermandad fundada en la justicia y la igualdad.

Pobreza y ecología para la convivencia:
¨Nada se apropien para sí¨ (RB 22).

La pobreza es ¨sine propio¨ porque se está entre hermanos. Dios “se hizo pobre por nosotros en este mundo”, Cristo al hacerse humano quiso mostrarnos su amor en toda su indigencia y dependencia. Francisco imita a Cristo en su pobreza, reconociendo la pobreza como justicia de relación con su Creador y con la creación. El hombre es el administrador, el servidor y el guardián de la creación, de la vida, para que no prevalezca la injusta desigualdad, el apasionado interés por el poder, la deshumanizante manipulación de los pueblos. Por lo tanto, él en nombre de su Creador, debe gobernarla con fidelidad, justicia y respeto. Ella es su morada y en ella debe aprender a vivir y a convivir, a habitar la realidad y la propia existencia, como en un hogar. Una casa común donde no haya dominadores y dominados, sino creaturas diferentes, respetuosas de la vida humana, del mundo y de toda la creación. Un lugar donde todos juntos buscan como apoyar la ecología desde la convivencia fraterna, la formación de hombres y mujeres de buena voluntad para la justicia, la paz y el respeto entre todos los seres. La pobreza es, por lo tanto, una llamada a vivir un espíritu de desapego de los bienes, simplificar las necesidades materiales, para vivir en la verdadera, paz, que significa, fundamentalmente, vida plena, armónica. El Cántico de las criaturas es el otro icono donde se puede hacer experiencia de fraternidad, de convivencia, experimentar cómo la pobreza, el respeto y el cuidado de la creación, posibilitan el encuentro, venciendo las barreras que generan la voluntad y la ansiedad de poseer y dominar. Francisco reconoce la interconexión de todos los seres vivos, donde cada elemento tiene su valor intrínseco y fundamenta un comportamiento natural que va más allá de la utilidad y el beneficio humano.

El desafío de la paz:

Todos los cristianos y sobre todo, nosotros seguidores de Francisco de Asís, tenemos una ”responsabilidad” hacia la paz, porque como él, la vemos como una virtud que se manifiesta en la armonía interior, en la relación con Dios, con los demás, y en el cuidado de la creación. Para él, la paz era un don de Dios que debía ser cultivado y compartido y que requería una transformación personal y social. Por lo tanto, se hace necesario, un proceso de transformación, en primer lugar, a nivel individual, para renovar la esperanza, reconocer la autonomía, defender y respetar la vida, pensar en la ternura y cómo ser personas solidarias. Un desafío basado en el reconocimiento, el respeto y la vivencia de los derechos humanos, así como la consideración de la dignidad de las personas, para tener una convivencia pacífica. Esto implica un proceso de cambio de mentalidad, de actitudes individuales y colectivas para el empoderamiento y la acción. Francisco plantea la paz como un valor esencial y un derecho humano, paz como bondad hacia las necesidades básicas de supervivencia, bienestar, libertad e identidad; paz para la libertad, la equidad y el diálogo, la integración, la solidaridad y la participación del ser humano en su proceso de legitimación y satisfacción, justicia social y defensa de la vida. Paz como vivencia, que se vincula con las relaciones y las condiciones sociales, basada en el reconocimiento de la dignidad del ser humano, el respeto de sus derechos y libertades fundamentales. San Francisco vivió la paz en su día a día, a través de su humildad, sencillez y su servicio a los demás. La visión de San Francisco implica un desafío constante para superar las divisiones, el odio, la injusticia y la violencia. Requiere coraje, humildad y una fe profunda para construir puentes de diálogo y reconciliación. En resumen, la paz según San Francisco de Asís es un don divino, es un camino que implica un compromiso activo con la justicia, la misericordia y el amor, tanto a nivel individual como social.

Concluyo esta reflexión con la oración de San Francisco «Señor, hazme instrumento de tu paz», que refleja muy bien la actitud de entrega y servicio que el vivió y que hoy nos deja como legado, siendo sus seguidores.

Señor, hazme un instrumento de Tu paz,
donde haya odio, lleve yo tu amor
donde haya ofensa, tu perdón Señor,
donde haya duda, lleve yo la fe.

Hazme un instrumento de Tu paz,
donde haya desesperación
lleve yo esperanza,
donde haya obscuridad, lleve Tu luz,
donde haya tristeza, lleve yo alegría.

Maestro ayúdame a nunca buscar,
querer ser consolado, sino consolar
querer ser entendido, sino entender
ser amado, sino yo amar.

Porque es dando, que se recibe,
perdonando, que se es perdonado,
Muriendo, que se resucita a la
vida eterna.  Amén

 

Hna. Milena Prete