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“Al ir iban llorando, llevando las semillas. Al volver, vuelven cantando, trayendo sus gavillas” (Salmo 126, 5-6)

Este versículo 5, del Salmo 126, resonaba en mi corazón y en mi mente mientras subía al avión con destino a Tanzania-África. Así eran exactamente mis sentimientos y mi determinación de alcanzar el lugar al que nuestro Dios Todopoderoso me enviaba. Y precisamente, cuando, después de mis tres primeros años de servicio misionero, viajaba de vacaciones a Filipinas, experimentaba el gozo que expresa el siguiente versículo del salmo (126,6): Mi corazón cantaba de alegría, por regresar y compartir mis experiencias. Esta ha sido mi vivencia duradera, hasta el momento en que estoy escribiendo este artículo. En efecto, el proyecto de Dios para cada uno de nosotros es siempre una llamada a vivir plenamente nuestra vida. Y por siempre cantaré Su Alabanza y Gloria por el regalo de mis padres y mi gran familia, mis amigos y parientes, por el regalo de mis hermanas en la Congregación, por el regalo de mi fe, el regalo de nuestra Amada Congregación de las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia donde se nutre mi vida desde que ingresé en la congregación hasta esta etapa de “edad media”.

Es realmente hermoso mirar hacia atrás y ver una vida vivida llena de colores, de luces y sombras, altibajos, subidas y bajadas pero en su conjunto poder contemplar una hermosa obra de Dios en mí, a través de su constante Amor, Misericordia y Providencia. Con María, nuestra madre, canto el Magnificat en cada celebración vespertina con mi comunidad y los fieles que se unen a nuestra misión.

Como Hermana Terciaria Capuchina de la Sagrada Familia, comprendí, desde el primer contacto con nuestras primeras Hermanas misioneras en Filipinas, que ser Hermana Terciaria Capuchina es ser misionera fuera de mi país. Del testimonio de vida de nuestras Hermanas, aprendí que ser misionera es compartir el día a día más ordinario en espíritu de oración, vida comunitaria y en el servicio específico de la congregación. Ofrecer nuestro servicio a la gente según nuestra espiritualidad franciscano-amigoniana. Aunque debemos entender que la vida misionera debe ser vivida donde quiera que estemos ya sea dentro o fuera de nuestro país de origen.

Brevemente, mi itinerario de vida en Tanzania comenzó el 1 de enero de 1998 hasta el presente, 2022 con dos años de pausa 2010-2011 para estudios superiores y todavía, hasta el momento, aquí sigo en el servicio a la misión. Durante toda mi estancia en Tanzania he servido y sirvo actualmente en el campo de la Educación. ¿Cómo es mi experiencia? ¡Yo digo que es estupenda y maravillosa! Vivida con alegría, con todas mis imperfecciones, contratiempos, fracasos y éxitos.

Tanzania es ahora mi segundo país de origen. Al igual que otros países, Tanzania tiene su propia riqueza y especial cultura. La expresión de la fe católica, específicamente en la liturgia, es vibrante y pausada, sin contar el tiempo. Ellos tienen un sentido muy profundo de solidaridad. Son un pueblo con familia extendida en el sentido literal. Celebran y lloran con un espíritu de unidad, marcado por un serio programa ceremonial. Son gente alegre, hospitalaria, cariñosa y buena. Tanzania es geográficamente hermosa, rica en parques naturales y sobre todo conocida por su famosa y majestuosa montaña del Kilimanjaro. Los niños y los jóvenes son respetuosos y, en general, se caracterizan por su gran resistencia a la hora de enfrentar los retos comunes de su vida. Esta es la breve descripción que puedo compartir e invito a mis hermanas a venir y ver la belleza de Tanzania… Agradezco y amo Tanzania por haberme enseñado tantas cosas y de muchas maneras.

Como religiosa que sirve en el campo de la educación, el mensaje central de todo mi esfuerzo, grande o pequeño, ha sido y es, simplemente compartir el mensaje liberador del Evangelio de Jesús en las actividades ordinarias y rutinarias de una vida religiosa. Traduzco este mensaje liberador del Evangelio, en primer lugar, reconociendo, al principio de cada día en la oración, que el nuevo día es un don de Dios y que, nada bueno puede salir de ese don sino con su Gracia. La vida de oración

está por encima de todo porque es ahí donde saco mi fuerza e inspiración para salir al encuentro de la gente, de los alumnos y del personal de la escuela; de los padres y de los vecinos para poder servirles. En segundo lugar, trato de estar en unión con mi comunidad en todas sus actividades cotidianas, oraciones, comidas, recreación y trabajo y trato en lo posible de estar en comunicación y diálogo con mis hermanas de la comunidad y las personas a las que sirvo y con quienes trabajo. Doy testimonio de que caminando junto a mis hermanas de la congregación es un hermoso regalo para atesorar en el corazón con todos sus desafíos y dificultades. Y en tercer lugar, el servicio sin reservas es lo que da sentido a mis oraciones y a la convivencia con mi comunidad. Porque sin llegar a la gente que necesita mi tiempo y mis talentos todo carece de sentido. En resumen, esas son mis maneras de vivir una vida feliz y contenta como Hermana Terciaria Capuchina de la Sagrada Familia.

Este año 2022, se cumplen 24 años de mi vida, fuera de mi país natal. Tal vez no he hecho grandes cosas pero lo importante es la totalidad de mi entrega y el seguimiento de Nuestro Señor Jesús en la Vida Religiosa y con eso me siento verdaderamente feliz y siento que estos 24 años han pasado como un ayer. ¡ALABO Y GLORIFICO A JESUS NUESTRO DIOS AMOROSO Y SALVADOR!

