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Valencia acoge el V Capítulo de la Provincia Nazareth de las Terciarias Capuchinas

Con el lema “Nazareth, lugar donde tejemos la vida y la esperanza”, ha dado inicio el V Capítulo de la Provincia Nazareth, integrada por comunidades de España, Italia, Eslovaquia, Bélgica y Polonia.

Este importante encuentro reúne del 6 al 11 de abril  a hermanas de distintas comunidades que, con espíritu de familia, se dan cita para caminar juntas en un proceso de escucha, reflexión y esperanza para toda la Provincia.

El Capítulo es presidido por la hermana Blanca Nidia Bedoya Salazar, Superiora general, quien acompaña con cercanía este momento tan significativo para la vida y misión de la congregación.

El encuentro se lleva a cabo en el Santuario de Montiel, en Valencia, España, un lugar muy significativo para todas por ser la cuna de la congregación. Este ambiente favorece la oración, el compartir fraterno y la reflexión conjunta.

Así, el V Capítulo de la Provincia Nazareth se vive como un verdadero Kairós,  donde se fortalece la identidad congregacional y se renueva el deseo de servir al estilo de Jesús.

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Nuevo Consejo de la Viceprovincia General Santa Clara

En el marco de la celebración del 6.º Capítulo Viceprovincial de la Viceprovincia General Santa Clara, celebrado del 17 al 22 de marzo en Filipinas, se ha dado a conocer el nuevo Consejo Viceprovincial, en un ambiente de oración, fraternidad y confianza.

El equipo de gobierno ha quedado conformado de la siguiente manera:

  • Superiora Viceprovincial: Hna. Daniela Villanueva
  • Primera Consejera y Vicaria: Hna. Princy Joseph
  • Segunda Consejera: Hna. Luz María Buitrago
  • Tercera Consejera: Hna. Karen C. Morelos

Este momento significativo para la vida de la Viceprovincia se vive con la certeza de que es el Espíritu Santo quien guía el caminar de la Congregación.

Con esperanza y sentido de comunión, las hermanas elevan su oración por el nuevo Consejo, que asume con responsabilidad y espíritu de servicio la misión de animar y acompañar la vida y misión de la Viceprovincia en esta nueva etapa.

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VI Capítulo Viceprovincia Santa Clara

Con alegría y espíritu de comunión, la Vice Provincia General Santa Clara, ha dado  inicio al VI Capítulo Viceprovincial, que se lleva a cabo del 17 al 22 de marzo en Filipinas.

Este acontecimiento de bendición, congrega a las hermanas delegadas de las distintas comunidades para vivir un tiempo de discernimiento, reflexión y fraternidad, iluminadas por el Espíritu Santo. Durante estos días, las participantes revisan el camino recorrido en los últimos años, evalúan la vida y misión de la Vice Provincia y proyectarán juntas nuevos horizontes para continuar sirviendo con fidelidad a la Iglesia y a los más necesitados.  El mismo es presidido por hna.  Blanca Nidia Bedoya Salazar, Superiora general, a quien le acompaña  Hna. María Luisa García Casamián, Vicaria general.

El Capítulo Viceprovincial constituye un momento privilegiado de escucha, diálogo y corresponsabilidad, en el que se fortalecen los lazos de comunión y se renueva el compromiso de seguir anunciando el Evangelio con alegría y esperanza.

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La Superiora General y la Vicaria General realizan visita fraterna a las comunidades de Corea

Seúl, Corea del Sur, 5 de marzo de 2026. Con alegría fraterna, las comunidades de Corea recibieron a la Hna. Blanca Nidia Bedoya, Superiora General, y a la Hna. María Luisa García C., Vicaria General, quienes realizan una visita fraterna del 5 al 8 de marzo de 2026.

La presencia de ambas hermanas ha sido acogida con gozo por las comunidades de Seúl y Bucheon, en un ambiente marcado por la cercanía, la fraternidad y la esperanza compartida. Esta visita representa una valiosa oportunidad para fortalecer los lazos de comunión, compartir la vida y la misión, y renovar juntas el compromiso de servicio allí donde el Señor sigue llamando.

