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Alfabetización digital: un reto para padres y cuidadores

En la sociedad actual, la alfabetización digital es una competencia fundamental. En un mundo donde los jóvenes manejan herramientas digitales desde muy temprana edad, los padres y cuidadores deben conocer y dominar estos recursos, no solo para guiar a los más jóvenes en el uso adecuado de la tecnología, sino también para protegerlos de los peligros que conlleva el entorno digital. Esta alfabetización es un desafío crucial que, desde la perspectiva católica, llama a formar usuarios críticos y éticos, capaces de vivir su fe también en el mundo virtual.

¿Por qué es urgente la alfabetización digital?

La tecnología avanza rápidamente y los jóvenes están inmersos en entornos digitales de manera casi natural. Sin embargo, los adultos enfrentan dificultades para comprender este ecosistema en constante cambio, lo que dificulta su capacidad para acompañar a los menores. La alfabetización digital se convierte así en una necesidad urgente, pues:

  1. Permite acompañar en el aprendizaje digital: Los padres pueden ofrecer orientación y recursos útiles para que el aprendizaje y el entretenimiento digitales se realicen de manera segura y constructiva.
  2. Facilita la protección frente a riesgos: Con el conocimiento adecuado, los padres pueden detectar amenazas como el ciberacoso o el acceso a contenido inapropiado, previniendo que los menores caigan en situaciones de riesgo.

En este contexto, especialistas en educación y ética digital subrayan la importancia no solo de enseñar habilidades prácticas, sino de inculcar principios y valores que permitan a los jóvenes actuar con responsabilidad y cuidado en el mundo digital.

La postura de la Iglesia y la evangelización en el entorno digital

La Iglesia Católica ve en los medios digitales una oportunidad para la misión evangelizadora. El Papa Francisco, en sus mensajes sobre comunicación y tecnología, ha insistido en la necesidad de utilizar estos medios con caridad y verdad, y en que todos seamos responsables de generar un ambiente de comunicación que refleje los valores cristianos. En uno de sus mensajes sobre comunicación social, destacó la importancia de que la comunicación digital «sea verdaderamente humana» y esté orientada hacia la comunión.

Al mismo tiempo, iniciativas como las de los evangelizadores digitales han aprovechado plataformas como YouTube, Instagram y TikTok para transmitir mensajes de fe, llevando la evangelización a las redes donde se encuentran los jóvenes.

Los dos pilares de la alfabetización digital: conocimiento práctico y discernimiento ético

Para que la alfabetización digital sea realmente efectiva, es fundamental que los padres y cuidadores desarrollen tanto habilidades prácticas como un sentido de discernimiento ético.

  1. Conocimiento práctico: Esto implica familiarizarse con las herramientas y plataformas que los jóvenes utilizan, desde redes sociales hasta aplicaciones de entretenimiento. Aprender a configurar controles parentales y entender las políticas de privacidad de cada plataforma es básico para acompañarlos en el uso seguro de la tecnología.
  2. Discernimiento ético: Desde una perspectiva católica, es esencial que los padres guíen a sus hijos en la toma de decisiones digitales responsables, que fomenten una comunicación respetuosa y una presencia auténtica en las redes.

Los padres que buscan mejorar su alfabetización digital pueden encontrar apoyo en organizaciones especializadas y en proyectos católicos de evangelización digital, como cursos en línea, tutoriales y programas de concientización.

La alfabetización digital es un imperativo para los padres y cuidadores de hoy. Conocer y entender el entorno digital, desde sus oportunidades hasta sus riesgos, permitirá que los adultos acompañen mejor a los jóvenes en su crecimiento. Como expresa el Papa Francisco, “caminemos juntos en una red de relaciones verdaderas”, donde cada persona se sienta escuchada y valorada. Así, esta responsabilidad se convierte en una verdadera misión de amor y servicio, ayudando a que los jóvenes vivan su fe y valores en todos los aspectos de su vida, incluyendo el mundo digital.

Hna. Iria Natalia Agreda Abreu

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Valencia. Los efectos de la dana: una gran devastación.

¿Por dónde empezar? ¿Qué añadir a las noticias que se han desplegado por todos los canales de comunicación, que han llegado a todos los rincones de la tierra?

Hoy es 9 de noviembre de 2024. Han pasado once días. El fenómeno, que se conoce como “Depresión Aislada en Niveles Altos”, ha afectado principalmente a la Comunidad Valenciana. En la tarde del martes, día 29 de octubre, la DANA descargó toda su furia torrencial sobre la provincia de Valencia, afectando a 75 municipios de oeste a este, del interior hasta el mar Mediterráneo. Me decía una amiga de Paiporta, el municipio más afectado, declarado zona cero: Todo ocurrió en media hora; de las 18,30 a las 19,00.

El arzobispo de Valencia, Monseñor Enrique Benavent” declaró para Vatican News:

 “Ha sido una experiencia, realmente sorprendente para todos nosotros, tanto por la magnitud de la tragedia como por lo rápido que han sucedido los acontecimientos, de hecho, el martes por la noche, cuando nos fuimos a descansar, éramos conscientes de que había sido una gran DANA, pero no éramos conscientes de la magnitud de la tragedia”.