Hna. Nida Galera, TC

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Una historia regalada: Testimonio y fuerza profética

Las bienaventuranzas son, sin lugar a dudas, la síntesis más perfecta del Evangelio y la expresión más lograda de su escala de valores. En ellas está contenida, y expresada con la profundidad propia de la poesía, la verdad que Cristo vino a revelar al mundo. Una verdad que libera profundamente al hombre. Una verdad que madura a la persona en su humanidad. Una verdad que es, en definitiva, el amor

Sólo quien aprende a amar madura integralmente. Hecho el hombre a imagen y semejanza de un Dios que es Amor, es el amor, la única base sobre la que puede cimentarse y construirse una equilibrada y feliz personalidad. Pero la lección del amor es difícil de aprender. El egoísmo, raíz de toda equivocación vital, tiende a revestir con el manto de la entrega y de la apertura a los otros, lo que a veces es solamente provecho personal o posesión y dominio de los demás por eso, las bienaventuranzas, al transmitir el mensaje de una verdad fundada en el amor, se van deteniendo en los matices que hacen del amor, una verdad. Y vienen a decirnos que el amor es tal si está entretejido de donación del propio ser y tener, de servicio a los demás, de fortaleza para morir a lo propio y crear comunidad con los otros, de justicia según el plan original de Dios sobre el hombre y la sociedad, entrega preferencial por los más necesitados, de generosidad y limpieza de intenciones y de una gran paz interior y exterior. Este mensaje de la verdad como amor y del amor de verdad es, sin embargo, profético por su propia naturaleza y crea divisiones y luchas tanto más fuertes y violentas, cuanto más fundada está una sociedad en consumismos, en ansias de poder, en injusticias legalizadas o en otras múltiples formas de egoísmos personales e, incluso, estructurales. La libertad siempre tiene un precio. Y el precio a pagar por la libertad evangélica, por la verdad y justicia sobre el hombre y la sociedad, es la persecución. La octava bienaventuranza, compendio y conclusión de las otras siete, es muy clara: Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos, bienaventurados seréis cuando los injurien, los persigan y con mentira toda dase de mal contra ustedes por mi causa. Allí donde la Iglesia es coherente con su mensaje es rechazada o perseguida. Y es tanto más rechazada o perseguida cuanto mayor es su coherencia. Las formas de persecución son, no obstante, muchas y variadas. Hay persecuciones más solapadas, y no por ello menos dañinas, que intentan ganarse el silencio de la Iglesia con ofertas y prebendas. Los que así actúan saben que más les vale una Iglesia pervertida que perseguida. Hay otras, realizadas con guante de seda, que no martirizan a la Iglesia, pero la amordazan y arrinconan en las sacristías. Y hay otras, como la sufrida en España durante la guerra civil, que son verdaderamente sangrientas. Estos diversos tipos de persecución signo permanente del anuncio del Reino acompañan a la Iglesia en su diario peregrinar por el mundo. Y la Congregación de Terciarias Capuchinas de la Iglesia y ciudadana en muy diversas culturas y naciones ha experimentado también en distintas épocas y países el riesgo de anunciar a Cristo y de colaborar en las construcción civilización del amor: Lo sucedido en España en 1936 es para las Terciarias Capuchinas una expresión muy importante de su fuerza profética, pero no la única ni, por supuesto, la última. China una aventura misionera.

No pasaron muchos años, y el propio Padre Fundador abrió de par en par esta puerta a sus hijas. El Señor le mandó un signo y él, hombre de fe, supo interpretarlo al momento. En 1903, sin nadie saber nada, llegó a Masamagrell una joven colombiana de buena posición que había tenido que escapar de casa para la llamada del Señor en la de Terciarias Capuchinas. Este hecho, unido a la petición que los capuchinos de la Guajira venían haciendo a las hermanas para que fuesen allí, fue suficiente para que la Congregación, animada por su Fundador, se decidiera a recorrer los caminos del mundo, anunciando a Cristo donde aún no era conocido. Y en 1905 salieron hacia Colombia las primeras misioneras. Años después, le tocó el turno a Venezuela. Y en 1929 iniciaban las Terciarias Capuchinas su apertura misionera a China. Las circunstancias de este nuevo viaje le conferían los tintes propios de una verdadera aventura. Las hermanas, escogidas entre las voluntarias, eran, como quería el P. Amigó, «sanas y robustas de cuerpo, constantes y fuertes en la fe» tenían un gran espíritu de amor, abnegación y sacrificio, pero se dirigían a un país del que desconocían la idiosincrasia, la cultura y el idioma. El 3 de noviembre de 1929 salen de Masamagrell las primeras elegidas. Se dirigen a la misión más pobre de China situada en la provincia de Kansú, la más extensa y occidental del país. Como hacían los misioneros de entonces, se despiden con un «hasta el cielo». El P. Amigó, anciano ya, no pudo contener las lágrimas. Sabía que no las volvería a ver. En los cinco años que aún vivió siempre tuvo para sus «chinitas» un cariño especial. Y cuando estando ya para morir recibe noticias de ellas, encuentra aún las fuerzas suficientes para aplaudir con debilidad y entusiasmo a la vez.

El 27 de enero de 1949, las últimas misioneras Terciarias Capuchinas en China fueron obligadas a abandonar el país. Su corazón, sin embargo, quedaba para siempre en aquel campo de evangelización, testigo de tantos trabajos, y alegrías no llegaron a derramar su sangre por Cristo, pero sufrieron en carne propia las consecuencias de una persecución desatada una vez más contra la fe cristiana.

Y este desafiar los peligros y dificultades, vivido con radicalidad por las hermanas durante el cólera de 1885, durante la guerra española de 1936, o durante la aventura misionera en China, ha continuado aflorando después cuando la gravedad de las circunstancias ha requerido un testimonio extremado de amor. El caso de Armero (Colombia) es una buena prueba de ello. Armero, fundado en el Departamento del Tolima el año 1895. Las Terciarias Capuchinas eran vecinas del pueblo desde 1956 cuando el obispo de Ibagué las invitó a establecerse allí con la única condición de que fueran santas. En 1985, el Colegio de la Sagrada Familia había alcanzado ya su verdadera madurez. Sin aumentar excesivamente el número de alumnos, sin perder el aire familiar que lo caracterizó desde sus inicios, había ido extendiendo su acción educativa y evangelizadora más allá de sus aulas, adentrándose en el ambiente familiar de sus alumnos e insertándose en la pastoral de conjunto de la Parroquia Las hermanas que regentaban el Colegio habían recibido ese año 1985 con una alegría especial. Se cumplía el primer centenario de la fundación de la Congregación. Las gentes de Armero, como tantas otras de la geografía mundial, se disponían a unirse gozosas a la celebración jubilar de sus queridas hermanas. Pero a poco de comenzar el año, negros presagios empezaron a cernirse sobre la población. El Nevado del Ruiz, el león dormido por mucho tiempo, empezó a dar señales de querer despertar de su letargo. Y Armero, como otros pueblos del contorno, empezó a vivir una larga pesadilla. Cuando en el mes de abril, la Superiora Provincial visitó a las hermanas, la situación era ya muy preocupante, el volcán arrojaba continuamente ceniza que cubría las casas y las calles del pueblo con un manto lúgubre y que obligaba a los habitantes a protegerse con pañuelos en la boca al salir al exterior. La Provincial, viendo el peligro que corrían las hermanas les pregunto:  ¿Saben que están en peligro de muerte que piensan hacer?