Durante estos días, las hermanas viven momentos de diálogo fraterno, oración y reflexión, en un clima de sencillez y gratitud, reafirmando la belleza de una misión que se construye cada día desde la cercanía, la entrega y la esperanza. Asimismo, esta visita constituye un espacio privilegiado de escucha, acompañamiento y discernimiento, que anima a seguir caminando como familia religiosa con el corazón abierto a la acción de Dios.

Se espera que esta experiencia sea un tiempo fecundo de gracia, comunión y renovación misionera para todas las hermanas y comunidades que participan de este encuentro.

Tras concluir su visita en Corea, la Superiora General y la Vicaria General continuarán su recorrido por Asia. Del 9 al 12 de marzo, visitarán las dos comunidades de Vietnam, donde animarán la vida y la misión de las hermanas. Posteriormente, el 13 de marzo, viajarán a Filipinas para participar en el VI Capítulo de la Viceprovincia Santa Clara, que se celebrará del 17 al 22 de marzo.

De este modo, la visita se enmarca en un itinerario de cercanía y acompañamiento que busca fortalecer la comunión congregacional y alentar la misión en los distintos lugares donde las hermanas hacen presente el Evangelio.

¡Bienvenidas, hermanas!

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Justicia, pobreza y ecologia los desafios de la paz Según la reflexion franciscana.

 

El estilo de vida de Francisco de Asís, sale a nuestro encuentro para orientarnos en el camino de la justicia, la pobreza, la ecología y también para enderezar nuestros pasos hacia una convivencia pacífica.

Justicia como convivencia fraterna:
» Ninguno de los hermanos tenga potestad o dominio, y menos entre ellos… y todo el que quiera hacerse mayor entre ellos, sea su ministro y siervo» (RnB 5, 9.11).

En la visión franciscana, la lucha por la justicia no es sólo un compromiso hacia afuera, como cambiar las estructuras y las instituciones que no defienden la justicia, sino que es un compromiso hacia dentro, es un cambio del corazón. Porque sólo a partir del corazón, el hombre es capaz de ser constructor de justicia y portador de paz. Es cuestión de mentalidad, de modos de vivir y de actitudes y no sólo de cultura, de política y de estructura. Porque el hombre puede ser justo y honesto a pesar de la estructura, de la sociedad y de la cultura a la cual pertenece, por lo tanto, la defensa y la promoción de la justicia, no es sólo una gestión política, económica o institucional. Es, sobre todo, una decisión personal, un compromiso comunitario y un cambio de criterios que fundamentan la mentalidad y que justifican las actitudes frente a los desafíos de la paz. Es una opción, un proceso personal hacia criterios que cimientan la vida a partir de la dignidad de la persona hasta llegar a la dimensión de sentirse creatura y parte de una fraternidad, además de ser un compromiso comunitario y político. Por desgracia, hoy día, el clamor por la justicia lo encontramos en tantas situaciones dramáticas de miseria, de hambre, de desnutrición, de abandono, de racismo y de guerra. Esto revela, de hecho, la desvalorización de la vida humana y de su integral dignidad. Por lo tanto, es necesario construir la justicia a partir de los criterios de valoración de la persona humana, es un reto urgente. Justicia como forma fraterna de convivencia, donde la prioridad la tiene la persona sobre el lucro, el servicio sobre el poder y el dominio.

Francisco de Asís supo vivir la audacia de sentirse creatura con las creaturas, de ser pobre junto a los pobres y de ser hermano entre hermanos. El episodio del leproso nos puede ayudar para entender el concepto de injusticia social, de marginación y de sufrimiento humano que se puede llegar a experimentar, también en nuestra realidad. Francisco en su opción de estar entre los pobres y de ser pobre, quiso reivindicar la dignidad del hombre, deformada por la estructura social, el egoísmo y el poder humano. Él quiso asumir la causa del Creador de la Vida, en su generosa y radical entrega. Para ser pobre y hermano no hay que poseer, sino sólo dar, hay que servir como lo hizo Jesús. Francisco inaugura una hermandad fundada en la justicia y la igualdad.

Pobreza y ecología para la convivencia:
¨Nada se apropien para sí¨ (RB 22).