Algunas cifras oficiales que hoy leemos:

  • Víctimas mortales confirmadas: 220 (212 en Comunidad Valenciana; 7 en Castilla-La Mancha; 1 en Andalucía).
  • Autopsias practicadas: 219, de las cuales 8 fallecieron por causas no relacionadas con la DANA.
  • Identificados: 183 (total).
  • Entregados a familiares: 128.
  • Personas rescatadas: 36.721 (total), 64 en las últimas 24 horas.
  • Municipios afectados: 78 municipios (75 en Valencia; 2 en Castilla-La Mancha; 1 en Andalucía).
  • Los municipios se agrupan en las comarcas de Utiel-Requena, Ribera y L’Horta Sud. Son 845.371 habitantes, igual al 31% de la población de Valencia. De estos, 75.000 habitantes directamente afectados.
  • Daños severos en 32 municipios, con una población de 535.479 habitantes.
  • Hay que añadir los polígonos industriales, sobre todo con pequeñas y medianas empresas (afectadas 4.119 y un total de 220.000 empleos).
  • Alumnos sin colegio: 24.000.

Se han perdido casas, mobiliario y todo tipo de enseres e instalaciones, negocios, vehículos, agricultura, ganadería… Se han dañado carreteras (650 Km.), han caído puentes, gravísimos desperfectos en las vías de tren (80 Km.)… lo que ha dejado, en gran parte, sin comunicación entre Valencia y Madrid, entre otras ciudades y municipios. Son pérdidas multimillonarias y costará tiempo la reparación de las infraestructuras. Muchas casas se han venido abajo y otras peligran derrumbe (los inmuebles con daños se cifran en 33.000). Es desolador ver cada día los pueblos inundados, llenos de barro y todo lo perdido amontonado a lo largo de las calles. Muchos garajes subterráneos todavía llenos de agua.

Los coches, arrastrados por el agua, se empotraron contra paredes, se amontonaron unos encima de otros y muchísimas calles quedaron totalmente bloqueadas. Sólo en Paiporta se han perdido el 90% de los vehículos.

Muchas personas murieron ahogadas al querer sacar los coches de los garajes y verse sorprendidas por la gran riada que lo arrastraba todo, que lo invadía todo.

Los rostros de los damnificados con el dolor palpable en sus semblantes, con el duelo en su corazón por los familiares y amigos fallecidos o desaparecidos; a veces con ira por la demora en recibir ayuda; otros con el coraje y la esperanza de reemprender de nuevo el camino.

En medio de tanta desolación hay RAYOS DE LUZ: desde primera hora fueron llegando las manos amigas, algunas conocidas; la gran mayoría -rayando las tres mil- desconocidas. La solidaridad inmensa de tantas PERSONAS VOLUNTARIAS -sobre todo jóvenes- que se desplazan cada día a las poblaciones afectadas llevando víveres, quitando barro, sacando lo inservible, limpiando casas. Y lo hacen caminando largo trecho porque no se puede acceder con coche debido al tráfico restringido.

Muchas instituciones, sean civiles que religiosas, han puesto a disposición sus instalaciones para acoger a los “sin hogar” y también a quienes se han desplazado para ayudar “durante todo el tiempo que haga falta”.

Presentes las autoridades encabezadas por los Reyes. Policía, Ejército, Guardia Civil, Bomberos, Sanitarios… se han ido incorporando, cada vez con mayores efectivos, conforme se han ido valorando los daños.

Ayudas de muchos lugares lejanos y próximos como las diferentes Comunidades Autónomas de España, la Unión Europea y las presupuestadas por el Gobierno de la Nación. Muchas ayudas canalizadas a través de cuentas bancarias de Caritas, Cruz Roja, ONGs,… De particulares que quieren reunir dinero para ayudar a familiares y amigos, para que puedan reconstruir sus vidas. Ayudas de alimentos, vestuario, medicamentos y muchísimo más que van llegando a los lugares de recogida, clasificación y distribución.

Esta INMENSA SOLIDARIDAD es el rostro misericordioso de Dios presente en esta INMENSA TRAGEDIA. Las manos enfangadas de todos los que ayudan son las manos del amor de Dios por donde se derrama su bondad para con todos sus hijos vivos y difuntos.  

Reseña: Hna. Mª Desamparados Alejos Morán, TC

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«Un refugio seguro: La importancia de la protección de menores en hogares de acogida».

SABER DE QUÉ HABLAMOS

Desde nuestros orígenes carismáticos, nuestro Padre Fundador visionario impulsado por el Espíritu acoge la moción del Señor, así expresado en el número 86  de OCLA, “… pasada la epidemia se vio que quedaban muchos niños sin amparo por haber muerto sus padres, y movido yo a compasión pensé en que podríamos recogerlos; y al efecto, pregunté a la Madre Angela, que aún se hallaba la pobre muy débil, si se veía con ánimos para cuidar aquellos niños si los recogíamos en una casa; y, llena ella de celo y movida de caridad, se ofreció a ello muy gustosa. Consulté el asunto a las Juntas de la Tercera Orden, que lo aprobaron muy gustosos; y sin pérdida de tiempo alquilamos en Masamagrell la casa llamada del Castillo para convertirla en Asilo donde recoger los niños huérfanos…”, esta experiencia abre camino en el presente a una de las más grandes obras apostólicas para las Terciarias Capuchinas, la “Protección y Reeducación” de niños, niñas y adolescentes en alto riesgo social.