La comunidad, compuesta por las hermanas Bertalina Marín Arboleda, Julia Alba Saldarriaga Ángel, Emma Jaramillo Zuluaga, Marleny Gómez Montoya y Nora Engrith Ramírez Salazar (novicia), respondió unánime moriremos con el pueblo… Y si quedamos vivas, acogeremos en nuestra casa a todos los que tengan problemas de vivienda… esta casa es muy grande. La hermana Provincial, no obstante, viendo muy desmejorada a la novicia, le dijo: Norita, cuando vayas a ir de vacaciones, tendrás que quedarte en Medellín, te veo muy pálida. Pero la joven insistió: Déjame terminar el año acá. Estoy contenta. Yo siento que el Señor me pide quedarme aquí. El 13 de noviembre, al anochecer, sobrevino la catástrofe. Las caudalosas aguas provenientes del repentino deshielo de las nieves perpetuas del volcán arrasaron el pueblo. Al día siguiente, la radio y la prensa daban así la noticia de la tragedia: Armero es una playa… Armero ha desaparecido. De Armero no ha quedado nada. Las casas están sepultadas… Miles y miles de personas han muerto bajo el lodo. Dos de las hermanas, la superiora Bertalina y la novicia Nora Engrith, quedaron sepultadas para siempre en el gran cementerio en que se convirtió Armero. Una tercera, Julia Alba, falleció a los trece días en Bogotá, víctima de las heridas y sufrimientos producidos por la avalancha. Como en 1885, año de la fundación la Congregación, también ahora, en la celebración del primer Centenario, tres hermanas sellaban con la sangre su testimonio de amor a Dios en los hermanos. Pero el caso de Armero, no es el último testimonio de amor hasta el extremo que nos ofrece la reciente historia de las Terciarias Capuchinas. No habían transcurrido todavía dos años desde aquella catástrofe, cuando la Congregación se tiñe de nuevo de rojo en la persona de la hermana Inés Arango Nacida en Medellín (Colombia. Su gran ideal, desde niña, fue el de ser misionera en África o en Asia. Hubiera querido partir hacia las misiones nada más profesar, pero en el reloj de Dios no había llegado aún su hora. Tendría que esperar veinte años y pasar su primera época de vida religiosa dedicada a la enseñanza en su país natal. En 1977 su sueño misionero se hizo, por fin, realidad. Las Terciarias Capuchinas habían aceptado una obra misionera en la selva de Aguarico (Ecuador) y la hermana Inés iba en el grupo de las fundadoras. Era el 9 de marzo de 1977. Su primer destino Shushufindí. Poco tiempo estuvo, en agosto del mismo año, Inés va como responsable de una misión en Rocafuerte, que será desde entonces para ella el centro referencial de toda su actividad misionera en las tribus indígenas de los alrededores. Aquí conoció al padre capuchino Alejandro Labaka, con quien se sintió identificada desde el primer momento y con quien le unió una profunda y sincera amistad. La preferencia de ambos fueron las minorías: los Sionas, los Secoyas, los Quichuas, los Shuaras y, particularmente, los Huaorani. Alejandro e Inés, en su ilusión de anunciar a Cristo, se exigen cada vez más. Son conscientes de que un verdadero anuncio del Evangelio debe respetar la cultura indígena asumiendo sus valores. Y para conocer esos valores es necesario insertarse plenamente de su vida. En 1985, la Hermana Inés pide y obtiene permiso para irse a vivir por un tiempo entre Huaorani. La experiencia fue muy positiva e Inés la repitió en otras ocasiones. Cada día su espíritu misionero es más fuerte y comprometido. Está viviendo una madurez espiritual que asombra a los que la conocen. En 1987 tuvo lugar en Bogotá el III Congreso Misional Latinoamericano. Terminado el Congreso, Inés regresa rápidamente a Rocafuerte, reconfortada por las palabras de ánimo y la bendición de la hermana General Elena Echavarren. Ha logrado el permiso y tiene ilusión por emprender cuanto antes un viaje hacia los Tagaeri, último reducto no explorado aún de los Huaorani. La víspera del viaje se despide así: Laura, me voy para los Tagaeri. Le pregunta Laura: ¿tienes miedo? ¿Y si te matan? -¡»ah!, tranquilas, muero feliz. -De verdad, Inés, ¿no te da miedo? No, porque si muero, muero como me lo pida el Señor. En su carta escribía si muero muero feliz y ojalá nadie sepa nada de mí no busco nombre ni fama Dios lo sabe…Siempre con todos, Inés.

Sin duda, dentro de la historia martirial la mejor corona para Rosario, Serafina y Francisca, nuestras beatas mártires es y será, sin lugar a duda, el sentirse y verse rodeadas por las hermanas que en Masamagrell y Benaguacil les precedieron en 1885 con su testimonio de amor y por aquellas otras que, posteriormente, en China,  Armero y Aguarico han contribuido a hacer la historia de las Terciarias Capuchinas un poema de fortaleza y de ternura, haciendo vida el lema de: Amor abnegación y sacrificio.

Hna. Sylvia Yolanda Muñoz Muñoz, tc

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De la asamblea eclesial a la sinodalidad

Vivimos el ahora de Dios, la renovada actuación de una Iglesia que ha querido emprender nuevos horizontes con la siempre inspiradora presencia de la Rúaj.

Hoy más que nunca, el camino toma sentido, cuando descubrimos (mientras transitamos), su aroma, los movimientos de los árboles, el cantar de las aves, el susurro del viento y de frente, perfilamos el horizonte.  Desde mi sentipensar, así quiero manifestar lo que ha significado este paso y relación de nuestra Iglesia Latinoamericana y Caribeña, entre la Primera Asamblea Eclesial y la Sinodalidad.  Todo un proceso de encuentros, acogidas, diálogos, escucha, que, como el caminante, se asombra por la novedad que descubre a cada paso, con la utopía de poder palpar el horizonte.

Y es que, precisamente, desde la opción preferencia del CELAM al considerar la invitación del Papa Francisco en asumir una Asamblea Eclesial y no una Conferencia Episcopal, nuestro horizonte se ha ido dibujando con la claridad de la Sinodalidad, que nos sigue conduciendo a descubrir nuevos brillos de renovada eclesialidad.