La pobreza es ¨sine propio¨ porque se está entre hermanos. Dios “se hizo pobre por nosotros en este mundo”, Cristo al hacerse humano quiso mostrarnos su amor en toda su indigencia y dependencia. Francisco imita a Cristo en su pobreza, reconociendo la pobreza como justicia de relación con su Creador y con la creación. El hombre es el administrador, el servidor y el guardián de la creación, de la vida, para que no prevalezca la injusta desigualdad, el apasionado interés por el poder, la deshumanizante manipulación de los pueblos. Por lo tanto, él en nombre de su Creador, debe gobernarla con fidelidad, justicia y respeto. Ella es su morada y en ella debe aprender a vivir y a convivir, a habitar la realidad y la propia existencia, como en un hogar. Una casa común donde no haya dominadores y dominados, sino creaturas diferentes, respetuosas de la vida humana, del mundo y de toda la creación. Un lugar donde todos juntos buscan como apoyar la ecología desde la convivencia fraterna, la formación de hombres y mujeres de buena voluntad para la justicia, la paz y el respeto entre todos los seres. La pobreza es, por lo tanto, una llamada a vivir un espíritu de desapego de los bienes, simplificar las necesidades materiales, para vivir en la verdadera, paz, que significa, fundamentalmente, vida plena, armónica. El Cántico de las criaturas es el otro icono donde se puede hacer experiencia de fraternidad, de convivencia, experimentar cómo la pobreza, el respeto y el cuidado de la creación, posibilitan el encuentro, venciendo las barreras que generan la voluntad y la ansiedad de poseer y dominar. Francisco reconoce la interconexión de todos los seres vivos, donde cada elemento tiene su valor intrínseco y fundamenta un comportamiento natural que va más allá de la utilidad y el beneficio humano.

El desafío de la paz:

Todos los cristianos y sobre todo, nosotros seguidores de Francisco de Asís, tenemos una ”responsabilidad” hacia la paz, porque como él, la vemos como una virtud que se manifiesta en la armonía interior, en la relación con Dios, con los demás, y en el cuidado de la creación. Para él, la paz era un don de Dios que debía ser cultivado y compartido y que requería una transformación personal y social. Por lo tanto, se hace necesario, un proceso de transformación, en primer lugar, a nivel individual, para renovar la esperanza, reconocer la autonomía, defender y respetar la vida, pensar en la ternura y cómo ser personas solidarias. Un desafío basado en el reconocimiento, el respeto y la vivencia de los derechos humanos, así como la consideración de la dignidad de las personas, para tener una convivencia pacífica. Esto implica un proceso de cambio de mentalidad, de actitudes individuales y colectivas para el empoderamiento y la acción. Francisco plantea la paz como un valor esencial y un derecho humano, paz como bondad hacia las necesidades básicas de supervivencia, bienestar, libertad e identidad; paz para la libertad, la equidad y el diálogo, la integración, la solidaridad y la participación del ser humano en su proceso de legitimación y satisfacción, justicia social y defensa de la vida. Paz como vivencia, que se vincula con las relaciones y las condiciones sociales, basada en el reconocimiento de la dignidad del ser humano, el respeto de sus derechos y libertades fundamentales. San Francisco vivió la paz en su día a día, a través de su humildad, sencillez y su servicio a los demás. La visión de San Francisco implica un desafío constante para superar las divisiones, el odio, la injusticia y la violencia. Requiere coraje, humildad y una fe profunda para construir puentes de diálogo y reconciliación. En resumen, la paz según San Francisco de Asís es un don divino, es un camino que implica un compromiso activo con la justicia, la misericordia y el amor, tanto a nivel individual como social.

Concluyo esta reflexión con la oración de San Francisco «Señor, hazme instrumento de tu paz», que refleja muy bien la actitud de entrega y servicio que el vivió y que hoy nos deja como legado, siendo sus seguidores.

Señor, hazme un instrumento de Tu paz,
donde haya odio, lleve yo tu amor
donde haya ofensa, tu perdón Señor,
donde haya duda, lleve yo la fe.

Hazme un instrumento de Tu paz,
donde haya desesperación
lleve yo esperanza,
donde haya obscuridad, lleve Tu luz,
donde haya tristeza, lleve yo alegría.

Maestro ayúdame a nunca buscar,
querer ser consolado, sino consolar
querer ser entendido, sino entender
ser amado, sino yo amar.

