Categorías
Últimas Noticias

LA PROVINCIA NUESTRA SEÑORA DE LA DIVINA PROVIDENCIA, INICIA CON ESPERANZA LA VISITA CANÓNICA PROVINCIAL 2026

Por tanto, anímense mutuamente y contribuyan al bien de unos para con otros,  como ya lo están haciendo (1 Tes 5,11).

En el marco del último día del Tiempo Ordinario y en vísperas del camino cuaresmal, la Provincia “Nuestra Señora de la Divina Providencia” ha sido convocada a vivir la Visita Canónica Provincial 2026, que se desarrollará del 5 de marzo al 28 de agosto de 2026. Este acontecimiento eclesial y congregacional se presenta como un tiempo privilegiado de gracia, discernimiento y renovación para todas las hermanas y comunidades de la Provincia.

La convocatoria se sitúa en un momento litúrgico particularmente significativo, en el que la Palabra de Dios invita a releer el camino recorrido y a preparar el corazón para el tiempo fuerte de la Cuaresma. En este horizonte espiritual, la Visita Canónica se convierte en una oportunidad para afinar la escucha del Señor, reconocer su paso por la historia personal y comunitaria y disponerse a una conversión cotidiana que fortalezca la vida fraterna y la misión confiada.

UN TIEMPO DE GRACIA PARA EL ENCUENTRO Y EL DISCERNIMIENTO

Iluminadas por la exhortación del apóstol Pablo a animarnos mutuamente y consolidar la fe, las hermanas de la Provincia están llamadas a vivir esta Visita como un auténtico proceso de acompañamiento, animación y revisión de la vida personal y comunitaria. Más allá de su dimensión jurídica —establecida por el Código de Derecho Canónico y por el Derecho propio de la Congregación— la Visita Canónica se desea vivir, ante todo, como un espacio cercano, fraterno y profundamente espiritual, donde el diálogo sincero y la escucha mutua permitan reafirmar la fidelidad al Evangelio, rejuvenecer la vida fraterna y renovar la entrega a la misión.

Inspiradas por el espíritu franciscano amigoniano, se cuidará especialmente el clima de oración, acogida, participación y confianza, favoreciendo el crecimiento personal y comunitario en todos los niveles.

LA INVITACIÓN ES A:

Disponer el corazón con fe y apertura al querer de Dios, dejándose interpelar por su Palabra, por las personas, por los acontecimientos y por las realidades que configuran la vida cotidiana. Se trata de reconocer en todo ello llamadas concretas a la conversión, al cuidado de la vida y a una esperanza que se hace testimonio.

Objetivos:

  • Propiciar momentos de encuentro con Dios en la oración, con las hermanas y en la vida cotidiana, para favorecer un mayor conocimiento entre cada una y la obra apostólica.
  • Ahondar en el tema, “Reafirmar la pertenencia y cuidar los vínculos fraternos” compartiendo experiencias vivenciales de la vida cotidiana, del cultivo y el cuidado.
  • Crear espacios de comunicación abierta, que estimule la vivencia fraterna, descubriendo aquello que lo obstaculiza y discerniendo la levadura buena Dios quiere poner en nuestra vida personal y comunitaria.
Categorías
Artículos

La interculturalidad y los Derechos Humanos: Hacia una convivencia pacífica

En el mundo actual, personas de diferentes orígenes culturales interactúan con más frecuencia que nunca, en gran medida a través de la comunicación y de las redes sociales, lo que ha dado lugar a sociedades en las que conviven tradiciones, creencias y valores diversos. Si bien esta diversidad enriquece y mejora las comunidades, también puede dar lugar a malos entendidos y conflictos si no se aborda con respeto, apertura y aceptación. Hay dos conceptos importantes que ayudan a afrontar estos retos: la interculturalidad y los derechos humanos. Juntos, promueven el entendimiento, la dignidad y la coexistencia pacífica entre individuos y comunidades.