Continuando nuestro caminar, y con la luz Sinodal, el proceso nos ha llevado a profundizar en varios aspectos:

  • Discernimiento profundo de la llamada a una Conversión Pastoral.
  • Una mayor comprensión de la categoría eclesiológica de PUEBLO DE DIOS.
  • Darnos cuenta de las implicaciones de la CO-RESPONSABILIDAD en la misión.
  • La creación del CONCENSO, como elemento esencial de la sana participación.

Depositamos nuestra renovación pastoral, bajo la intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe., para que “juntos, sigamos sintonizados en el único corazón de la Iglesia, que es el amor”.

FUENTE: asambleaeclesial.lat

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Adviento 2022

El adviento es el primer periodo del año litúrgico cristiano, que consiste en un tiempo de preparación para el nacimiento de Cristo. Su duración puede variar de 21 a 28 días, dado que se celebran los cuatro domingos anteriores a la fiesta de Navidad. Los fieles lo consideran un tiempo de reflexión y de perdón.

El término adviento viene del latín “adventus”, que significa venida. El adviento es un tiempo de alegria y agradecimiento por el advenimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Es una fiesta que se añadió tardíamente después de la de Pascua dentro del calendario litúrgico. Estas cuatro semanas que preceden a la Navidad son una oportunidad para prepararse en la esperanza y en el arrepentimiento para la llegada del Señor. Este Año 2022 el Adviento comienza el domingo 27 de noviembre y finaliza el 18 de Diciembre.

Origen del Adviento

Antes de Cristo, el pueblo Hebreo fue un pueblo muy sufrido. Pequeñito e indefenso en medio de grandes naciones, se vio muchas veces esclavizado, deportado, invadido, despojado. Lo único que lo sostenía era su religión y, como una verdad religiosa, su esperanza de un personaje prometido por sus profetas: el Mesías.

Unos  cuantos en Israel, a los que suele llamarse “el resto”, tenían una visión espiritual del Mesías que habría de venir, e intuían un Reino de paz, amor y justicia. A ellos pertenecían los que, movidos por el Espíritu, reconocieron en Jesús al Mesías Salvador.

Una buena práctica en adviento es encender en nuestros hogares y Parroquias la Corona de Adviento y por medio de las 4 Luces que nos irán acercando al misterio de la Navidad, preparar nuestros corazones para actualizar la presencia de ese Mesías anhelado en todos los tiempos de la Historia de la humanidad.

Para conocer su significado accede a:  https://www.aciprensa.com/recursos/la-corona-de-adviento-1748

FUENTE: Aciprensa

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Afrontar como San Francisco los retos de la paz, el desarrollo y la creación (Papa Francisco)

Tomando como punto de partida la figura del Pobrecillo de Asís, al que ordenes, congregaciones y familias franciscanas celebrarán con una serie de iniciativas desde 2023 hasta 2026, cuando se cumplen 800 años de su muerte, Francisco lo señala como ejemplo de «hombre de paz y pobreza, que ama y celebra la creación».

Mirando precisamente al poverello de Asís, el Pontífice subrayó que el centenario debe tender a «declinar juntos la imitación de Cristo y el amor a los pobres». Porque «Francisco vivió la imitación de Cristo pobre y el amor a los pobres de forma inseparable, como las dos caras de una misma moneda». Los frutos de las celebraciones madurarán «también gracias a la atmósfera que emana de los diferentes ‘lugares’ franciscanos», señaló el Pontífice, porque cada uno de ellos «posee un carácter particular, un don fecundo que contribuye a renovar el rostro de la Iglesia».

Las etapas del VIII Centenario Franciscano

El itinerario franciscano previsto para el octavo centenario franciscano, que durará de 2023 a 2026, tendrá como primera parada Fonte Colombo, cerca de Rieti, porque fue aquí donde Francisco escribió la Regla, posteriormente aprobada por el Papa Honorio III en 1223, pero también para recordar el lugar del primer pesebre de la historia, recordó el Papa Francisco.

Otra parada será La Verna, el lugar donde, en 1224, Francisco recibió los estigmas. El lugar, explica el Papa, «representa ‘el último sello’ -como dice Dante (Paraíso, XI, 107)- que hace que el santo se asimile a Cristo crucificado y sea capaz de penetrar en el interior de la historia humana, radicalmente marcada por el dolor y el sufrimiento». Por último, en 2026 vendrán a Asís para conmemorar el Tránsito de Francisco, en 1226, en la Porciúncula: un acontecimiento que revela lo esencial del cristianismo, aclara el Pontífice, que es «la esperanza de la vida eterna». Y no es casualidad, observa Francisco, que la tumba del Santo, situada en la Basílica Baja, se haya convertido con el tiempo en «el imán, el corazón palpitante de Asís».

Fuente: Vatican News

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Carta inédita sobre la muerte de nuestro Padre Luis

Una “joya-“…Esto tenía yo en mi “baúl” y por esas “inspiraciones de Dios” tuve la idea de descorrer su velo, para darle luz, darle alas, darle vida. Tantos años conmigo, en mi libro “Liturgia de las Horas”, como un “papelito” con dobleces llenos de tiempo y de marcas, con caracteres de impresión deteriorados al máximo por el correr oculto de años silenciosos. De una fragilidad impresionante pero dócil a la caricia, a una lectura descifrada hasta con lupa para desentrañar la ternura cobijada en el corazón y los dedos de una Hermana lejana en nuestra historia actual, pero viva en cada una de sus expresiones, narrando con infinito afecto, los últimos momentos de la preciosa vida de nuestro Padre Fundador. Un testimonio profundamente revelador para estas fechas de tan grata memoria.

Una fecha inexplorada: “7 de octubre de 1934”… Todavía el eco de las campanas y el olor a cirios consumidos en un silencio reverente, dejan sentir su presencia como apretando entre sus lloros el corazón de un hombre con perfume del amor de Dios. El Padre descansa en su tumba y estrena la “felicidad eterna”. En las almas no hay recuerdos, hay vivencias, experiencias de abrazos paternales, de palabras plenas de deseos e ilusiones sobre el futuro de su familia, engendrada en la plenitud de sus años y fuerzas juveniles. Novicios y novicias…promesas de futuro tras las huellas del “aquel de Asís” están en el centro de su espíritu y en sus consejos visionarios del tiempo y de la historia.