Porque es dando, que se recibe,
perdonando, que se es perdonado,
Muriendo, que se resucita a la
vida eterna.  Amén

 

Hna. Milena Prete

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Mensaje de Cuaresma 2026

Con el Miércoles de Ceniza abrimos las puertas a un tiempo de gracia, a un camino de conversión que se marca no solo con signos externos, sino con gestos concretos de solidaridad, justicia y conciencia. La ceniza que recibimos sobre nuestra frente nos recuerda con humildad que somos frágiles, pero también profundamente amados, llamados a rehacer nuestra relación con Dios y con nuestros hermanos.

La Cuaresma nos hace memoria de los cuarenta años en que el pueblo de Dios peregrinó por el desierto, aprendiendo a confiar, a desprenderse y a descubrir que la verdadera libertad no llega sin antes reconocer los propios límites. “Acuérdate de todo el camino que el Señor tu Dios te ha hecho recorrer… para afligirte y probarte, y conocer lo que había en tu corazón” (Dt 8,2). El desierto fue escuela de humanidad antes que tierra prometida, porque no hay liberación de estructuras si primero no acontece la liberación en el interior de cada persona.

El Evangelio del Miércoles de Ceniza (cf. Mt 6,1-6.16-18) nos invita a vivir la oración, el ayuno y la limosna desde la autenticidad, lejos de toda apariencia: “Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará”. Jesús nos desplaza de una religiosidad centrada en lo visible hacia una espiritualidad que transforma el corazón y las relaciones.

Por eso, el ayuno que Dios nos pide no se reduce a prácticas piadosas que pueden encerrarnos en el individualismo o en la autorreferencialidad. La Palabra es clara:
“¿No será más bien este el ayuno que yo quiero: desatar las cadenas injustas, compartir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo?” (Is 58,6-7).
El ayuno cuaresmal tiene rostro social, nombre propio, historia concreta. Es justicia, dignidad restaurada, presencia cercana con quien ha sido olvidado, invisibilizado o excluido.

Esta Cuaresma 2026 es una oportunidad para revisar nuestras prácticas y también nuestros paradigmas. Tal vez algunas tradiciones han acentuado más el escrúpulo que la misericordia, más la norma que el Evangelio, más el temor que la esperanza. Hoy el Señor nos llama a romper con aquello que no genera vida, para volver a lo esencial: el amor que reconcilia, la fe que humaniza, la conversión que se vuelve compromiso.

San Pablo nos lo recuerda con fuerza: “Ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación” (2 Co 6,2). No mañana, no después, sino ahora.

Que este camino cuaresmal nos encuentre dispuestos a dejarnos transformar; que nuestras comunidades sean espacio de reconciliación y ternura social; que cada gesto, por pequeño que parezca, abra sendas de Reino.

Caminemos juntos hacia la Pascua con un corazón renovado, convencidos de que la verdadera conversión siempre florece en fraternidad.

Feliz camino de Cuaresmal

Hna. Sandra Milena Velásquez Bedoya

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Bienvenido, el Adviento del año de la esperanza

Este año, nos toca el verbo de la espera hecho palabra clara: ¡ESPERARTE!, y al esperarte, descubrir que la espera no es ausencia, sino presencia pulida por la memoria de lo que vendrá. No es un silencio que cae, sino una respiración que se afina, un paso que se ordena, una vela que se enciende con paciencia. Bienvenido, Adviento, año de la esperanza: que tu llegada no sea un susurro que se pierde en la multitud de los días, sino una promesa que se asienta en el pecho, un pulso que marca el rumbo.

Habitar este Adviento es habitar la casa de la mirada. Mirar no para recoger imágenes bonitas, sino para ver con la claridad que transforma. Mirar mucho. Mirar donde nadie mira, o donde olvidaste mirar por cansancio. Porque la mirada, cuando es fiel, no condena al mundo, lo invita a asomarse a la verdad: la verdad de nuestra fragilidad que, sin embargo, contiene la potencia de la gracia. En esa mirada que no se rinde, se fragua la capacidad de perdonar, de reconciliar, de escoger la ruta estrecha que lleva a la vida. Y así, cada domingo, encendemos una vela no para llenar de luz un vacío, sino para recordar que la luz ya está, esperando en la frontera de cada amanecer.