El  P. Luis Amigó previendo la situación de desamparo de la niñez de aquel momento busca alternativas para proteger, acoger y mantener segura a la niñez, anticipando impidiendo acontecimientos adversos que dañan la integridad física, psíquica, moral de los niños, iniciando así el trabajo en la prevención.

Nuestras Casas Hogares, son alternativa respuesta pastoral anticipada en la salvaguardia  de los derechos de la niñez y para quienes han sido víctimas de la violencia a su corta edad nuestras instituciones se convierten en lugares seguros al brindar calidad de atención desde la cultura del buen trato.

La institución está conformada por áreas de atención humana, espiritual, psicológica, académica, médica en colaboración con el equipo interdisciplinario con el método de la Pedagogía Amigoniana método preventivo, “reflexivo para la solución de dificultades a través de un sistema dialógico, la corrección fraterna, la participación, la construcción de conocimiento” la cual garantiza la responsabilidad en el cuidado de la dignidad.

  ¿QUÉ ES UN SISTEMA DE ENTORNO SEGURO ?

Las buenas prácticas en las instituciones en favor de la protección deben cultivar la seguridad en los espacios ambientales y en circunstancias personales en las cuales haya ocasión de disminuir o evitar acciones que atenten contra la dignidad o la vida de una persona. Para ello es necesario tomar medidas, crear estrategias que garanticen la integridad y el cuidado personal y común de todos los niños, niñas. Entre estas acciones urge incluir en todos los ambientes el buen trato como línea transversal, que sea sistémica y abarque integralmente los ámbitos familiar, religioso, social, cultural, laboral, institucional.

Desde el contexto de las casas hogares, las estrategias potenciales de prevención y protección, serían garantía de espacios seguros tales como:

  • PROTOCOLO DE PREVENSIÓN Y ACTUACIÓN PARA NIÑOS NIÑAS

     EN SITUACIÓN DE VULNERABILIDAD: guía a seguir para atender resolver, situaciones de riesgo dentro o fuera de la institución.

  • FORMACIÓN CONTINUA: en la que se adquieran herramientas para actualizarse y conocer estrategias en el campo preventivo.
  • La SINODALIDAD perspectiva en el bien común, donde todos tenemos algo que aportar, en corresponsabilidad.
  • TRABAJO EN RED articulación de grupos de trabajo como apoyo y contacto con otras instituciones que promuevan la protección integral de los niños, niñas, adolescentes.
  • “EVALUACIÓN” como una práctica de mejora continua con los colaboradores, con el fin de erradicar factores de riesgo y promover factores de protección en los entornos.

De este modo se constata que el entorno es seguro y protector cuando los niños, niñas, adolescentes desarrollan todas las capacidades de manera saludable armónica, se sienten felices, a gusto, en la institución.

Hna. Priscila Brenes Granados

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La esperanza de la paz: diálogo, reconciliación y conversión ecológica en la espiritualidad franciscana.

¡Qué grande es ser pequeño!

Esta exclamación, podría ser perfectamente una frase de san Francisco de Asís y de sus hermanos y hermanas de todos los tiempos. También tú y yo podemos hacerla propia. La pequeñez es un modo de estar en la vida y ante Dios, al que necesitamos volver también hoy, con urgencia. La espiritualidad franciscana nos ofrece un camino de esperanza, en medio de nuestra realidad repleta de conflictos y la crisis medioambiental que atravesamos.

Todo está conectado. Todo nos afecta

Nuestro mundo está soportando demasiado. Basta abrir los ojos y mirar a nuestro alrededor: hay más de cincuenta conflictos armados, abiertos en este momento. En todas partes escuchamos sobre el problema medioambiental (de la que tanto ha hablado el Papa Francisco en las últimas encíclicas). Y qué decir de las políticas de nuestros países con tanta injusticia y explotación y las mismas familias atravesando sus propios viacrucis.

Todo esto está afectando a nuestros hogares y a nuestras comunidades religiosas. Decía San Francisco de Asís que nuestro convento es el mundo, que no podemos encerrarnos en las cuatro paredes de nuestras casas porque el mundo necesita escuchar una palabra distinta. ¿De verdad crees que puedes seguir viviendo en una isla, sin que el sufrimiento del otro, de las familias, del planeta, te afecte? Todo está conectado y no te puedes escapar.

La conversión ecológica que necesitamos

La espiritualidad franciscana nos invita a vivir en armonía con la naturaleza y a reconocer la interdependencia de todos los seres vivos. San Francisco de Asís, patrón de la ecología, nos mostró el camino hacia una colaboración respetuosa con el medio ambiente, aunque en su tiempo, el planeta no estaba amenazado, como hoy en día. Su amor por la creación y su conexión profunda con la naturaleza nos inspiran e invitan a replantearnos nuestra relación con el mundo que nos rodea.

La tecnología y el progreso, que tanto buscamos todos, es un bien ambiguo. Por un lado, nos permite vivir con más comodidad a muchos niveles; nos acerca unos a otros, ya que permite estar conectados con cualquier lugar de la tierra, nos ayuda en los ámbitos de la salud, la educación, la comunicación y tantos otros. Pero, por otro lado, es un gran peligro. Para poder seguir “progresando”, necesitamos materias primas y éstos están siendo arrancados a la Madre Tierra de modo abusivo, explotando los pueblos indígenas en muchos casos. Sí, todos, o casi todos, tenemos conexión a internet, pero más que nunca sufrimos la soledad. Podemos disfrutar de ciertas comodidades, pero ¿a qué precio para el planeta?