La interculturalidad se refiere a la interacción, el diálogo y el enriquecimiento mutuo entre culturas. En lugar de forzar a una cultura a dominar o esperar que los individuos abandonen sus identidades culturales, la interculturalidad fomenta el respeto por la diversidad, al tiempo que promueve un intercambio significativo entre culturas. Reconoce que cada cultura tiene tradiciones, valores y perspectivas únicas que contribuyen a la experiencia humana en su conjunto. La interculturalidad va más allá del reconocimiento de los derechos innatos del ser humano: consiste en identificarse con el otro o ponerse en su lugar. En la interculturalidad, nadie se considera superior a los demás, sino que acepta y aprecia la singularidad del otro como una riqueza.

A través del diálogo intercultural y de las conversaciones de paz, las personas han aprendido a valorar las diferencias en lugar de temerlas y a superar los prejuicios culturales. Cada individuo conserva su propia identidad cultural, al tiempo que se muestra abierto a aprender de los demás. Esta apertura contribuye a reducir los prejuicios, los estereotipos y la discriminación. La interculturalidad fomenta, por tanto, el respeto, la comprensión y la cooperación entre comunidades diversas.

Por su parte, los derechos humanos son los principios universales que protegen la dignidad de todas las personas. Desempeñan un papel fundamental, ya que constituyen libertades y protecciones básicas que pertenecen a todos, independientemente de su cultura, religión, nacionalidad o estatus social. Son inherentes al ser humano; forman parte de nuestra naturaleza y se desarrollan a medida que crecemos. Nuestra propia naturaleza nos lleva a reconocer el valor de las personas que nos rodean, sin importar la cultura a la que pertenezcan.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada en 1948, establece una norma común que guía a las sociedades para tratar a todas las personas con equidad y dignidad. Garantiza que las tradiciones o diferencias culturales no puedan utilizarse como pretexto para violar los derechos de los demás. De este modo, los derechos humanos crean un marco moral y jurídico para sociedades pacíficas. Esta declaración enuncia derechos básicos como la igualdad, la libertad, la educación y la protección contra la discriminación.

Tanto la interculturalidad como los derechos humanos son fundamentales para promover la convivencia pacífica. Los derechos humanos garantizan el respeto y la protección de todas las personas, mientras que la interculturalidad fomenta el diálogo y el entendimiento mutuo entre culturas. Cuando se reconoce tanto la diversidad cultural como la dignidad humana, es posible construir interacciones más armoniosas y relaciones más sólidas. Se anima a todos los sectores de la sociedad a participar en un diálogo respetuoso y abierto que promueva valores que no discriminen ni excluyan. Las escuelas, los gobiernos, las religiones y las instituciones sociales pueden fomentar el entendimiento intercultural enseñando el respeto por las diferentes culturas, al tiempo que destacan la importancia de los derechos humanos.

Reflexionar sobre este tema me lleva a recordar la increíble experiencia que viví cuando tuve la oportunidad de visitar Indonesia. Allí fui testigo de la paz que reina entre personas que viven en un país con una gran diversidad cultural. Musulmanes y cristianos colaboran de forma respetuosa y armoniosa por el bien de su nación. Pude observar cómo se toleran, respetan y aceptan mutuamente sus diferencias con el fin de promover una sociedad más humana y, en última instancia, impulsar el progreso del país.

Personalmente, la experiencia de haber sido enviada como misionera, al menos a tres países extranjeros, me ha ayudado a comprender la esencia de conocer, entender, apreciar y aceptar la cultura de los demás. Cada vez que salía de mi país, pensaba que el lugar de misión no me resultaba extraño: aunque no hablara el mismo idioma y su comida fuera muy diferente a la nuestra en Filipinas, sabía que somos iguales y que nuestras diferencias forman parte de realidades geográficas y políticas distintas.

Otra actitud que me ayuda a apreciar la cultura de los demás es la disposición de dejar de lado mis propios prejuicios y aceptar la realidad del país en el que me encuentro. Procuro respetar, ante todo, las políticas y leyes vigentes, y valorar cada experiencia, por difícil que sea, porque creo que aceptar la interculturalidad y respetar los derechos humanos es un compromiso personal que genera una verdadera sinergia.

Sin embargo, la guerra que se libra actualmente en algunas partes del mundo nos muestra cómo, en ocasiones, nos dejamos cegar por intereses personales, el deseo de dominio y la ambición de poder. Lamentablemente, esta realidad pone de manifiesto un creciente problema en torno al respeto y la capacidad de perdonar.