Este Adviento no es un calendario, sino un camino de domingos que se alargan como una promesa que se repite y se profundiza. Cada vela encendida es una memoria que se levanta: de aquellos que nos enseñaron a creer, de aquellos que nos mostraron el valor de la paciencia, de aquel niño que supo mirar al mundo con asombro. Se enciende una vela para cada una de las estaciones del corazón: la justicia que cuestiona, la compasión que abraza, la humildad que acoge, la esperanza que sostiene. Y cuando las sombras se alargan, la llama no se apaga; se ajusta, se fija, se transforma en brújula para el camino.

A la espera de tu llegada, Adviento, yo te digo: estoy aquí, con mis dudas y con mi fe, con mis ritmos cansados y mis pulsos sorprendidos por la gracia. Esperaré por ti, y esperar contigo se vuelve oficio de vida. No para apresurarte, sino para aprender a discernir tus signos en lo cotidiano: en la risa de un niño, en la frase sencilla de un viejo que conserva la memoria, en la música que surge como un suspiro de la creación. Esperaré contigo, atento y expectante, paciente y caminante. Porque la espera bien vivida no es pasividad, es una forma de apertura: abrir la puerta de la casa interior para que entre lo que todavía no vemos, para que se revele lo que ya está.

Y cuando la jornada se haga dura, cuando el cansancio pese como una piedra, te invito, Adviento, a que traigas contigo a María como compañera, nuestra dulce consejera. Que su silencio, que su fe, que su confianza en el misterio nos enseñe a sostener la esperanza con ternura. Que José, hombre de oficio y de sueño, nos muestre que la obra de la fe no es especialidad de unos pocos, sino oficio cotidiano: creer, obrar, esperar, sostener. Porque en la simplicidad de lo pequeño se revela la grandeza de lo eterno.

Adviento, año de la esperanza, también es un llamado a mirar la realidad desde la hondura de la misericordia. Mirar la vida de los otros: a los pobres que caminan con nosotros, a los que no tienen voz, a los que están aferrados a la memoria de la pérdida. Nuestra mirada no puede quedarse en la curiosidad; debe convertirse en una acción que alivia, que acompaña, que transforma. La ruta que se propone no es un mero itinerario espiritual, sino un viaje de compasión que se traduce en gestos concretos: una palabra que sane, una mano que sostenga, una mesa que se abra.

El Hijo, que quiere encarnarse, busca un vientre que esté dispuesto a acoger lo desconocido y a permitir que la vida recorra la casa. No llega a una casa llena de certezas, sino a una casa que escucha, que espera, que se abre a lo misterioso. En ese proceso de encarnación, la fe no es una idea que se sostiene en la cabeza, sino una presencia que se vive en las manos: laboriosa, concreta, tendida hacia los otros. Buscar una playa en espera ante el mar infinito para hacerse ola es una imagen que nos dirige a la humildad de dejarse mover por la gracia: no reclamar la ola para mí, sino permitir que la ola sea para el mundo.

Adviento es también la disciplina de un camino que aprendemos a caminar con nosotros mismos: aceptar la duda como parte del viaje, llorar alguna lágrima que se nos escapa y dejar que esa lágrima se convierta en una lámpara que alumbra el interior. Buscar una ruta clandestina por el agua y el desierto no para evadir la realidad, sino para descubrir, en lo improbable, el lugar donde la vida resiste, nace y se ofrece.

Y si la ruta de la vida se revela como una música que se entrelaza con las voces de quienes nos rodean, entonces el Adviento se llena de voces: de aquellos que bendicen con su presencia la fragilidad de otros, de quienes, sin palabras, sostienen la esperanza con gestos. En la quietud de la oración, en el ruido de la ciudad, en el ritmo del trabajo y en la pausa de la noche, escuchamos la promesa que no se impone, sino que se invita: ven, y no tardes tanto, porque el cansancio nos llama a descansar en la luz que ya brilla.