Y allí, en Masamagrell, en la Casa que tanto quiso, en la Capilla que él mismo se inventó, está depositado su cuerpo. Y de esta presencia silenciosa, de este “hombre de la voluntad de Dios” surge una realidad que cautiva y estimula a la fidelidad, a la autenticidad, a la prontitud frente a los llamados del mundo, de la “casa común” y de la Iglesia, enarbolando la bandera del carisma compasivo y redentor. Masamagrell, ALFA Y OMEGA del Padre, principio de su vida y reposo final de su existencia corporal.

La fidelidad de quien escribe obedeciendo un mandato paterno. “Ante todo reciba una bendición especial suya, así me lo encargó con paternal amor e interés se lo escribiera de su parte, lo que cumplo hoy con mucho gusto”.

Nos disponemos a “leer” un sublime testamento de amor de nuestro Padre Fundador por sus Religiosas de América. Quisiera publicarla a los cuatro vientos de nuestra geografía y de rodillas, orar, agradecer, compartir el eco filial de lágrimas inquietas, suspiros silenciosos, voces cautelosas, miradas fraternas, abrazos de dolor y fortaleza, augurios de esperanza, fe y amor en nuestro devenir, promesa de supervivencia en el corazón de Dios, de María y del mundo que nos llama a una entrega total por el Evangelio.

Masamagrell, octubre 7 de 1934

Rvma. Madre Comisaria Capitular

Yarumal

Carísima e inolvidable Madre Purificación: El Señor nos dé su paz.

Con el corazón desgarrado por la pena y amargura en que nos ha dejado sumidas la desaparición de nuestro amantísimo y venerado Padre Fundador (q.e.p.d.), le dirijo estas líneas para comunicarle algo de lo que en sus últimos días tuvimos ocasión de recoger de sus benditos labios.  Ante todo reciba una bendición especial suya, así me lo encargó con paternal amor e interés se lo escribiera de su parte, lo que cumplo hoy con mucho gusto.

Él, presintiendo su muerte, no omitió detalles en todos los momentos de la última temporada que estuvo entre nosotras. Pues tuvimos la dicha de tenerlo en esta santa casa desde el 20 de agosto hasta el día 6 de septiembre que fue a Valencia para bendecir el enlace matrimonial de su sobrino Luis Boada Amigó y ese mismo día se lo llevaron nuestros Padres y Hermanos Terciarios Capuchinos a su Convento de Godella por ver si allí se aliviaba por el cambio de aires, pero todo fue inútil: allí falleció,  tocándole a la Rvda. Madre Rosario de Soano y Rvda. Madre Cruz de Beniarjó la incomparable dicha de recoger su último suspiro por haberles tocado a ellas el velarlo aquella noche.  Murió a la una de la madrugada del 1° de octubre teniendo la suerte el R. P. Lauriano de Burriana, Terciario y Superior de la Casa de Godella, de darle la última absolución. 

 

En vano se esforzaban los señores médicos por combatir el mal que minaba tan preciosa vida y por tanto se veían obligados a exclamar: “El Señor Obispo se muere sin enfermedad”.  Y, como se explica esto? Ah!…es que su mal era más íntimo.  La pena moral que devoraba su corazón era muy grande!… y de ahí que iba extinguiéndose con lentitud, orando y sufriendo en silencio ese mal que nos lo ha arrebatado: su Diócesis, sus pobres Sacerdotes necesitados… todo esto lo apenaba pero lo sufría con la resignación de un santo!… Así lo veneran todos, como a un verdadero Siervo de Dios.  Su corazón estaba devorado por la amargura al ver a su Diócesis en la extrema miseria: sus Sacerdotes sin pan y sin hogar casi.  Los suspiros que ahogaban su pecho en sus últimos días eran continuos.  El llanto de sus ojos era también casi continuo.  En fin… que ha sido una víctima de las circunstancias que lamentamos durante tres años.  Últimamente llegó a no apetecer nada.  Estuvo cinco días sin tomar ni agua, solo humedeciéndole con ella los labios.

El Viático lo recibió sentadito en un sillón, con la serenidad y agradecimiento de un santo, el día de la Virgen de las Mercedes y de manos del Señor Obispo Lauzurica, Auxiliar del Arzobispo de Valencia, a quien le ha recomendado sus dos Congregaciones. Sus días de enfermedad fueron de grande edificación a todos cuantos le visitaban.  Qué agradecimiento manifestaba, cómo pedía perdón y qué paz se vislumbraba en tan buen Padre. Murió como mueren los santos: perdonando y bendiciendo a todos.

 

Dos días antes de morir hizo llamar a su presencia, a la una de la madrugada, a todos los Novicios y Profesos para bendecirlos por última vez y darles sus últimos consejos.  Aquí también, durante los días que estuvo. Se fue, dos o tres veces, al Noviciado a dar a las novicias exhortaciones que no olvidarán jamás.  También a nosotras, las Profesas nos hablaba, en los recreos, de la vida de nuestro Seráfico Padre San Francisco, animándonos a tener mucha confianza en la Divina Providencia ya que Dios había prometido al Pobrecillo de Asís que si dos panes solos hubiera en el mundo, uno sería para sus hijos. Nos exhortaba a la guarda de la Santa Regla y Constituciones así como a que procuráramos conservar el espíritu de humildad y pobreza franciscanas en que tanto deseó él siempre se cimentara nuestra amada Congregación.

Roguémosle, pues, amada Madre Comisaria, nos continúe bendiciendo desde el cielo y proteja su obra derramando gracias sobre sus dos amadas congregaciones para que perduren en el corazón de sus hijos e hijas las virtudes que él tanto nos predicó siempre con su ejemplo: mansedumbre, humildad y agradecimiento a Dios y a todos cuantos nos favorecen de obra o de palabra.

 El día 2 hicieron los Funerales en la Comunidad de Godella y por la tarde fue el traslado de su venerado cuerpo hacia la Parroquia de Masamagrell.  No le puedo explicar cuánto fue la asistencia, la veneración y el orden que hubo… Bien se ha visto cuánto lo querían!…El 3 fueron en la Parroquia oficiando el Señor Arzobispo de Valencia, con asistencia del Cabildo de Segorbe y otras dignas autoridades.  A continuación condujeron el cadáver a nuestra Capilla y en el día señalado, de N. P. San Francisco fueron los funerales y sepultura.  Todo ha resultado ordenado y devoto como él era.