Es evidente la relación entre el abuso a nuestra Casa Común y la falta de paz en el mundo. Basta ver los conflictos por la explotación que provocan las minas o los monocultivos, o las guerras incitadas sólo porque hay un interés de vender armas, o el grave problema de los deshechos, la basura, que producen los países más desarrollados y que transportan, vendiendo a otros continentes y provocando ahí desastres medioambientales. Y no digamos sobre la situación de tantos países, en los que los gobiernos corruptos roban el dinero dedicado a reciclaje o a mejorar las infraestructuras. Como consecuencia, la basura va inundando nuestros ríos y campos y afectando a los más pobres.

No creas que estas cosas son culpa de los grandes de esta tierra. La responsabilidad es de todos. Hay algo así como pecado ecológico, del que habla el Papa Francisco en el Documento Final del Sínodo de la Amazonia (DF 82): es una acción u omisión contra Dios, contra el prójimo, la comunidad y el medio ambiente; un pecado contra las generaciones futuras, que se manifiesta en actos y hábitos de contaminación o de destrucción de la armonía del medio ambiente. ¡Necesitamos urgentemente una conversión!

El poder de lo pequeño

Ahora nos surge la misma pregunta, que san Francisco de Asís hizo en su momento a Dios: ¿Señor, que quieres que haga? Te invito a reflexionar sobre el estilo de vida que llevas y sus consecuencias para el medio ambiente. Siempre hay un gesto que sí pues hacer: reciclar, reutilizar, reparar las cosas en vez de tirarlas, no malgastar el agua o la electricidad, dar tu apoyo a los que luchan para proteger la tierra y a los pobres, denunciar la injusticia, participar o impartir la formación para ir cambiando la mentalidad y nuestros malos hábitos, orar por la conversión ecológica y la justicia social.

Empieza por tu propio hogar, tu vecindario o tu pueblo: ¿hay un paso de cercanía o reconciliación que puedo dar para que vivamos un poco mejor?

Desde nuestra espiritualidad creemos que lo pequeño tiene un poder transformador para el mundo. Y aún albergamos esperanza.

Hna. Marta Ulinska

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Monseñor Alejandro Labaka y Hermana Inés Arango, misioneros que arriesgaron su vida por el evangelio – 37 años de su entrega generosa

Celebramos un nuevo aniversario de su muerte y recordamos como Monseñor Alejandro Labaka, Obispo Capuchino y la hermana Inés Arango, religiosa Terciaria Capuchina, ofrendaron su vida por amor a los Tagaeri en la Amazonía del Ecuador. Ellos, dos personas distintas, que nacieron en lugares diferentes, España y Colombia respectivamente, con procesos de vida diversos son unidos por la providencia de Dios en un proyecto común, el compromiso con el cuidado de la vida y de los derechos de los pueblos amazónicos.

Como todo misionero recibieron un llamado, decidieron seguir a Jesús y servirlo a través de la misión que los llevó por distintos lugares donde dejaron huellas de bien. En el año 1987, ellos, hacían parte del equipo de misioneros que trabajaban en el Vicariato Apostólico de Aguarico, una iglesia que siempre ha estado comprometida con la causa de los pueblos que habitaban estas tierras desde tiempo atrás  viviendo en paz y libertad. Sin embargo, no eran civilizados, no tenían identidad civil, no hablaban nuestro lenguaje y no entendían porque eran desplazados de sus territorios. A ellos dirigieron su mirada Alejandro e Inés, los vieron con los ojos de Dios y se sintieron “hermanos en Cristo”, los creyeron dignos de amor, respeto, ayuda, acompañamiento y defensa de sus derechos. A ellos dedicaron varios años de su vida y servicio misionero.

Y fue el día 21 de julio de 1987, cuando intentaban entrar a los Tagaeri una tribu indígena no contactada, para iniciar un proceso que favoreciera su protección, que ofrendaron su vida. La noticia causó dolor y sorprendió a todos, dentro y fuera del país, pero como semilla que cae en tierra y muere para dar fruto, también ha generado vida. Su entrega no fue improvisaba, era la consecuencia de su opción por Cristo y la misión, evidencia de su compromiso con los pueblos amazónicos excluidos. Desde entonces, cada año en torno a su aniversario, se genera un fuerte movimiento interno y externo, personal, comunitario y eclesial que nos acerca a sus personas y testimonios.

Quienes los conocieron, dan cuenta de su “pasión por Cristo y la misión”. Anhelaron lugares de frontera y estaban dispuestos a entregar su vida por los que amaban, así consta en la positio que se ha escrito de cada uno, y que en el pasado mes de junio en la discusión de los Consultores Teológicos del Dicasterio de la Causas de los Santos, ha recibido votos positivos en lo que se refiere al “Ofrecimiento de la vida”.

