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125 Años dando vida Segorbe-Castellón

La conmemoración se ha celebrado con la organización de diversos actos que han tenido su máxima en la celebración Eucarística que ha tenido lugar esta mañana en la S. I. Catedral de Segorbe y que ha estado presidida por el Obispo de la Diócesis de Segorbe-Castellón, Mons. Casimiro López Llorente. En la misma han participado también los párrocos de Santa María, San Pedro, en Segorbe, el de San Miguel Arcángel de Altura, y el secretario del Obispo. También de así como la Hermana Provincial, junto a las Hermanas Terciarias Capuchinas de Segorbe y las autoridades locales, con la Alcaldesa a la cabeza, como máxima representante de las mismas, así como feligreses de las parroquias segorbinas y demás representantes de Cofradías, movimientos y asociaciones eclesiales

En la homilía,  el Sr. Obispo ha tenido palabras de agradecimiento a la labor que durante más de un siglo vienen realizando las hermanas en pro y en beneficio de los más necesitados. D. Casimiro, gran conocedor de la Iglesia que pastorea, ha realizado un breve repaso por su historia, y ha recordado cómo comenzaron su andadura y su servicio en nuestra Diócesis. Por ello, hoy nuestro Obispo ha dado «gracias a Dios por el servicio prestado desde entonces por la Casa de Nuestra Señora de la Resurrección, poniendo en valor el sacrificio de las hermanas por tantas niñas y niños, huérfanos y vulnerables». Una vida, ha dicho, «que brota del Misterio Pascual a través de vosotras, queridas hermanas, que durante tantos años habéis trabajado dando vida»..

En ellas se muestra, a lo largo de todos estos años, el rostro del mismo Jesucristo «acogiendo a tantos necesitados, acompañándoles y sanándoles de sus heridas, y haciéndoles sentir la cercanía, la misericordia y la compasión de Dios», que por otra parte, ha recalcado nuestro Obispo, «es la tarea encomendada a nuestra Iglesia». Y en este sentido, la celebración lo ha sido de acción de gracias «por los múltiples frutos que se han derivado a través de vosotras en estos niños y niñas, gracias. A la presencia del Señor en vosotras».

D. Casimiro no es ajeno tampoco a los dones de tantas personas de Segorbe que en este trayecto han acompañado a las Hermanas «en su labor y misión en el pasado, pero también en el presente a través de la Asociación de Amigos de Fray Luis Amigó».

La conmemoración, ha dicho el Obispo, «ha de servir para recordar el origen, sin olvidar la duras pruebas, pero sobre todo, para vivir el presente poniendo la mirada en el futuro haciéndolo desde la Palabra de Dios» que se ha proclamado hoy que ha mostrado a Jesús «como la resurrección y la vida, mostrándonos que Él es el camino, la verdad y la vida: verdadero Dios y verdadero hombre». Y ha recordado la celebración litúrgica de ayer de la Anunciación del Señor y el Misterio de la Encarnación.

Cristo Jesús, fuente de vida, a través de las Hermanas Terciarias Capuchinas «de vida y llegue a los más necesitados, a aquellos que el Señor va a seguir poniendo en vuestras manos». Y así ha recordado el importante papel de la Iglesia en favor de la vida desde siempre, antaño por los huérfanos y hoy, «en este estado del bienestar nadie lo va a hacer como vosotras, consagradas a Dios, en Cristo para servir a los más necesitados y acueducto del agua que brota del amor de Dios». Y así, a través de la cercanía que muestran, «cada joven, cada adolescente, sienta la cercanía misma de Dios y su misericordia». Y es que ellas, ha valorado D. Casimiro, a pesar de su voto de castidad, sienten «como Madres desde las mismas entrañas y actúan como tal dando amor y mostrándolo ante aquellos que el Señor ponga en vuestras manos».

De esta forma las ha exhortado a seguir poniendo «la confianza en el Señor que es el único capaz de dar vida, luz, esperanza y aliento en nuestro caminar» refiriéndose a que éste es su presente y que «en manos de Dios» está su futuro, «porque Él nunca nos abandona». Ellas, igual que todos los que formamos el Pueblo de Dios de Segorbe-Castellón, ha concluido el Obispo, están «llamadas, en este Año Jubilar, a salir a la misión y a llevar la buena noticia de Cristo Jesús, a todos aquellos con quienes os relacionéis». Todo ello lo ha puesto D. Casimiro, «a los pies del Altar, elevando súplica y oración «para que Nuestra Señora de la Resurrección y Madre de Dios os siga protegiendo, guiando y alentando en vuestro caminar».