La coexistencia pacífica no significa la ausencia de diferencias; más bien, implica convivir con un espíritu de respeto y cooperación a pesar de ellas. Al abrazar la interculturalidad y defender los derechos humanos, las sociedades pueden transformar la diversidad en una fuente de fortaleza en lugar de conflicto. Juntas, estas ideas sientan las bases de una sociedad en la que personas de distintos orígenes puedan convivir pacíficamente, respetándose mutuamente y trabajando por un objetivo común: «un futuro más humano».

Hna. Lorena B. Sacal, TC

Categorías
Últimas Noticias

NUEVO CONSEJO PROVINCIA NAZARET

Con alegría y esperanza compartimos la elección del nuevo Consejo de la Provincia Nazaret para el trienio 2026-2029, el cual se ha llevado a cabo durante la celebración del V Capítulo provincial, acontecimiento que marca un nuevo tiempo de servicio, comunión y compromiso en la misión compartida.

El nuevo Consejo Provincial ha quedado constituido de la siguiente manera:

  • Matilde Jesús Mena Moreno, Superiora Provincial
  • Cecilia Pasquini, 1ª Consejera – Vicaria
  • Regina del Peral Budia, 2ª Consejera
  • Lourdes Crespo Antolín, 3ª Consejera
  • Manuela del Pilar Pérez Hervás, 4ª Consejera

En un clima de fe y discernimiento, la provincia ha vivido este proceso como una oportunidad para renovar su entrega al servicio del Evangelio, confiando en la guía del Espíritu Santo.

Encomendamos la misión de las hermanas elegidas a la protección de la Sagrada Familia, pidiendo que las acompañe en su labor de animación, gobierno y cercanía fraterna durante este nuevo trienio.

Que este tiempo sea fecundo en esperanza, unidad y compromiso.

Asimismo, expresamos nuestro sincero agradecimiento al Consejo Provincial saliente por su generoso servicio, dedicación y entrega durante el período que concluye.

Categorías
Últimas Noticias

Valencia acoge el V Capítulo de la Provincia Nazareth de las Terciarias Capuchinas

Con el lema “Nazareth, lugar donde tejemos la vida y la esperanza”, ha dado inicio el V Capítulo de la Provincia Nazareth, integrada por comunidades de España, Italia, Eslovaquia, Bélgica y Polonia.

Este importante encuentro reúne del 6 al 11 de abril  a hermanas de distintas comunidades que, con espíritu de familia, se dan cita para caminar juntas en un proceso de escucha, reflexión y esperanza para toda la Provincia.

El Capítulo es presidido por la hermana Blanca Nidia Bedoya Salazar, Superiora general, quien acompaña con cercanía este momento tan significativo para la vida y misión de la congregación.

El encuentro se lleva a cabo en el Santuario de Montiel, en Valencia, España, un lugar muy significativo para todas por ser la cuna de la congregación. Este ambiente favorece la oración, el compartir fraterno y la reflexión conjunta.

Así, el V Capítulo de la Provincia Nazareth se vive como un verdadero Kairós,  donde se fortalece la identidad congregacional y se renueva el deseo de servir al estilo de Jesús.

Categorías
Últimas Noticias

Nuevo Consejo de la Viceprovincia General Santa Clara

En el marco de la celebración del 6.º Capítulo Viceprovincial de la Viceprovincia General Santa Clara, celebrado del 17 al 22 de marzo en Filipinas, se ha dado a conocer el nuevo Consejo Viceprovincial, en un ambiente de oración, fraternidad y confianza.

El equipo de gobierno ha quedado conformado de la siguiente manera:

  • Superiora Viceprovincial: Hna. Daniela Villanueva
  • Primera Consejera y Vicaria: Hna. Princy Joseph
  • Segunda Consejera: Hna. Luz María Buitrago
  • Tercera Consejera: Hna. Karen C. Morelos

Este momento significativo para la vida de la Viceprovincia se vive con la certeza de que es el Espíritu Santo quien guía el caminar de la Congregación.

Con esperanza y sentido de comunión, las hermanas elevan su oración por el nuevo Consejo, que asume con responsabilidad y espíritu de servicio la misión de animar y acompañar la vida y misión de la Viceprovincia en esta nueva etapa.