¿Qué significa hoy para nosotros esta noticia? El reconocimiento de que su vida puede inspirar a otros, a nosotros de diversas maneras, entre otras motivándonos a:

  • Descubrir y acoger el proyecto de Dios en nuestra vida
  • Vivir a plenitud, es decir con pasión y fidelidad la vocación recibida
  • Crear vínculos fraternos incluyentes que permitan generar y cuidar la vida propia y la de los demás
  • Optar en Cristo por los pobres y excluidos de hoy, desde el amor, el servicio alegre y generoso aún a riesgo de la propia vida
  • Cuidar la casa común

El papa Francisco en la exhortación apostólica Gaudete et exultate nº 5 anota: “En los procesos de beatificación y canonización se tienen en cuenta los signos de heroicidad en el ejercicio de las virtudes, la entrega de la vida en el martirio y también los casos en que se haya verificado un ofrecimiento de la propia vida por los demás, sostenido hasta la muerte. Esa ofrenda expresa una imitación ejemplar de Cristo, y es digna de la admiración de los fieles

También somos conocedores de que el Papa Francisco en el documento Motu propio Maiorem Caritatem, 11 de julio del año 2017, abrió la posibilidad de beatificación y canonización por otra vía, el ofrecimiento de la vida, dice: “son dignos de consideración y honor especial aquellos cristianos que , siguiendo más de cerca los pasos y las enseñanzas del Señor Jesús, han ofrecido voluntaria y libremente su vida por los demás, perseverando hasta la muerte en este propósito” y añade: “El ofrecimiento de la vida, para que sea válido y eficaz para la beatificación de un Siervo de Dios, debe cumplir varios criterios, entre ellos la necesidad del milagro sucedido después de la muerte del Siervo de Dios y por su intercesión”.

Ahora se trata de conocerlos más y encomendar a ellos nuestras necesidades pidiendo con fe su intercesión.

Enlace para acceder a todo lo que se refiere a los misioneros: https://alejandroeines.org/

En caso de recibir gracias, favores o milagros comunicarse a: alejandroeines@gmail.com

Hna. Bilma Narcisa Freire Chamorro

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Cierre del mes de formación permanente

Después de visitar, desde nuestra Curia general en Roma, los lugares franciscanos y eclesiales, veintitrés hermanas de doce nacionalidades han participado en el mes de espiritualidad congregacional durante los días 1 al 30 de junio, en la Casa Santuario Nuestra Señora de Montiel, acompañadas por las Hnas. Isabel Valdizán y Fanny Londoño delegadas por el gobierno general y miembros del equipo general de Formación 

Este espacio les ha posibilitado profundizar en el Documento final del XXIII Capitulo general “Juntas avanzamos, generamos y cuidamos la vida” en sus diversos núcleos todos referidos al cuidado.

Durante este mes, nuestras Hermanas venidas de diferentes países y provincias recibieron formación y acompañamiento por parte de nuestras Hermanas: Estela Aldave, Medrano, Inmaculada Sancho Fabra, Amparo Alejos Morán, Bozena Orlowska, Isabel Valdizan Valledor y Fanny Londoño Sosa, Terciarias Capuchinas.

A demás de la participación del Profesor Alfonso López Fando, el Padre Jaime Rey Escapa, Ofm. Cap, la Hna. Antonia López Arroyo, Religiosa Adoratriz.

En la última semana de Ejercicios y con el mismo “hilo” del CUIDADO ha acompañado al grupo Margarita Saldaña Mostajo, Laica Consagrada de la Familia de Carlos de Foucauld.

Agradecemos al Señor y a la Congregación este tiempo de gracia y esperamos de retorno a cada Demarcación a nuestras  Hermanas como testigos y pregoneras de tanto bien recibido, a su vez agradecemos los esfuerzos del Gobierno neneral y de Nuestras Hermanas Isabel y Fanny en la misión encomendada.

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Luces de Amor y Compasión: Celebrando 75 Años de servicio y entrega religiosa en Argentina

¿Qué celebramos ?

“Aquí estamos Señor… trayendo a tu presencia 75 años de vida, historia y misión de la Congregación de Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia, en nuestra tierra Argentina.

Fue en junio de 1949 cuando las Hermanas Concepción de Linares, María Jesús de Elzaburu, Juliana Azcárate, Catalina Lizoain, Julia Fernández y María Luisa Antón… inundaron de luz amigoniana el paisaje de Santa María de los Buenos Aires y asumieron la primera misión en nuestro país.  Tanto coraje, tanta valentía, tanto ardor solo podía provenir de la fuerza de tu Espíritu, del impulso maternal de la Madre, Nuestra Señora de Luján y del dinamismo misionero que habían bebido del Padre Luis Amigó” (H. Dora Arboleda TC).

 

Conmemoramos los 75 años de presencia religiosa en Argentina, celebramos el legado de las primeras hermanas que impregnaron con su carisma franciscano Amigoniano cada rincón de esta tierra. A lo largo de estas siete décadas y media, las obras apostólicas realizadas han sido verdaderamente históricas, marcando la vida de innumerables personas y dejando una huella imborrable en la sociedad.

Cada página de esta historia ha sido escrita con el amor inquebrantable de aquellas hermanas que han entregado su vida en servicio al anuncio del amor de Dios. Cada obra, cada gesto de bondad, cada palabra de consuelo ha sido como tinta impresa en el corazón de aquellos que han sido tocados por su labor incansable y su devoción inquebrantable.

Los lugares que han sido bendecidos con la presencia de diferentes Hermanas y las que hoy continuamos están llenos de testimonios vivientes, personas cuyas vidas han sido transformadas por el amor y la dedicación de quienes han sido instrumentos de la gracia divina. Cada sonrisa, cada abrazo, cada acto de compasión ha sido una semilla de esperanza sembrada en terreno fértil, dando frutos de amor y solidaridad.