En la eucaristía se leyó el hermoso saludo de nuestra Hna. General, Blanca Nidia Bedolla, uniéndose a nuestra fiesta. Transcribimos este párrafo, alentando nuestra esperanza: “El sueño de nuestro Padre Luis a quien amamos y recordamos, se ha realizado y continúa vigente, porque el amor misericordioso y compasivo se ha tornado en distintivo del compromiso cristiano de quienes le han dado vida a través de los años y de los que hoy se mantienen en pie, aferrados a la “piedra angular”, Cristo Jesús, como fieles cuidadores y gestores de la herencia recibida… El mundo sigue su curso y hoy más que nunca nuestros niños, niñas y jóvenes necesitan y esperan que nuestra mirada materna les abrace; los retos apremian y la finalidad de la obra se mantiene.

Al finalizar la Eucaristía se ha realizado una ofrenda floral a Fray Luis Amigó, en la escultura que se erige en la plaza de la Seo, con alegría de todos los presentes.

A la celebración de hoy se han sumado otros actos. El pasado viernes, con motivo de la efeméride, se celebró un acto de carácter cultural que consistió en una conferencia y un concierto. El sábado día de la Encarnación, celebramos nuestra fiesta patronal de la Provincia con nuestras hermanas de Altura, y a continuación jornada de convivencia con los niños, adolescentes, jóvenes, personal laboral y hermanas que pasaron por esta residencia a lo largo de estos años.

Y desde estas tierras Valencianas, con corazón agradecido al Señor, bajo el manto de Ntra. Sra. de la Resurrección, queremos compartir con todas nuestras Hnas. de la Congregación los laicos Amigonianos, destinatarios y todo aquel que se encuentre con estas páginas, nuestra alegría queriendo y confiando que continuaremos estos siendo 125 Años, dando vida. Como dice nuestro lema

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Colegio de la Sagrada Familia “100 años de presencia en Montería, Córdoba”

 “Paso a paso Dios hace la historia, también nosotros la relatamos con el tejido del bien realizado en la cotidianidad.” (Papa Francisco)

Dios lleva adelante la historia y siempre va caminando con nosotros. En 1923 por iniciativa de los señores Ignacio Cabrales, Antonio Lacharme, Eusebio Pineda y otros quienes pidieron a la congregación les fuera enviado un grupo de religiosas, se da inicio a esta magna obra del colegio la Sagrada Familia.

Celebrar 100 años es motivo para la gratitud como el sello distintivo de los corazones nobles.

Agradecer a nuestras hermanas que un día con la fuerza que solo proviene de Dios iniciaron esta obra, a quienes los obstáculos y condiciones del momento no impidieron alcanzar sus sueños. Con sacrificio, amor y perseverancia acompañaron los procesos que dieron lugar a esta obra educativa, a la formación integral de los estudiantes, pero sobre todo a las enseñanzas impartidas desde el corazón.

Damos gracias porque Dios ha sido compañero fiel en el camino.  Cuánto esfuerzo, dedicación y entrega de nuestras hermanas, este tiempo es oportuno para honrar la memoria agradecida de tantas hermanas Terciarias Capuchinas que con arrojo y coraje gastaron sus vidas en la misión confiada de educar muchas generaciones. Junto a ellas, tantos maestros, mujeres y hombres convencidos y llenos de vocación de servicio, que apostaron por la siembra de semillas de vida y esperanza en los corazones de innumerables familias en córdoba y la región.

Son 100 años que suman muchos acontecimientos y en la actual página de la historia estamos invitados a conservar fresco el deseo de hacer crecer los motivos para creer el futuro. Como equipo Colsafa nos acompaña el reto de brindar a nuestros estudiantes una formación integral, cimentada en la columna de los valores, para que como egresados sean personas de bien, líderes positivos y propositivos, con una nota distintiva de la ética en los distintos escenarios donde Dios les permita desempeñarse y servir. Hombres y mujeres gestores de nueva sociedad, defensores de la vida, de la unidad familiar y de la ecología.

Agradecer a Dios por el gran ramillete de nuestras queridas exalumnas, 94 promociones la mayoría femeninas y tres mixtas. Han hecho eco de lo vivido en su colegio manifestado en la dedicación, responsabilidad, eficiencia y gratitud demostradas a través de una meritoria labor como profesionales en escenarios educativos, en colegios, universidades, organizaciones, empresas y en los lugares que Dios les ha trazado para su vida, cumpliendo la misión, en sectores oficiales o privados donde el desempeño ha sido ampliamente reconocido.

Ellas llevan impreso en sus corazones el sello Colsafista, sembrando vida, dejando huellas de su calidad humana y profesional en Montería, córdoba,  Colombia y muchos países donde hoy se encuentran, sin olvidar sus raíces, historia y la tierra que los vio nacer.

En sintonía con la enseñanza del papa Francisco está planteado nuestro reto, ser promotores de vida, artesanos de humanidad, expertos en convivencia.

Gratitud por 100 años de existencia, que nos permite hacer un recorrido histórico, donde aparecen nombres, rostros, sucesos y experiencias que al devolver el tiempo los contemplamos con el corazón lleno de regocijo.