Su memoria será reconocida por todos en general en este pueblo donde el Señor Alcalde y Miembros del Ayuntamiento como todas las demás personas y Clero de los pueblos vecinos han acudido a Godella como a esta santa casa a tributarle el homenaje último de su veneración y aprecio.

Descanse en paz el amado Padre cuya memoria será bendecida siempre por sus hijos.

La Reverendísima Madre General la bendice y por su conducto a todas sus amadas hijas colombianas.

Afectísima y apenada Hermana en el Seráfico Padre que se encomienda a sus oraciones.

Su Hermana Josefa de Dabajuro

Después de enumerar Hermanas tan significativas, qué papel juego yo?…Simplemente un medio para darle vuelo a unas alas dispuestas a un viaje planetario y celestial desde aquel 7 de octubre de 1934; para “sacar de mi baúl”, vivencias, experiencias, recuerdos, existencias cada vez más fascinantes, para reconocer en los anaqueles de nuestra historia la riqueza espiritual que subyace, en el silencio orante de una tumba, puro sagrario, donde está la génesis de nuestro ser de Terciarias Capuchinas, de Terciarios Capuchinos, de Familia Amigoniana

Con sentimientos fraternos

Hna. Dora Arboleda Hoyos t.c

Provincia “Nuestra Señora de la Divina Providencia”

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Un icono que habla

Encuentro de Francisco con el Crucifijo de San Damián

Introducción

El icono del crucifijo de san Damián ha tenido gran difusión en la piedad católica, en cualquier almacén o litografía es fácil conseguirlo, seguramente su formato y colorido lo hacen especialmente atractivo, simplemente desde intereses piadosos o estéticos, de repente lo encuentras en la oficina de un gerente de un banco o en la sala de espera de un consultorio médico.

Quiero compartir con ustedes una corta reflexión sobre el encuentro de San Francisco con el Cristo de San Damián en los albores de nuestra caminada espiritual, reflexión que he tenido el atrevimiento de poner el título de “Un icono que habla”.

Los estudiosos del icono de San Damián ubican su origen en los siglos X u XI, muy seguramente pintado por algún monje que vivía en la región de la Umbría. Elaborar un icono requiere de un infinito sentido de contemplación, oración y mística sobre la figura que se ha de pintar.

Un icono está pintado esencialmente para ser contemplado, en este de San Damián, lo primero que salta a la vista es la figura de un Cristo crucificado y al mismo tiempo resucitado, con unos enormes ojos abiertos y gran luminosidad en los colores de los personales que lo acompañan; colores que contrastan con el fondo negro que en la iconografía de la época significa muerte, rojo que indica la divinidad, dorado que representa la eternidad, azul y verde que hacen referencia al mundo y al transcurrir de la historia humana.

Este encuentro de Francisco con un icono que le habla al corazón desde una iglesia cuyo techo se viene abajo, es un acontecimiento fundante del carisma franciscano. Antes ya había tenido dos importantes encuentros, consigo mismo en la enfermedad y la soledad y con el leproso, fuera de las murallas de la ciudad, en el camino.

El orden de los encuentros refleja la evidente centralidad del ser humano en la espiritualidad franciscana situado en contextos de marginación. A propósito de los encuentros cabe anotar la importancia que tiene el tema en el magisterio del Papa Francisco cuando habla de la cultura del encuentro.

Desde la Laudato Si´ y la Fratelli Tutti no cabe la menor duda, según lo expone el Papa que todo está relacionado y que todos somos hermanos y hermanas en esta maravillosa peregrinación que es la vida, entrelazados por el amor que Dios tiene a cada una de sus criaturas, amor que une con tierno afecto, al hermano sol, a la

hermana luna, al hermano río y a la madre tierra» (LS, 92). Además con la certeza de que no es posible acentuar un encuentro descuidando o ignorando otro, o lo que sería peor, bloqueándolo, creando una fractura interna que puede llevar a la muerte.

Es evidente en la espiritualidad franciscana la relación entre encuentro, reparación y cuidado, tres temas que reflejan un sentido materno que pone tareas solo realizables desde una verdadera conversión integral, ecológica y pastoral.

Para vivir la vocación franciscana, además de una conversión holística se debe caminar hacia una renovación de sentidos de comprensión, hacia una nueva comprensión de las relaciones en clave de vida de apertura y disponibilidad de corazón, de mente, una apertura que lleve más allá de los estrechos muros institucionales, de la auto referencialidad que empobrece e inmoviliza.

Con urgencia se ha de volver al Jesús del evangelio, al de Emaús, al de los pescadores del puerto, al de la las bodas de Caná, al amigo de los de Betania. Al Jesús orante del desierto, tentado por satanás, al Jesús que llora su amigo muerto, que cura a la mujer enferma. Para que se dé un verdadero encuentro con Jesús de Nazareth se debe hacer el camino que emprendieron Clara, Francisco, Antonio, Buenaventura, Fray Luis Amigó y muchos, muchos otros hombres y mujeres que se atrevieron a dejarlo todo para abrirse al mundo de manera tal que la Cultura del encuentro sea posible.

Solo así se reparará la casa que amenaza ruinas, la casa común, golpeada por el calentamiento global, por la pobreza y la guerra. Es necesario que se conozca y se asuma la identidad franciscana de veras, desde las iniciativas que impulsan la Familias Franciscanas de cada país, las Comisiones de Justicia Paz e Integridad con la Creación JPIC, las redes de Migrantes y de defensores y defensoras de derechos humanos de mujeres, niños y niñas, poblaciones LGBTIQ+, Comunidades ancestrales. Atreverse a tejer con otros, abriendo las instituciones a quienes deseen ser artífices de paz con justicia y dignidad.

Es necesario como lo dice incansablemente el Papa Francisco asumir el deber que como cristianos tenemos de involucrarnos en la política porque ella es una de las formas más altas del amor ya que busca el bien común, Clara y Francisco tenían conciencia de ser ciudadanos y trabajaron por una convivencia en paz y justicia. De esta manera es importante que como franciscanos hagamos sinergia en Naciones Unidas desde la oficina de Franciscans International que hace visible a la comunidad internacional el estado de ruina o de reparación de la casa.

Que sigamos construyendo, animando la “Bendita pertenencia común” que nos hace hermanos y hermanas, dice el Papa Francisco en la FT: “La fraternidad y la amistad social se expresan a través de actos de benevolencia, con formas de ayuda y acciones generosas en tiempos de necesidad. Un afecto desinteresado hacia otros seres humanos, sin importar la diferencia y la pertenencia”.