Así, Adviento, año de la esperanza, te recibimos como quien recibe un don que pide respuesta: una respuesta de vida. Cantamos con la esperanza de que lo que nace en Belén no se quede allí, sino que se vuelva presencia en cada casa, en cada calle, en cada mesa compartida. Que la Navidad que se acerca no sea solo una fecha, sino una transformación: la que nos hace ver a los demás con ojos nuevos, la que nos llama a vivir la ruta de la justicia, la paz y la bondad que no pierde su camino ante la adversidad.

Y cuando finalmente cuenten los días y las luces se simplifiquen en un solo brillo, que nuestro corazón esté ya preparado para la gran señal: la de la carne que se acerca, la de la esperanza que se encarna, la de un amor que no se rinde. Porque Adviento es, en su esencia, la primavera de la fe: una promesa que se desvela, un verano que se anticipa, un otoño que se prepara para la cosecha. Es la historia de un camino que comienza en la humildad de un pesebre y llega hasta la altura de una promesa que se cumple en el mundo entero.

Ven, Adviento, con tu ritmo paciente. Llévanos a Belén, no como peregrinos cansados que buscan consuelo, sino como buscadores que aceptan la sorpresa de lo revelado. Y que, en ese encuentro, descubramos que la verdadera espera no consiste en que Dios se nos muestre a nuestra manera, sino en que nuestra vida se ajuste a la suya: una vida que se dona, que perdona, que comparte, que ama. Así, caminaremos juntos, hacia la luz que no se apaga, hacia la verdad que libera, hacia la vida que da sentido. Y el mundo, al mirarnos, sabrá que no estamos solos: estamos convocados por la esperanza que no defrauda, por el amor que se encarna, por la paz que llega. ¡ Bienvenido… Adviento de la esperanza!

 

Equipo general de comunicaciones,TC

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Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia 75 años en Costa Rica

Con alegría replicamos esta bella noticia publicada por el Eco Católico, que recoge la historia y el testimonio vivo de las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia, presentes en Costa Rica desde 1950.

Felicitamos de corazón a nuestras hermanas por estos 75 años de entrega, evangelización y servicio al estilo de Luis Amigó. ¡Gracias por sembrar esperanza y educar en el amor en tierras costarricenses! 

📖 Lee el artículo completo en la edición del Eco Católico (semana del 4 al 10 de mayo, 2025).

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Retos y oportunidades de la interculturalidad en el siglo XXI

INTRODUCCIÓN

Con la actual globalización económica, muchos individuos de muchas naciones y culturas residen en la misma ciudad, ya sea de forma permanente o temporal.

El multiculturalismo es el resultado de la mezcla de muchas culturas que forman una sociedad multicultural.

Principalmente, esta sociedad multicultural está causada por la mano de obra mundial, los estudiantes internacionales y el flujo de refugiados. Con la intención de promover la paz y la armonía y el respeto de los derechos humanos en una sociedad multicultural, la UNESCO ha abordado esta cuestión proponiendo principios que ayudarán a las jóvenes generaciones a hacer frente a la sociedad multicultural, a desarrollar relaciones pacíficas y de amistad entre los pueblos, a comprender mejor el modo de vida de los demás y a permitir que todos tengan acceso al conocimiento y contribuyan al enriquecimiento de la vida cultural. Los principios de trabajo educativos que se recomiendan a todos los países son los siguientes:

Principio I: La Educación Intercultural respeta la identidad cultural del educando mediante la provisión de una educación de calidad culturalmente apropiada y receptiva para todos.

 Principio II: La Educación Intercultural proporciona a todos los educandos los conocimientos, actitudes y aptitudes culturales necesarios para lograr una participación activa y plena en la sociedad.

Principio III: La educación intercultural proporciona a todos los educandos los conocimientos, actitudes y aptitudes culturales que les permiten contribuir al respeto, la comprensión y la solidaridad entre las personas, los grupos étnicos, sociales, culturales y religiosos y las naciones.  

Además, se está fomentando el diálogo intercultural en todo el mundo mediante la celebración de numerosas conferencias de diferentes organismos internacionales de las Naciones Unidas. Junto con el diálogo intercultural, también se promueve la interculturalidad como forma de interactuar con la gente en una sociedad multicultural.