A los docentes que con desvelo han dado lo mejor de sí mismos, nuestros colaboradores en el ejercicio de enseñanza de tantos años, a los de hoy, enfrentados a tantos retos que nos plantea el momento actual, su labor del día a día es fundamental, gracias porque con el paso del tiempo siguen creyendo en el poder transformador de la educación, haciendo vigente y fecunda la pedagogía de nuestro Padre Luis Amigó y Ferrer, “Pedagogía del amor”.

Imploramos al Señor nos regale siempre su luz y sabiduría para continuar esta delicada misión que nos ha sido confiada, la de formar integralmente a nuestros estudiantes y la invitación esta ofertada con esperanza seguir tejiendo esta historia.

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La vida consagrada caminando en esperanza

El pasado dos de febrero, fiesta de la presentación del Señor en el templo, la Iglesia celebró la Jornada Mundial de la Vida Consagrada.

Una Iglesia sin vida consagrada es una Iglesia empobrecida. No porque las personas consagradas sean más buenas o más santas, sino porque la vida consagrada manifiesta la riqueza y abundancia de carismas y de estilos de vida que hay en el cuerpo de Cristo. Y esas personas, con su forma peculiar de vivir, no sólo por su voto o promesa de castidad, sino por el conjunto de su vida, señalan la meta a la que está llamado todo cristiano, esa meta en la que Dios será todo en todas las cosas, o sea, el determinante de toda la realidad y, por eso, ya no hará falta tomar mujer ni marido, porque todos estaremos colmados por el amor de Dios y por el amor sin límites y sin mentiras de los hermanos.

El lema de este año es: “la vida consagrada, caminando en esperanza”. Es un buen lema. Una de las cosas que más necesita la gente, y también los consagrados, es esperanza. Sin esperanza la vida se vuelve triste, pierde fuerza, no tiene alma. Hoy algunos miden la vitalidad de la vida consagrada a partir de los números: ¿cuántos novicios tiene la congregación? Grave error, porque los números no significan gran cosa y siempre dan uno u otro resultado según con que otros números se los compara. Quién sostiene la esperanza es Dios. Según cuál sea nuestra relación con Él, así será de intensa nuestra esperanza. Por eso, lo importante en la vida consagrada es la fidelidad. También la misión. Y, por supuesto, en el caso de la vida religiosa, la comunidad. Pero todo esto está sostenido por nuestra fe en Dios.

Caminando que es gerundio. O sea, el camino es permanente. Caminando en la fe, en la fraternidad, en la misión, en el servicio a los hermanos. Caminando significa también actualizar el carisma, ponerlo en consonancia con las necesidades actuales de la Iglesia y de la sociedad. Las obras pasan, el carisma permanece. El carisma es creativo, busca siempre caminos nuevos. Un carisma que no se actualiza se muere. La repetición puede ser la mayor de las infidelidades. Caminando en esperanza. Los caminantes necesitan esperanza, tener garantías de que de su camino es el bueno porque conduce a la meta deseada.

Esperanza porque sabemos que, a pesar de nuestros límites y nuestra pequeñez, el Señor no nos abandona. La vida consagrada es semejante a una semilla que parece muy pequeña, pero los buenos labradores saben que un día se convertirá en un árbol frondoso. Si solo miramos a la semilla, nos desanimamos. Si nos imaginamos el árbol frondoso, caminamos alegres y seguimos avanzando aunque, a veces, el camino sea duro.

CAMINANDO EN ESPERANZA

No vamos solos.

Cristo nos une. Con él. Entre nosotros.

Y con tantos que viven, lloran, aman, anhelan,

crecen, luchan y esperan.

Cada vez más descalzos e inseguros.

Cada vez más cerca de la cruz y lejos

de los pedestales.

Cada vez más libres de modas e inercias.

Cada vez más capaces de reírnos

de nuestras pretensiones

y tomar en serio las suyas.

Unos, aún vacilantes,

dando los primeros pasos,

otros exigidos por el ritmo

de jornadas intensas,

y algunos, ya bien gastados,

vislumbrando la meta —que es abrazo—.

Juntos. Caminando en esperanza.

Hombres y mujeres de Dios,

consagrados a una misión,

a un anhelo,

al proyecto de quien nos invitó

a compartir su camino.

Amén.

Fuente: Nihil Obstat DOMINICOS

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Extracto de la contemplación de la belleza

Cristo crucificado
VELÁZQUEZ, DIEGO RODRÍGUEZ DE SILVA Y
Copyright de la imagen ©Museo Nacional del Prado

Joseph Ratzinger

Cada año, en la Liturgia de las Horas del tiempo de Cuaresma, me vuelve a conmover una paradoja de las Vísperas del lunes de la segunda semana del Salterio. Allí, una junto a la otra, se encuentran dos antífonas, una para el tiempo de Cuaresma y otra para la Semana santa. Ambas introducen el salmo 44, pero lo hacen con claves interpretativas radicalmente contrapuestas. El salmo describe las nupcias del Rey, su belleza, sus virtudes, su misión y, a continuación, exalta la figura de la esposa. En el tiempo de Cuaresma, introduce el salmo la misma antífona que se utiliza durante el resto del año. El tercer versículo reza: «Eres el más bello de los hombres; en tus labios se derrama la gracia».