En este aniversario, elevamos nuestras voces en gratitud por el sacrificio y la entrega de cada hermana que ha sido luz, en medio de la oscuridad, esperanza en medio de la desesperanza y amor, en medio del dolor. Que su legado perdure por generaciones, inspirando a otros a seguir su ejemplo de servicio desinteresado y amor incondicional.

Que la llama de la fe y la caridad que encendió nuestra Congregación siga ardiendo con fuerza, iluminando el camino de aquellos que buscan consuelo, esperanza y redención. Que la historia de estos 75 años de presencia religiosa en Argentina sea un recordatorio eterno del poder transformador del amor de Dios manifestado a través de su hijo Jesús.

¡Que viva por siempre el legado de las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia, cuyo amor y dedicación han marcado profundamente la historia y el alma de este país! ¡Que su ejemplo nos guíe y nos inspire a seguir construyendo un mundo mejor, lleno de compasión y amor fraternal!

Hna. Cristher Arianny Mosquera M.

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“Sembrando semillas de cambio: Niños scouts como guardianes del medio ambiente”

Tres silbatazos fuertes… el grito alegre que llama ¡Manada, manada!… y a la respuesta ¡Scouts siempre listos!, los niños que conforman el grupo de zagales se disponen para iniciar el programa de la tarde.

El movimiento Scout por naturaleza enfatiza en los valores propios de nuestra espiritualidad “franciscana – amigoniana” ya que el patrono del movimiento es “Francisco de Asís” y un emblema muy importante para la “Manada” de lobatos, es la metáfora que surge de la florecilla de San Francisco y el lobo.

Mientras estuve compartiendo vida y misión en el Colegio Sagrada Familia de Chiquimula, Guatemala, tuve la oportunidad de activar el Grupo scout #62 “Padre Luis Amigó”. El movimiento ofrece la oportunidad de integrar la formación de Zagales y las destrezas Scout, convirtiéndose en una experiencia muy significativa para los niños y jóvenes que participaban del mismo.

Una particularidad del movimiento es que es un espacio donde no se utilizan las tecnologías y donde se puede conectar con la naturaleza y con los hermanos por medio del juego, los retos y la aventura; un principio del movimiento es que una como líder del mismo ha de involucrarse en todo lo que hacen los chicos; no se es un observador o alguien “que manda” sino, al ejemplo de Jesús, sirve y se involucra, aspecto que es bastante significativo para los niños; se evidencia que es una experiencia valiosa para ellos en expresiones como: ¡Esto es lo mejor que me ha pasado en mi vida! ¡Las hermanas van primero entonces sí me animo a seguir! Los niños interpretan e interiorizan que el líder es quien sirve, quien va primero y el que impacta con el ejemplo.

Tanto los miembros del movimiento scout como los que no forman parte, reciben pinceladas de la filosofía del movimiento, ya que el hecho de activar un grupo como estos impacta a toda la comunidad educativa, logrando que los estudiantes en general se fascinen por su entorno natural, “Se enamoren de él” ,esto por medio de la participación en campamentos, jornadas de reforestación, días de contemplación de la naturaleza en entornos campestres y convivencias donde el disfrute y la alegría son innegables, sembrando en ellos la conciencia de que en la naturaleza se nos revelan las distintas dimensiones de Dios.

Tanto a los niños del movimiento como a los jóvenes del colegio, se les va sembrando la semilla y la conciencia del “cambio de chip” no haciendo actividades por hacerlas, si no empezando desde lo pequeño, concientizando que todos, scouts y no scouts “Estamos llamados a dejar el mundo mejor que como lo encontramos” y convencerlos desde acciones concretas y pequeñas como por ejemplo “Soy el cambio, deposito la basura en su lugar” y al lograr esa acción pequeña pero importante, se continúa con acciones más complejas como separar los tipos desechos.

Organizando a los estudiantes, por grados, para que ayuden al personal de mantenimiento a revisar cómo están separados los desechos, topándose con lo desagradable que puede ser cuando estos no están separados adecuadamente,  se va generando la conciencia de que toda acción pequeña o grande repercute positiva o negativamente en la casa común.

Es así como, desde el aprendizaje significativo que brota de la filosofía Scout aunado a la pedagogía amigoniana, se va logrando progresivamente “la conversión ecológica” y los jóvenes y niños son capaces de exportar estos saberes a casa y replicar el cambio.

Actualmente me encuentro en el Colegio Pedro de Betancourt, Totonicapán, y voy haciendo camino para activar de nuevo el movimiento. Estoy encargada de JUVAM y, si bien es cierto que propicio fomentar este espíritu de encuentro con la naturaleza y de concientizar en los valores propios de la Laudato Si, poco a poco se va preparando el terreno para que los jóvenes y niños, en conjunto con los docentes y la comunidad de hermanas, logremos ir por la vía de la “conversión ecológica” y la vivencia progresiva de una “Ecología Integral”.

Cabe destacar que, tanto el Colegio Sagrada Familia de Chiquimula (donde tuve la oportunidad de gestar esta experiencia) como el Colegio Pedro de Bethancourt han sido reconocidos con el galardón de Bandera Verde Ecológica que otorga la Municipalidad de la Ciudad de Guatemala y la Cámara del Comercio de Guatemala. Se trabaja también en ambas instituciones en conjunto con la Oficina de Derechos Humanos de la Arquidiócesis de Guatemala para profundizar en la “Laudato Si” y brindar  experiencias que acuerpan y motivan esta misión de “Sembrar semillas de cambio en niños y jóvenes que se convierten en guardianes del medio ambiente”.