Juan Rendón Herrera OFM

Fuente: http://www.pasionensalamanca.com/
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Los mártires, máximo testimonio de fe …

Rocío Romero, escribe que los testimonios de los mártires de los años 30 no hablan de miedo u odio sino de perdón;  está profesora de secundaria acaba de impulsar “El cielo fue su respuesta”,  un espacio digital donde recupera la memoria de los mártires de la guerra civil, sitio web donde Rocío Romero Aguilera profesora de secundaria en la comunidad de Madrid recupera los testimonios de muchos Mártires de la guerra civil que fueron asesinados y murieron perdonando; un homenaje desde las entrañas y en el que aflora un alma agradecida.

En su testimonio personal escribe en su página web: “Desde que empecé a escribir sobre los mártires españoles de los años treinta, muchos me preguntan por qué lo hago … Es muy sencillo: por Amor. No hay nada más bonito que encontrar una historia de amor y yo, cada vez que discurro por los caminos que trazaron los mártires con su sangre, la encuentro.

… Y el Cielo fue su respuesta.

Los mártires de los años treinta en España murieron por el odio a la religión de los que los condenaron; no se cruzaron razones de otro tipo. Es decir, que murieron por Amor; por la salvación de todos. Si Cristo entregó su vida para salvar a la humanidad entera, los mártires, firmes en su fe, renuevan con su sangre ese sacrificio, fortalecidos por la presencia de María, Nuestra Madre.

Es difícil encontrar algo valioso y no compartirlo. Los que somos católicos tenemos verdaderos tesoros de fe y a veces no lo sabemos; la historia, los acontecimientos, discurren en contra y se silencia aquello que se considera «peligroso»… En este sentido no les falta razón a los que dicen esto, porque el Amor (el de la mayúscula) llevado a sus últimas consecuencias, todo lo puede; en él, Dios todo lo puede.

Que ni una vida se pierda…

ROCIO ROMERO.

FUENTE: Blogger: el cielofuesurespuesta.com

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Octubre: Mes de las Misiones

La Iglesia Católica celebra las Misiones en octubre, puesto que fue en esté mes que se descubrió el continente americano, abriendo así una nueva página en la historia de la Evangelización. Este debe ser considerado en todos los países como el mes de la misión universal. El penúltimo domingo de octubre, proclamado Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND) constituye el punto culminante de las acciones de la iglesia por las vocaciones y misiones.

La finalidad fundamental del octubre misionero es promover el espíritu misionero en toda la Iglesia y un compromiso concreto con las misiones tanto las que se realizan en nuestro país como en otras partes del mundo.

Como expresión de fraternidad y solidaridad universal y como actividad central durante el octubre misionero, realizamos en todas las diócesis, parroquias e instituciones católicas de nuestro país la COLECTA MUNDIAL DE LAS MISIONES, sumándonos a la que se realiza en todo el mundo.

En el mes octubre misionero la oración y cooperación material responden al estado de necesidad que sufren tantas personas y poblaciones del mundo, surgen muchas necesidades tanto materiales como espirituales y está en nosotros y en nuestras familias dar una parte de lo que tenemos a quien lo necesita.

El papa Francisco nos dice en su mensaje en este mes de las misiones: “Para que sean mis testigos” (Hch 1,8)

FUENTE: colegiocentral.edu.mx/

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ECOS DEL XXIII CAPÍTULO GENERAL Días 1 – 4 de octubre 2022

Día 01 de octubre: FIESTA DE NUESTRO PADRE LUIS AMIGO Y FERRER

Este día 1 de octubre fue de gran solemnidad para todas las hermanas de la Congregación que en comunión con nuestros Hermanos Terciarios Capuchinos y personas con quienes compartimos el amor al P. Luis y la vivencia del carisma amigoniano, celebramos un aniversario más de su pascua. La liturgia de Laudes, orientada por las Hermanas de la Provincia “Nazaret” motivó a dar gracias por su vida, destacando su actitud profética que contribuyó a poner más paz, confianza y humanidad en el mundo y en la Iglesia, y recordando estamos llamadas a recoger su herencia siendo testigos del Evangelio en la realidad de hoy, acogiendo y abrazando la diversidad como lugar donde Dios se hace presente

Con el detalle de una vela colocada en una hoja de arcilla hecha por personas discapacitadas del Centro “Rafael” en Bratislava (Eslovaquia), las Hermanas capitulares reciben el llamado a dar valor a los pequeños de la historia y a «acoger nuestra fragilidad» simbolizada por el objeto que se les ha entregado en las manos.

En la oración de la mañana se vivió otro momento de mucha emoción que más tarde se compartió con toda la Congregación:  la Hna. Blanca Nidia Bedoya Salazar, Superiora General dio a conocer una carta inédita escrita por la Hna. Josefa de Dabajuro a la Hna. Purificación de San Andrés, en la cual ella narra con detalle los acontecimientos que rodearon la muerte de nuestro Padre Fundador, y la finura y el amor que se perciben en sus palabras suscitan sentimientos que son motivo de oración ante Jesús Sacramentado. Interesante el hecho de que esta carta ha sido enviada por la Hna. Dora Arboleda Hoyos, a quien la entregó la Hna. Imelda de Yarumal; es un tesoro escondido, del que el Señor se vale para continuar avivando en las hermanas el amor al Padre Luis y a la Congregación.

A las 9:00 a.m. las Hermanas se congregan en la Sala Capitular para continuar con la Aprobación de las propuestas de modificaciones de algunos números de Constituciones y Directorio, durante este trabajo intenso pero muy importante para la Congregación percibimos clara la presencia del Señor.

A las 19:00 horas, en la capilla de la Curia general se dieron cita las Hermanas participantes del XXIII Capítulo general, las hermanas de la casa y los Hermanos Terciarios Capuchinos que se encuentran en Roma celebrando el 7º Consejo General Ampliado, para celebrar la Eucaristía en honor a nuestro padre Luis Amigó.

Cada detalle fue preparado con sumo cuidado para este acto tan significativo en que se honra a un hombre que se fio de Dios y quien, con su vida y testimonio dejó un legado lleno de actualidad para el mundo de hoy. La Eucaristía se transmitió a través de las redes para permitir a quien lo quisiera, disfrutar este momento de fraternidad amigoniana en memoria del Padre Fundador.