Está claro que la Iglesia lee este salmo como una representación poético-profética de la relación esponsal entre Cristo y la Iglesia. Reconoce a Cristo como el más bello de los hombres; la gracia derramada en sus labios manifiesta la belleza interior de su palabra, la gloria de su anuncio. De este modo, no sólo la belleza exterior con la que aparece el Redentor es digna de ser glorificada, sino que en él, sobre todo, se encarna la belleza de la Verdad, la belleza de Dios mismo, que nos atrae hacia sí y a la vez abre en nosotros la herida del Amor, la santa pasión («eros») que nos hace caminar, en la Iglesia esposa y junto con ella, al encuentro del Amor que nos llama. Pero el miércoles de la Semana santa, la Iglesia cambia la antífona y nos invita a leer el salmo a la luz de Isaías: «Sin figura, sin belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente, con el rostro desfigurado por el dolor» (53, 2). ¿Cómo se concilian estas dos afirmaciones? El «más bello de los hombres» es de aspecto tan miserable, que ni se le quiere mirar. Pilatos lo muestra a la multitud diciendo: «Este es el hombre», tratando de suscitar la piedad por el Hombre, despreciado y maltratado, al que no le queda ninguna belleza exterior. San Agustín, que en su juventud escribió un libro sobre lo bello y lo conveniente, y que apreciaba la belleza en las palabras, en la música y en las artes figurativas, percibió con mucha fuerza esta paradoja y se dio cuenta de que en este pasaje la gran filosofía griega de la belleza no sólo se refundía, sino que se ponía dramáticamente en discusión: habría que discutir y experimentar de nuevo lo que era la belleza y su significado. Refiriéndose a la paradoja contenida en estos textos, hablaba de «dos trompetas» que suenan contrapuestas, pero que reciben su sonido del mismo soplo de aire, del mismo Espíritu. Él sabía que la paradoja es una contraposición, pero no una contradicción. Las dos, afirmaciones provienen del mismo Espíritu que inspira toda la Escritura, el cual, sin embargo, suena en ella con notas diferentes y, precisamente así, nos sitúa frente a la totalidad de la verdadera Belleza, de la Verdad misma

Del texto de Isaías nace, ante todo, la cuestión de la que se han ocupado los Padres de la Iglesia: si Cristo era o no bello. Aquí se oculta la cuestión más radical: si la belleza es verdadera o si, por el contrario, la fealdad es lo que nos conduce a la profunda verdad de la realidad. El que cree en Dios, en el Dios que precisamente en las apariencias alteradas de Cristo crucificado se manifestó como amor «hasta el final» (Jn 13, 1), sabe que la belleza es verdad y que la verdad es belleza, pero en el Cristo sufriente comprende también que la belleza de la verdad incluye la ofensa, el dolor e incluso el oscuro misterio de la muerte, y que sólo se puede encontrar la belleza aceptando el dolor y no ignorándolo.

La profundidad de la herida revela ya cuál es el dardo, y la intensidad del deseo deja entrever, quien ha lanzado la flecha».

La belleza hiere, pero precisamente de esta manera recuerda al hombre su destino último. La belleza es conocimiento, ciertamente; una forma superior de conocimiento, puesto que toca al hombre con toda la profundidad de la verdad. En esto Kabasilas sigue siendo totalmente griego, en cuanto que pone el conocimiento en primer lugar. «Origen del amor es el conocimiento – afirma-; el conocimiento genera amor».

El verdadero conocimiento se produce al ser alcanzados por el dardo de la Belleza que hiere al hombre, al vernos tocados por la realidad, «por la presencia personal de Cristo mismo», como él afirma. El ser alcanzados y cautivados por la belleza de Cristo produce un conocimiento más real y profundo que la mera deducción racional. Ciertamente, no debemos menospreciar el significado de la reflexión teológica, del pensamiento teológico exacto y riguroso, que sigue siendo absolutamente necesario. Por ello despreciar o rechazar el impacto que la Belleza provoca en el corazón suscitando una correspondencia como una verdadera forma de conocimiento empobrece y hace más árida tanto la fe como la teología. Nosotros debemos volver a encontrar esta forma de conocimiento. Se trata de una exigencia apremiante para nuestro tiempo.