Hna. Sheny María Fajardo Méndez


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«En busca de un hogar: Desafíos y oportunidades para las minorías migratorias».

Con una mirada esperanzada contemplamos las ilusiones y luchas de las personas migrantes que, desde muy antiguo, a lo largo y ancho del planeta tierra, se han desplazado en busca nuevas formas para  vivir con dignidad, superando la escasez y la presión social o política que les ha tocado enfrentar, logrando el encuentro de los pueblos donde han surgido las nuevas civilizaciones.

Ver de forma muy general las estadísticas de las migraciones en el mundo ha de servir para tomar conciencia personal y social de este fenómeno, que no es nuevo pero que, en la actualidad, se va definiendo como problema social, ante el cual los gobiernos se debaten entre la implementación de leyes o el cierre de fronteras. Son más de 281 millones de personas migrantes, entre niños, adolescentes, mujeres y hombres. De ellos, 169 millones son trabajadores, según las estadísticas. Además, 206 mil personas sufren trata, 43 millones son refugiados en busca de asilo, 60 mil son refugiados reasentados, 61 millones están desplazados por desastres, 71 millones están desplazados por conflictos y violencia, y 64 mil han desaparecido en su búsqueda de un hogar.

«Ten misericordia, Dios», y lo más admirable es que, a pesar de sus luchas y esfuerzos, las remesas que envían a sus países de origen, ampliando las ganancias de los bancos nacionales, son las más grandes de los últimos tiempos: 860 mil millones de dólares el año pasado. Este último dato demuestra la valentía, sacrificio y resiliencia de estas personas, que asumen las consecuencias por amor a la vida y al hogar. (Luis Donaldo González Pacheco, México)

La búsqueda de seguridad y una mejor vida impulsa a cada persona a desplazarse. Sin embargo, los migrantes enfrentan desafíos significativos, como diferencias en tierra, idioma, idiosincrasia y leyes. A pesar de estas dificultades, encuentran oportunidades de trabajo, comida, techo y, lo más importante, seguridad para ellos y sus familias. Esta realidad afecta a toda la humanidad y no debe llevar a la explotación laboral, esclavitud ni a la violación de sus derechos. En cambio, es esencial reconocer y valorar las contribuciones que los migrantes hacen a las naciones que los acogen, independientemente de su origen.

González amplía, en el contexto de la historia de la salvación, recordándonos los desplazamientos del pueblo elegido por Dios. Abraham y Jacob dejaron sus tierras y murieron lejos de ellas, siguiendo lo que Dios les había pedido, y así forjaron una historia en movimiento como parte del proyecto divino. En el Nuevo Testamento, Jesús y sus padres también tuvieron que migrar a Egipto para proteger sus vidas, enfrentando circunstancias similares a las de muchas personas que emigran hoy en día.

Ningún ser humano se desplaza sin motivo; detrás de cada persona hay una historia que comienza en el momento en que decide buscar una vida mejor. Este es el principio que impulsa a cada hombre o mujer a dejar su tierra. Los desafíos mencionados anteriormente se convierten en obstáculos, pero el amor a la vida les da el poder para enfrentarlos. Estos desafíos forman su corazón en la humildad, la fortaleza y la perseverancia, recordándonos que solo quien ama es capaz de soportar rechazos, maltratos, injurias y abandono para alcanzar su objetivo.

Numerosas experiencias se comparten en las redes sociales y revistas que se dedican a no olvidar las historias de empoderamiento que muchos migrantes en el mundo han logrado. Sus contribuciones socioculturales a las comunidades de acogida incluyen el aumento de la diversidad alimentaria, la creación de nueva música y logros deportivos. Un migrante hondureño abrió un restaurante, aportando la cocina de su país de origen a la escena culinaria mexicana. Un migrante venezolano creó una orquesta en la República Dominicana para compartir su música con los jóvenes de su comunidad. En 2019, Emmanuel Iwe, un futbolista nigeriano de 18 años, firmó un contrato con el Deportivo Saprissa, un club de fútbol costarricense. Estas son solo algunas de las muchas historias que representan las diversas contribuciones de los migrantes (OIM, oficina regional para migrantes).

Toda búsqueda implica salir, dejar, avanzar, asumir y enfrentar lo nuevo que trae la aventura. Como dice el texto bíblico: «El que busca, encuentra». Pero para llegar a ello, es necesario enfrentar y superar desafíos, con la esperanza y la ilusión de instalarse y emprender una nueva vida. Los migrantes expresan su deseo de volver a su tierra de origen, enfrentando los nuevos desafíos con la seguridad de un trabajo, una casa y el pan diario, y siempre con la mirada puesta en aquellos que se quedaron atrás.