INTERCULTURALIDAD: DEFINICIÓN

La interculturalidad es un concepto dinámico y se refiere a la evolución de las relaciones entre grupos culturales. Se ha definido como «la existencia e interacción equitativa de diversas culturas y la posibilidad de generar expresiones culturales compartidas a través del diálogo y el respeto mutuo». La interculturalidad presupone el multiculturalismo y es el resultado del intercambio y el diálogo «intercultural» a escala local, regional, nacional o internacional.

La práctica de la interculturalidad va acompañada de retos y oportunidades en diferentes ámbitos de interés, como la educación, el empleo y la empresa, el entorno digital y la Iglesia con sus actividades misioneras y evangelizadoras.

Centrándome en las actividades misioneras y evangelizadoras de la Iglesia católica, sin omitir ni añadir nada, he tomado como referencia a la Iglesia de Inglaterra, con sus diversas congregaciones, comunidades, tradiciones y teologías, que se enfrenta a dinámicas y perspectivas únicas a la hora de participar en la labor misionera intercultural y ha identificado los retos y las oportunidades de la interculturalidad.

Vale la pena tomar la siguiente formulación como ejemplo de cómo tener éxito en la práctica de la interculturalidad en nuestra iglesia.

HE AQUÍ ALGUNOS DE LOS PRINCIPALES RETOS Y OPORTUNIDADES:

RETOS:

– Sensibilidad cultural: Ser culturalmente sensible y evitar la insensibilidad cultural involuntaria o los prejuicios puede ser un reto. Una misión intercultural eficaz requiere un profundo conocimiento de las diversas culturas de la Iglesia de Inglaterra.

– Barreras lingüísticas: La diversidad lingüística dentro de las congregaciones puede ser una barrera para la comunicación y la comprensión efectivas, lo que dificulta el intercambio del Evangelio y el fomento de la unidad.

– Diferencias teológicas: Los diferentes contextos culturales pueden aportar diversas perspectivas y prácticas teológicas. Equilibrar estas diferencias manteniendo al mismo tiempo los principios fundamentales de la fe cristiana puede resultar difícil.

– Liderazgo y representación: Garantizar que las funciones de liderazgo reflejen la diversidad de la congregación y mantener la representación de diversos orígenes culturales es crucial, pero puede ser difícil de lograr.

– Integración en la comunidad: Construir relaciones sólidas con las comunidades locales, especialmente en zonas urbanas culturalmente diversas, puede ser un reto, ya que requiere un profundo compromiso con el compromiso comunitario y la comprensión cultural.

– Estilos de culto: Encontrar un equilibrio entre el mantenimiento de las formas tradicionales de culto y la incorporación de elementos de diversas tradiciones culturales puede ser un reto para mantener la identidad de la Iglesia de Inglaterra.

Oportunidades:

– Rica diversidad cultural: Las diversas congregaciones de la Iglesia de Inglaterra ofrecen una oportunidad única para el aprendizaje y la comprensión intercultural, fomentando la tolerancia y el respeto por las diferentes culturas.

– Misión en comunidades de inmigrantes: Muchas congregaciones de la Iglesia de Inglaterra se encuentran en zonas con importantes poblaciones de inmigrantes. Esto ofrece una oportunidad natural para el trabajo misionero y el acercamiento a estas comunidades.

– Red mundial: La Iglesia de Inglaterra forma parte de la Comunión Anglicana mundial, que abarca diversos contextos culturales. Esta red mundial puede facilitar el aprendizaje intercultural y la colaboración en la labor misionera.

– Diálogo interreligioso: Diversas confesiones religiosas del Reino Unido ofrecen oportunidades para el diálogo y el compromiso interreligiosos, fomentando la tolerancia y el entendimiento religiosos.

– Intercambio cultural: La misión intercultural permite un intercambio dinámico de prácticas culturales, música, arte y tradiciones dentro de la iglesia, enriqueciendo la experiencia del culto.

– Participación de los jóvenes: Las generaciones más jóvenes suelen tener una perspectiva más inclusiva e intercultural. La participación de los jóvenes en la misión intercultural puede ser especialmente fructífera.

– Impacto en la comunidad: Al abrazar la misión intercultural, la Iglesia de Inglaterra puede tener un impacto positivo en las comunidades locales al promover la unidad, la cohesión social y el respeto mutuo.