Cuando nos dejamos conmover por el icono de la Trinidad de Rublëv en el arte de los iconos, al igual que en las obras de los grandes pintores occidentales del románico y del gótico, se hace visible partiendo de la interioridad, y se puede participar en ella. Pavel Evdokimov ha descrito de manera significativa el recorrido interior que supone el icono. El icono no es simplemente la reproducción de lo que perciben los sentidos; más bien, supone lo que él define como «un ayuno de la mirada». La percepción interior debe liberarse de la mera percepción de los sentidos para, mediante la oración y la ascesis, adquirir una nueva y más profunda capacidad de ver; debe recorrer el paso de lo que es meramente exterior a la realidad en su profundidad, de manera que el artista vea lo que los sentidos por sí mismos no ven y, sin embargo, aparece en el campo de lo sensible: el esplendor de la gloria de Dios, «la gloria de Dios que está en el rostro de Cristo» (2 Co 4, 6). Admirar los iconos, y en general los grandes cuadros del arte cristiano, nos conduce por una vía interior, una vía de superación de uno mismo y, en esta purificación de la mirada, que es purificación del corazón, nos revela la Belleza, o al menos un rayo de su esplendor. Precisamente de esta manera nos pone en relación con la fuerza de la verdad. A menudo he afirmado que estoy convencido de que la verdadera apología de la fe cristiana, la demostración más convincente de su verdad contra cualquier negación, se encuentra, por un lado, en sus santos y, por otro, en la belleza que la fe genera. Para que actualmente la fe pueda crecer, tanto nosotros como los hombres que encontramos, debemos dirigirnos hacia los santos y hacia lo Bello.

Pero ahora es preciso responder a una objeción: Reviste hoy más importancia: el mensaje de la belleza se pone radicalmente en duda a través del poder de la mentira, la seducción, la violencia y el mal. ¿Puede la belleza ser auténtica o, en definitiva, no es más que una vana ilusión? ¿La realidad no es, acaso, malvada en el fondo?

El miedo a que el dardo de la belleza no pueda conducirnos a la verdad, sino que la mentira, la fealdad y lo vulgar sean la verdadera «realidad», ha angustiado a los hombres de todos los tiempos. En la actualidad esto se ha reflejado en la afirmación de que, después de Auschwitz, sería imposible volver a escribir poesía, volver a hablar de un Dios bueno. Muchos se preguntan: ¿dónde estaba Dios mientras funcionaban los hornos crematorios? Esta objeción, para la que existían ya motivos suficientes antes de Auschwitz en todas las atrocidades de la historia, indica que un concepto puramente armonioso de belleza no es suficiente. No sostiene la confrontación con la gravedad de la puesta en entredicho de Dios, de la verdad y de la belleza.

De esta manera volvemos a las «dos trompetas» de la Biblia de las que habíamos partido, a la paradoja por la cual se puede decir de Cristo: «Eres el más bello de los hombres» y «sin figura, sin belleza (…) su rostro está desfigurado por el dolor». En la pasión de Cristo la estética griega, tan digna de admiración por su presentimiento del contacto con lo divino que, sin embargo, permanece inefable para ella, no se ve abolida sino superada. La experiencia de lo bello recibe una nueva profundidad, un nuevo realismo. Aquel que es la Belleza misma se ha dejado desfigurar el rostro, escupir encima y coronar de espinas. La Sábana santa de Turín nos permite imaginar todo esto de manera conmovedora. Precisamente en este Rostro desfigurado aparece la auténtica y suprema belleza: la belleza del amor que llega «hasta el extremo» y que por ello se revela más fuerte que la mentira y la violencia.

Quien ha percibido esta belleza sabe que la verdad es la última palabra sobre el mundo, y no la mentira. No es «verdad» la mentira, sino la Verdad. Digámoslo así: un nuevo truco de la mentira es presentarse como «verdad» y decirnos: «más allá de mí no hay nada, dejad de buscar la verdad o, peor aún, de amarla, porque si obráis así vais por el camino equivocado». El icono de Cristo crucificado nos libera del engaño hoy tan extendido. Sin embargo, pone como condición que nos dejemos herir junto con él y que creamos en el Amor, que puede correr el riesgo de dejar la belleza exterior para anunciar de esta manera la verdad de la Belleza.

De todas formas, la mentira emplea también otra estratagema: la belleza falaz, falsa, que ciega y no hace salir al hombre de sí mismo para abrirlo al éxtasis de elevarse a las alturas, sino que lo aprisiona totalmente y lo encierra en sí mismo. Es una belleza que no despierta la nostalgia por lo Indecible, la disponibilidad al ofrecimiento, al abandono de uno mismo, sino que provoca el ansia, la voluntad de poder, de posesión y de mero placer.