 

Hna Edelma Toruño Reyes

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Conectados y Comprometidos “La Comunicación de los Jóvenes a través de las Redes Sociales»

En el bullicioso entorno de un aula de bachillerato, observo a menudo un fenómeno tan sutil como revelador: jóvenes, cada uno aparentemente sumergidos en la pantalla de su móvil. Mientras revisan sus últimas notificaciones, comentan una nueva publicación o responden rápidamente a un mensaje, esperan escuchar mi primera indicación de la clase “guarden los dispositivos”. Y en esa inquietante dinámica, surge una espontánea conversación con una joven que, logra darle un giro a mis ideas preconcebidas, antes de que estas puedan acomodarse en mi repertorio de quejas recurrentes. “¡Hermana hay algo en la vida consagrada que me atrae: es verlos vivir de manera plena!”

Sus palabras me permitieron dilucidar dos certezas que se convierten en un preámbulo de este artículo, por un lado, los jóvenes observan más allá de lo aparente y, por otro, están en búsqueda de lo profundo, no de lo superficial como muchas veces creemos. Cada clase me hace pensar que, frente a la comunicación de los jóvenes, a través de la Redes Sociales, hay barreras que tenemos que superar junto a ellos:

Pasar del “surfeo” de la interactividad a la profundidad de las palabras: ­­­­

Las redes sociales son una ventana abierta de par en par al continente más habitado del mundo, donde se responde de manera instantánea, atrayente, anónima, interactiva y adictiva a todos nuestros apetitos, incluso a los más oscuros y perniciosos. Y frente a esa realidad los jóvenes de hoy se cuestionan con más conciencia que el compromiso no puede surgir de contenidos que desaparecen con un scroll, sino que surgen sobre todo de la belleza de ir construyendo su mundo interior, inspirado por el Espíritu, que mueve el corazón, que guía a la verdad plena y que cuando lo conoces te hace más sabio, más firme, más humano. Pero, como nos enseñan los santos, no se entiende una vida interior si no desemboca en un compromiso: «no el mucho decir oraciones, sino el mucho amar» (S. Teresa). Por eso es necesario ir creando la cultura del silencio digital, como un camino atrayente para llegar al otro, por la profundidad de la palabra y no por la interactividad superficial.

Pasar de la “miopía” del pragmatismo a la perspicacia de la utopía

Desde una mirada pragmática, resulta más “complaciente” lo tangible y lo inmediato.  «lo que funciona», lo que produce resultados prácticos y concretos y desde este punto podrían decepcionarnos los jóvenes que atraviesan el continente digital, por eso, vale la pena matizar muy fino la belleza de lo utópico de no quedarnos atrapados en el aquí y el ahora al punto de perder de vista lo que podríamos ser, por esto necesitamos aprender a soñar con los jóvenes, igual que lo hizo Cristo; lanzándose a visiones utópicas de la vida.

La perspicacia de la utopía no es vivir de ingenuidades, sino de esa capacidad de soñar, de crear y de aspirar a mucho, para nosotros y para otros como primer paso que permite dar radicalidad a una vida comprometida que pueda devolver al evangelio esa fuerza de provocación desaparecida tantas veces en el vivir cotidiano.

Una utopía que nos mueva de lo inmediato, de lo útil y tangible a ideales evangélicos que apunten hacia un futuro más humano y desde allí cobran sentido las palabras del escritor Eduardo Galeano: “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.”

Pasar del hedonismo cibernético a la propuesta de la ascesis

Los jóvenes a diario reciben una “buena noticia” muy engañosa: ¡Puedes tenerlo todo, puedes vivirlo todo, puedes probarlo todo y siempre hay marcha atrás!, la felicidad que reciben está muy asociada al éxito y al placer (como imperativo hedonista), incluso la imagen de belleza contemporánea está tremendamente reducida a lo corporal, es de alguna manera la tiranía de Instagram. Por eso vale la pena anunciar la Buena Noticia que no deja de poner en el centro de su propuesta la cruz; en la felicidad evangélica cabe el sufrimiento y la capacidad de renunciar no como un límite sino como fuerza liberadora. No se trata de decir que la vida es solo sufrimiento, sino que en la vida hay sufrimiento y también las personas que sufren son felices y que habrán momentos donde aplazar las satisfacciones, será saludable hasta para el alma, porque no podemos abandonar la idea de que,  cualquier cosa que se quiera que dure y que eche sus raíces va a implicar esfuerzo y sacrificio y eso no es malo, es humano, por eso necesitamos recuperar el valor de la ascesis que es una forma de ordenar  todo aquello que desordena lo bueno, bello y verdadero en nosotros. Esta debe ser una propuesta válida para los jóvenes de nuestro tiempo, porque a diferencia de la “buena noticia” atrayente del mundo, ¡No se puede todo! Y quien nos quiera vender otra idea nos hará muy infeliz, porque la vida real exige dosis de sacrificio, de renuncia y solo cuando comprendamos esta dinámica viviremos menos frustrados, menos incompletos y ciertamente mucho más comprometidos con nosotros y con los demás.

En palabra de José María Rodríguez Olaizola (2014) diríamos:  El Evangelio hay que entenderlo desde sus polaridades. Si te quedas con una parte lo mutilas. Una polaridad evangélica es “muerte y resurrección”; el Evangelio no es una pura cruz. Pero, al mismo tiempo, el discurso triunfalista de la resurrección, sin pasar por la pasión concreta y por la cruz, es una evasión bucólica. Son las dos cosas.

No dejemos de creer que los jóvenes son capaces de superar estas barreras y pasar del atractivo mediático de las redes sociales a una vida más conectada y más comprometida.

 

Hna. Beatriz Iliana Quintero Pérez