Es de destacar que el decoro del lugar, la presencia de las hermanas y hermanos en comunión, las ofrendas, los cantos, los mensajes, palabras y gestos fraternos imprimieron solemnidad al momento rindiendo alabanza a Dios en Jesús que se proclama en la Palabra y se entrega en el altar hecho Cuerpo y Sangre.

El Padre Frank Gerardo Pérez, Superior general de los hermanos Terciarios Capuchinos, quien presidió la Eucaristía, en su homilía dirigió un saludo fraterno a las hermanas que terminaron su servicio de Gobierno y a quienes empiezan esta misión. Partiendo del texto del Evangelio Lc. 15,1-10, puso en evidencia la generosidad y la misericordia de Dios hacia los pecadores y la alegría de Dios por el encuentro, el regreso y la recomposición de la persona. Expresó que el carisma del Padre Luis está en nosotros e invitó a mantener la llama encendida para que no se apague jamás.

Antes de finalizar la celebración, la Hna. Blanca Nidia Bedoya Salazar, Superiora general dirigió un sentido mensaje a las hermanas, hermanos, familias, laicos y miembros de la gran Familia Amigoniana, resaltando en él, algunas virtudes del Padre Luis, hombre dócil en las manos de Dios, fiel a las inspiraciones del Espíritu, referente de Evangelio, amor, compasión y misericordia e invita a vivir la frescura y el dinamismo del carisma legado.

Todo se desarrolló en un ambiente es festivo, lleno de palabras, gestos y detalles de fraternidad, y de alegría en el compartir. Por todo sean dadas las gracias a Dios.

Día 02

Este día, domingo, las Hermanas capitulares disfrutaron de un día de descanso y muchas de ellas aprovecharon para descansar, visitar algunos lugares o completar tareas capitulares.

Día 03

El día empezó con la celebración de la Santa Eucaristía presidida por Padre nuestro párroco Giuseppe Tristaino FSMI, Párroco de la parroquia a que pertenece la comunidad de la Curia general que en su homilía centrada en el Evangelio del Buen Samaritano hizo notar que la auténtica vivencia de este relato evangélico se refleja en las relaciones de compasión con nuestro prójimo es decir con las personas con quienes convivimos diariamente.

Durante la sesión capitular se realizó la evaluación final. Las Hermanas valoraron positivamente la metodología de los trabajos capitulares y el ambiente fraterno que permitió obtener los frutos alcanzados y agradecieron la organización y detalles de las hermanas del Gobierno anterior, que favoreció la dinámica de diálogo y escucha.

A las 18:30 horas, en la Sala capitular todo estaba dispuesto para celebrar el Tránsito de nuestro Seráfico Padre San Francisco: presidia la celebración una estatua de San Francisco con el brazo levantado para bendecir la Iglesia, el mundo y para cada persona que se identifica con los valores del Evangelio.

Es la víspera de su Pascua, un guion preparado por las hermanas de la Provincia “Nuestra Señora de la Divina Providencia” que incluía cantos, salmos y textos de las Fuentes Franciscanas alusivos al momento, invitaban a la oración contemplativa de un momento sublime, del gozo de una vida entregada que no acaba en tristeza y melancolía, sino que abre a la esperanza y la luminosidad de lo nuevo. Entre los textos, muy significativo fue el diálogo de Francisco con la hermana muerte: en sus palabras se percibía su amor y confianza en Cristo crucificado a quien esperaba encontrar cuando la muerte lo hubiera llevado consigo. Al terminar su camino Francisco su última palabra fue: «Yo he cumplido mi tarea. Cristo os enseñe la vuestra». Tras de su muerte, Francisco ya no esta físicamente entre sus hermanos, pero su espíritu será fecundo en la vida de quienes escuchan la voz de Jesús y abrazan el Evangelio como forma de vida.

Día 04 de octubre

El 04 de octubre fue el último día del camino capitular. Inició con la solemne celebración de Laudes en la fiesta del Seráfico Padre San Francisco de Asís. En comunión con toda la Familia franciscana, la Iglesia y el mundo, nos alegramos y al Señor pedimos la gracia de la escucha humilde y la capacidad de situarnos al lado del hermano y de todo lo creado.

Reunidas las Hermanas en la sala para la última sesión capitular, las Hermanas de la Provincia “Nuestra Señora de Guadalupe”, encargadas de la liturgia de este día, dirigen una celebración centrada en la fiesta.  Se hizo lectura del numeral 85 del “Espejo de perfección”, en el cual se describe el Seráfico Padre como concebía al perfecto hermano menor: “… que sería buen hermano menor aquel que conjuntara la vida y cualidades de todos sus hermanos”. A continuación, cada hermana capitular recibe una tarjeta con el nombre de otra hermana en la que anota un valor significativo que ha descubierto en ella y con el que aporta a la edificación de la fraternidad y entrega los reconocimientos a la hermana correspondiente suscitando un momento de gratitud y alegría.

La sesión capitular tuvo una agenda especial que incluyó la lectura de la Primera comunicación de la nueva Superiora general Hna. Blanca Nidia Bedoya Salazar a toda la Congregación, del protocolo de promulgación de los Acuerdos del XXIII Capítulo general y la presentación del Documento final que se entregó a cada hermana. Último acto de la sesión fue el saludo de clausura de la Superiora general Hna. Blanca Nidia y el abrazo fraterno a cada hermana.

A mediodía, celebramos la Eucaristía de clausura, presidida por el Hno. Frank Gerardo Pérez Alvarado, Superior general de los Hermanos Terciarios Capuchinos de Nuestra Señora de los Dolores. A través de signos y oraciones pedimos al Señor que sea nuestro compañero en la vivencia del nuevo itinerario que el XXIII Capítulo general abre delante de la Congregación, y queremos emprender guiadas por la fe, junto con nuestras comunidades y en nuestras obras apostólicas, en comunión con la Iglesia, el MLA y los laicos con quienes compartimos la misión.

Aprovechamos esta última comunicación para agradecerles profundamente a las hermanas, comunidades, miembros de JUVAM, MLA adultos, amigos sacerdotes y religiosas sus oraciones y los mensajes que han enviado mensaje a la Asamblea capitular y han sido una fuente importante de fe y fortaleza.

Ahora emprendemos un nuevo camino y el Señor está con nosotras. Juntas seguimos avanzando con esperanza, fortalecidas en el Espíritu, respondiendo a la misión de generar y cuidar la vida que Dios confía en nuestras manos. Por todo sea alabado el Señor.