Es bien conocida la famosa pregunta de Dostoievski: «¿Nos salvará la Belleza?». Pero en la mayoría de los casos se olvida que Dostoievski se refiere aquí a la belleza redentora de Cristo. Debemos aprender a verlo. Si no lo conocemos simplemente de palabra, sino que nos traspasa el dardo de su belleza paradójica, entonces empezamos a conocerlo de verdad, y no sólo de oídas. Entonces habremos encontrado la belleza de la Verdad, de la Verdad redentora. Nada puede acercarnos más a la Belleza, que es Cristo mismo, que el mundo de belleza que la fe ha creado y la luz que resplandece en el rostro de los santos, mediante la cual se vuelve visible su propia luz.

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Asamblea Delegación General Nuestra Señora de África

La Asamblea es un tiempo privilegiado para nuestra Congregación que este año se abre a la celebración de nuevos “Pentecostés” en tres de sus Demarcaciones. Es vida congregacional que se renueva y, el amor y sentido de pertenencia se despliegan en actitudes de comunión fraterna alimentada por la oración y los detalles. En este caso la Asamblea de la Delegación General nnestra Señora de Africa, Acontecimiento congregacional que reunió a las hermanas de la Delegación general en Benín durante los días 30 de enero al 3 de febrero. En ella participan 22 hermanas en representación de los cuatro países africanos en los que hacemos presencia: R.D. Congo, Tanzania, Benín y Guinea Ecuatorial.

Estuvo impregnada de alegría, dinamismo, compromiso y esperanza; la oración y el espíritu fraterno han nutrido el encuentro de culturas, hermanando las distintas naciones representadas. Agradecemos al Señor la disponibilidad y apertura del nuevo equipo de Gobierno de la delegación Nuestra Señora de Africa conformado por las Hermanas: Pelagie Lima, Delegada General; Wivine Muleya, Mbetina Kapwaga y Berthine Mucail; Consejeras.

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Noviciado Congregacional de lengua española:

El día 11 de febrero  ingresaron al Noviciado en Guatemala seis jóvenes, provenientes de distintas naciones y demarcaciones. Esta etapa formativa contará con el acompañamiento de un Equipo formativo integrado por las hermanas Nancy Monterroso, Maestra de novicias, Liliam Ramírez y Marta Ulinska. Mantengamos firme la esperanza, las semillas siguen germinando, comprometámonos con el apoyo efectivo desde la oración y la comunión de hermanas que se traduce en gestos de cercanía y actitudes renovadas de vida. Para las formadoras y hermanas en formación inicial, estos aportes son de gran valor. El Señor que ha iniciado en nuestras Hermana Novicias:  Anna, Jholainys, Flory, Ana Christina, Susana, Lucía, la lleve a feliz término.

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Junicon 2023

El pasado 6 de enero del presente año, se dio inicio al período de preparación a la Profesión perpetua, etapa que estará orientada por las hermanas Fanny Londoño Sosa y Marigladys Sánchez González y que cuenta con la participación de ocho hermanas junioras de diferentes nacionalidades.

Nos alegramos con nuestras Hermanas:

María Veneranda González Palmar, Colombia

Karla Cristina Cano Cárdenas, Colombia

Vannessa Vasco Monsalve, Colombia

Gloria Enith Denis Saavedra, Panamá

Beatriz Iliana Quintero Pérez, Panamá

Nguyen Thi Hong Nhung (Anna), Vietnam

Amélie Segbegnon HOUNDOGANDJI, Benín

Assriwa Assella Nicolette CATARIA, Benín

Las acompañamos  con nuestra oración en  esta nueva y decisiva etapa de su vida

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Navidad desde el corazón de la sagrada familia

“Nos ha nacido un Niño y es príncipe de la paz” (Isaías 9,5-6)

  Adentrarnos en el clima, en el ambiente, en el cobijo del hogar de María y de José, para introducirnos quedamente, en silencio absoluto y si fuera posible, en su interioridad, con aquellos sentimientos delicados que entregan las mociones del espíritu libre, que sabe de anonadamiento profundo, de finezas del alma y de regocijo que trasciende estas coordenadas sensibles de la historia, es seguir paso a paso el peregrinar de ellos, María y José en la espera de nuestro Emmanuel.

Ir a Belén, viaje que es preciso hacer, con pocas cosas, de prisa, pero con el gozo que agiganta el corazón, prende luces en los ojos y dispone el ser para cantar y proclamar con el Bautista: “Allanad el camino, preparad los senderos a nuestro Bien que llega” (Isaías 40,3; Mateo 3,3).