– Inclusividad: Demostrar un compromiso con la diversidad y la inclusión en la labor misionera puede atraer a personas y familias que buscan una comunidad de culto acogedora e inclusiva.

Para tener éxito en su misión intercultural, en la Iglesia de Inglaterra debemos abordar intencionadamente los retos y aprovechar al mismo tiempo las oportunidades. Esto incluye la formación y la educación culturales continuas, la adaptación de los estilos de culto cuando proceda, la participación activa de personas de diversos orígenes en funciones de liderazgo y el fomento de una atmósfera de aceptación, respeto y comprensión entre los feligreses. De este modo, la Iglesia de Inglaterra podrá cumplir su misión de compartir el amor y las enseñanzas de Jesucristo en una sociedad cada vez más multicultural y globalizada.

CONCLUSIÓN:

Los Retos y Oportunidades de la Interculturalidad en el Siglo XXI es un tema complejo y no es fácil parafrasearlo ni desarrollar una mayor reflexión puesto que ya se está tratando en diferentes sectores a nivel mundial. Después de leer muchas referencias me quedo con el principio de que vivir en una sociedad multicultural conlleva muchos retos pero sigue siendo una oportunidad para ampliar nuestra perspectiva personal y comunitaria de que la creación de Dios es rica y se muestra en diferentes culturas y es maravilloso descubrir y apreciar las diferencias y vivir con ellas pacíficamente bajo la luz de los Valores Evangélicos enseñados y vividos por nuestro Señor Jesucristo: El camino, la Verdad y la Vida.

Referencias

1.UNESCO,2006 Guidleines on Intercultural Education, p.17; P.33-38

2.https://stpaulsslough.org.uk/challenges-and-opportunities-for-intercultural-mission/

Por: Hna. Nida B. Galera

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Inicio de la Visita Canónica General en la “Provincia Nazaret”

Madrid, enero 14, 2025. Las Hermanas Terciarias Capuchinas, Provincia “Nazaret” se han preparado con espíritu de fe, comunión y esperanza,  para vivir un acontecimiento significativo en su caminar: el inicio de la Visita Canónica general, que se extenderá del 7 de enero al 3 de marzo de 2025, abriéndose paso por las comunidades locales de España, Eslovaquia, Italia y Bélgica, países en los que la provincia hace presencia.

La Superiora general, Hna. Blanca Nidia Bedoya Salazar, junto con la Hna. María Luisa García Casamián, Vicaría general, la Hna. María Anabelle Céspedes Morales, 2ª consejera general y la Hna. Bilma Narcisa Freire Chamorro, 3ª Consejera general, acompañarán esta visita cuyo propósito principal es acompañar, estimular, animar y revitalizar la vida y misión de las comunidades y obras apostólicas. Está inspirada en los ocho núcleos de vida que contempla el Documento Final del XXIII Capítulo general, titulado «Juntas avanzamos, generamos y cuidamos la vida», buscando favorecer espacios de renovación humana, espiritual y de compromiso apostólico bajo el lema de la etapa actual que se dinamiza en la Congregación, «Tiempo de cuidar y cultivar».

Un Encuentro Fraterno y Espiritual

Durante dos meses, las hermanas compartirán momentos de oración, reflexión y encuentros fraternos con las comunidades locales. Este tiempo de gracia busca fortalecer los lazos de unidad, promover el discernimiento comunitario y profundizar en el carisma franciscano-amigoniano, que inspira a la Congregación para realizar su misión al servicio de las personas más vulnerables.

La Provincia “Nazaret”, conocida por su riqueza cultural y espiritual, se ha preparado con alegría y sentido de pertenencia para ser protagonista de este acontecimiento que impulsará la renovación carismática y de servicio apostólico acorde con los retos de hoy. En cada comunidad, se propiciarán espacios para el diálogo personal y comunitario (cf. Const. 105), generando un clima de escucha y corresponsabilidad.

Unidas en Oración

Se invita a toda la Familia Carismática Amigoniana y a quienes comparten su misión, a fortalecer la comunión fraterna  y oración confiada por los frutos de esta Visita Canónica General. Que este tiempo de discernimiento y encuentro impulse un renovado espíritu carismático – misionero y fortalezca el “ser” de Terciarias Capuchinas dentro de la Iglesia.