María y José, saben que la hora se acerca, comprenden que el Dios Niño, está para irrumpir en el universo,(Miqueas 5,1-2) en Belén, en una cueva, donde los sin razón, disponen  su espacio para dar cobijo, calor, cercanía…Todo el ser de María, es apertura incondicional, para  dejar  traslucir el tesoro, la luz, el Esperado, la promesa, la vida misma…hay un silencio profundo y un  misterioso oleaje de paz…que solo es interferido por el gozoso y tierno canto del “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de ardoroso corazón” (Lucas 2,14). Los cielos y la tierra aplauden, las estrellas encienden con más brillo el resplandor, los trinos de los pájaros entonan al unísono, una sinfonía graciosa a este recién nacido, que en un establo instaura la riqueza de Dios, en la tierra (Isaías 9,5)

José y María absortos, silenciosos, entrecruzan sus miradas, sonríen y adoran la presencia del Amor en el universo. (Isaías 9, 2) María lo estrecha en sus brazos, porque todo su corazón, su ser de mujer, contempla ahora conmovida al Hijo del Padre humanado, tierno, infante, débil…José observa a la Madre con el Niño, no tiene otra actitud que adorar, contemplar… Ella, la Madre, recoge su gozo inmenso en unas lágrimas copiosas, que bajan por sus mejillas e incluso, llegan hasta el pequeño y lo hacen sonreír…Qué lenguaje el del amor, qué lenguaje tiene la pobreza, anonadamiento, desapropio, de nuestro Dios. Qué lenguaje descubre el que entiende de misterios de amor, presencia, encanto, cercanía, ensueño, porque un Niño  se nos ha dado, un hermano de camino se nos ha regalado. (Isaías 9,5)

Y José sigue paso a paso el misterio que ahora se le hace tan cercano, tan palpable: Aquel que posee el universo, porque salió de sus manos, ahora tirita de frio, el que hizo brotar este maravilloso conjunto de armonía que es el cosmos y en el al hombre, gime de amor, qué maravilloso intercambio, deja lo suyo, toma lo nuestro, lo nuestro débil, caduco, lo suyo eterno, inmutable. José y María, juntos lo siguen observando, no quieren perder una sola de sus expresiones…sus ojos sonríen y lloran de amor, qué dulce sonrisa, que tierno amador, sus labios rosados expresan candor, su pecho es el cielo para aquel que es fiel, sus manos pequeñas, tan suaves que están, indicarán gustosas el bien que genera la paz en la justicia; sus pies tan pequeños, insinuarán  el camino a seguir, camino de forasteros y peregrinos que sin nada propio, se lanzan a nuevas conquistas desde el Espíritu. María y José, desde este estilo de vida libre, pobre y anonadado, van recogiendo en sus corazones, el lenguaje de la altísima pobreza-riqueza de Dios, que haciéndose uno de nosotros, quiso vivir en nuestro terruño, en la periferia, para caminar junto a cada uno de nosotras….

Al contemplar extasiadas a la Trinidad de la Tierra: Jesús, María y José, en la celebración de nuestra navidad, surge muy dentro un clamor hondo de “escuchar las mociones que nos habitan, ahí donde Dios sigue escribiendo su historia con nosotras, somos buscadoras que quieren ser felices para contagiar a otros la alegría de vivir, cada una en su propio proceso, estamos invitadas a entrar en nuestro santuario interior, a hacernos preguntas vitales que nos impulsen a seguir creciendo como personas, aprendiendo a existir en plenitud, a poner nombre a nuestras necesidades, emociones y anhelos” (Cuidar la propia vida, mensaje XXIII Cap. General). Es ahí donde al calor de la familia de Nazaret, recobramos el gozo reestrenado de sabernos amadas, salvadas y convocadas, a disfrutar la riqueza misma de esta familia que al congregarnos en comunidad “fraterna de fe, esperanza y amor” (Constituciones 28) nos lanza también a “poner más alegría, confianza y esperanza en nuestro mundo, y llevar a cabo gestos de vida evangélica que conduzcan a la justicia y a la paz”. (cuidar la vida de los pobres, mensaje XXIII Capítulo General) .

Hermana Lilyám del Carmen Ramírez Cañizales, tc

 Provincia Nuestra Señora de la Divina Providencia

 

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María, mujer de la esperanza

Dentro de poco se dará el cierre del año fiscal, en algunos países se ha finalizado el ciclo académico, otros están prontos a ello y así, nuestra vida es de cerrar unos ciclos y abrir otros; cada etapa está cargada de un sinfín de experiencias de todo tipo. A nivel litúrgico la Iglesia nos da el don de un nuevo Adviento, y estamos invitados a hacer de éste una experiencia que renueve nuestras fuerzas, como un vaso de agua fresca después de un largo recorrido bajo el sol.

Al mirar la realidades vividas este año en las diferentes regiones del mundo, contemplamos panoramas realmente desesperanzadores: el tema de la guerra que parece ser ya un tema trillado, pero que sigue cobrando vidas, ocasionando zozobra y dolor, las oleadas de migrantes cansados y hambrientos, la situación política en tantas naciones que coarta la libertad, mina los derechos básicos de millones de personas, las secuelas de la Pandemia, el daño indiscriminado a nuestra madre tierra, por citar algunos.

Por ello, estamos invitados a reavivar la esperanza. Aunque son muchas los textos escritos al respecto, en esta ocasión podríamos meditar con ojos nuevos en algunos textos del evangelista san Lucas respecto a las actitudes de la Virgen María y en el pensamiento del educador y filósofo brasileño Paulo Freire.

Recordemos cómo María nos ha dado muestra de su esperanza. Esta joven nazarena como mujer de su época, tuvo vivencias muy similares a las nuestras y aún en medio de ellas supo escuchar la palabra de Dios que le habló por mediaciones. El evangelista Lucas nos lo hace ver:

«Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.  El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;»  (Lc 1, 26, 32)

Al ver a María, constatamos su capacidad para acoger serena el desconcierto y continuar el diálogo con el ángel.  Viéndonos a nosotros mismos podríamos verificar estas mismas cualidades y preguntarnos además: ¿Cómo propicio la verdadera escucha a Dios, a qué espacios le permito entrar?  ¿Tengo quizá horarios establecidos, esquemas de sobra conocidos, pero quizá hay rincones de mi ser donde aún no le he invitado a entrar?

“María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.” (Lc 1, 34-35

Pues “precisamente quien —como María— está totalmente abierto a Dios, llega a aceptar el querer divino, incluso si es misterioso, también si a menudo no corresponde al propio querer” (Papa Benedicto XVI, diciembre de 2012). María da una respuesta y como consecuencia a esta escucha y disponibilidad recibe una misión que le sorprende, desacomoda y ella se pone en movimiento:

“En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.” (Lc. 1, 39-40)

María es mujer de una esperanza activa, no se queda cruzada de brazos esperando para ver qué sucede. Respecto a la esperanza que hace vida María podríamos iluminarnos con las palabras de Paulo Freire:

“Es necesario tener esperanza, pero tener esperanza del verbo esperanzar; porque hay gente que espera del verbo esperar.  Y la esperanza del verbo esperar no es esperanza, es espera.  Esperanzar es levantarse, esperanzar es salir al paso, esperanzar es construir, esperanzar es no darse por vencido.  Esperanzar es llevar adelante, esperanzara es unirse a otros para hacer de otro modo.”

María nos muestra que es mujer de esperanza porque vivió el verbo esperanzar, levantándose y poniéndose en riesgo por el estado que se encontraba caminando hacia las montañas de Judá, salió al paso de las necesidades de Isabel.  Y más aún en la persecución de Herodes al Niño, no se dio por vencida al tener que huir a Egipto (cf.Mt. 2, 13-15).

Volvamos los ojos a María, encontraremos en ella ánimo y fuerza. ¿Cómo podemos vivir para que éste no sea un Adviento más, si no que nos traiga novedad?

  • Desde la realidad que nos circunda
  • En los quehaceres cotidianos
  • En los encuentros con el Señor, con los hermanos y hermanas

¿Cómo damos vida al verbo ESPERANZAR?

Hna. Nancy Margoth Monterroso Monterroso. tc

Provincia Nuestra Señora de Guadalupe

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El Papa Francisco promulga motu proprio sobre el control financiero de estas instituciones

El Papa Francisco promulgó una carta apostólica en forma de “motu proprio” sobre las “personas jurídicas instrumentales de la curia romana” en el que reafirma la importancia del control y la vigilancia de las transacciones financieras.

La oficina de prensa de la santa sede difundió el 6 de diciembre este nuevo “motu proprio” firmado por el Papa Francisco junto a la ley “sobre las personas jurídicas en el estado de la ciudad del vaticano” que entrará en vigor el 8 de diciembre.

La nueva ley está compuesta por 22 artículos y está firmada por el presidente de la gobernación del estado de la ciudad del vaticano, el cardenal Fernando Vérgez Alzaga, y por la secretaria general del mismo dicasterio, sor raffaella petrini.

La carta apostólica en forma de “motu proprio” del Papa comienza con la cita del evangelio de san lucas (16, 10a) “quien es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho”.

El texto del motu proprio está compuesto por 8 artículos. En la introducción, el Papa señala que después de la promulgación de la constitución apostólica “praedicate evangelium” es también “necesario regular los diversos fondos, fundaciones y entidades que, a lo largo de los años, han surgido en el seno de las instituciones curiales y dependen directamente de ellas”.

Por ello, el Papa estableció que este “reglamento se aplica a las personas jurídicas instrumentales” que se refieren a la Santa Sede, inscritas en el artículo 1 del Estatuto del Consejo de Economía y situadas en el Estado de la Ciudad del Vaticano, “con exclusión de las Instituciones curiales y las oficinas de la Curia Romana, de las Instituciones vinculadas a la Santa Sede y de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano”.

Entre los aspectos técnicos que aborda el documento, destaca la importancia de la supervisión y de la “vigilancia y control en materia económico-financiera” que realiza la Secretaría para la Economía.

Fuente: Vatican news